Econócrata Por: Luis Enrique Cruz García

En cada una de las bonanzas económicas de la historia, se ha asociado una materia prima, commoditie, la cual ha sido el factor detonante del crecimiento económico y generación de riqueza. El carbón, el acero, el petróleo y la electricidad son ejemplo de lo anterior.

Sin embargo, en la era de la Cuarta Revolución Industrial, misma que en palabras de quien acuñó el concepto, Klaus Schwab, se caracteriza por un internet más ubicuo y móvil, por sensores más pequeños y potentes que son cada vez más baratos, por la inteligencia artificial y el aprendizaje de la máquina. No todo es fierros y cables ya que, al mismo tiempo, se están produciendo oleadas de avances en ámbitos como la genética, la nanotecnología, y de las energías renovables y la computación cuántica; impactando en los ámbitos físicos, digitales y biológicos; lo que hace que la cuarta revolución industrial sea significativamente diferente de las anteriores tres.

Pues bien, amable lector, la nueva materia prima de este siglo, lo que realmente genera valor es la información convertida en dato. Para muchos analistas el dato se ha convertido en el petróleo del Siglo XXI y no les faltan razones para tal parangón. A continuación, reflexionemos sobre ello tomando como base los análisis de Cognizant, consultora en negocios y tecnología.

Tanto a los datos como al petróleo requieren ser “extraídos”, “refinados” y “distribuidos”. Solo que los primeros, a diferencia de su comparativo el petróleo, no son tangibles ni sencillos de identificar, una vez extraídos incrementan de manera exponencial su valor y, como gran diferencia, no solo no son un recurso escaso, podríamos decir que es inagotable.

El petróleo se caracteriza por tener un valor lineal, es decir, si el precio del barril está en 80 dólares, 100 barriles tendrán un valor de 8000 dólares. Por el contrario, los datos tienen un valor exponencial. Si un 1 TB de información vale 10 mil dólares, 100 TB podría tener un valor elevado a la potencia 100. Los datos acumulados y bien “refinados” crean valor exponencial por sus múltiples aplicaciones. Por su parte, la refinación del petróleo es altamente costosa y lenta. Verbigracia, la inviabilidad del proyecto presidencial de la construcción de la refinería de Dos Bocas.

La extracción del petróleo se realiza en un punto específico y es caracterizada por su alto costo y riesgo. De ahí que los Estados deban asociarse con empresas privadas en Joint Ventures con la finalidad de compartir riesgo y costo. Sin embargo, los datos se crean y capturan desde muchos lados y al mismo tiempo, siendo en muchos casos un procedimiento de extracción no tan oneroso.

La distribución del petróleo debe llevarse a cabo a través de oleoductos y barcos, lo que origina un gasto recurrente en cada nueva extracción, además de los riesgos ya conocidos. Por su parte, para la distribución de los datos requiere de un aspecto tangible (modem, cables y antenas; gasto solo una vez) y un software (internet), lo que reduce de sobremanera el costo.

Mientras que el petróleo es un recurso escaso y limitado que se va a acabar algún día, los datos se autogeneran y son un recurso ilimitado, siendo el primero en romper con este paradigma en la historia económica, cuya definición per se es conceptualizada como la ciencia que estudia la escasez. Entre las empresas más valiosas del mundo acorde a Brandz Global, encontramos a firmas como Amazon, Apple, Google, Microsoft, Facebook, entre otras. ¿Cuál es el principal activo de estas empresas? Sí, la información.

Así que, amable lector, para generar valor, crear riqueza y distribuirla mejor, es necesario montarse a la Cuarta Revolución Industrial. Debemos pasar de ser manufacturas a mentefacturas. Sin embargo, mientras la política pública desprecie la ciencia y le siga apostando a la explotación de lo que antes generaba riqueza, muy difícilmente lograremos la prosperidad.

Mis redes

Mi twitter @enricrux

Mi blog https://cognozblog.wordpress.com

Mi podcast https://n9.cl/thxo

 

 

Luis Enrique Cruz García

• Maestro en Alta Dirección y Licenciado en
Economía
• Actualmente estudiando Doctorado en Ciencias
Sociales
• Catedrático desde 2004 en universidades privadas
• Columnista del periódico Ecos de la Costa y Revista
Enfoques
• Asesor a empresas en temas de tecnología y
productividad
• Trabajó por 11 años en el Servicio de
Administración Tributaria como Jefe de
Departamento de Análisis
• Miembro de Students For Liberty (SFL) México

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