Rogelio Guedea

PARACAÍDAS por Rogelio Guedea 

El tiempo de las definiciones electorales está a la vuelta de la esquina para todos los actores que pretendan darle continuidad a su proyecto politico. Es más, quien no haya subido su equipaje en él, tendrá que correr un poco para poder alcanzarlo, si es que le interesa no quedarse a la deriva. Dentro de esa pléyade de actores políticos están aquellos que generaron más expectativas en los pasados comicios: los morenistas, a quienes les fue maravillosamente bien en los resultados. Les fue mejor que a cualquier otro candidato de cualquier otro partido, aun contra todo pronóstico, pues ahora sabemos que la ola lopezobradorista benefició a muchos recienvenidos al movimiento, colocándolos en posiciones para las que -en muchos casos- no eran aptos. Fue precisamente esta ámpula tan grande de expectativas que inocularon en la sociedad lo que ha generado también, en sentido contrario, un desencanto tal que ahora no sólo  la sociedad misma sino hasta el propio dirigente estatal de Morena, Sergio Bojado Jiménez, ha mostrado su descontento por la actuación que han tenido, por ejemplo, los diputados locales, en especial aquellos que tuvieron como bandera de campaña la reducción de su salario y la transparencia en su actuación política, como en el caso del propio Vladimir Parra, quien dejó constancia de esas promesas a lo largo de los medios de comunicación locales. En declaraciones realizadas hace apenas un par de días, el dirigente local de Morena, Bojado Jiménez, reprochó a los legisladores de Morena y a sus aliados partidistas que no hayan cumplido sus promesas de campaña y que, por tanto, con ello hubieran defraudado a la sociedad que representan, la cual, dijo, seguramente les cobrará cara esta traición en las próximas elecciones.  Para la gran mayoría de los ciudadanos, como seguramente también para Bojado Jiménez y otros actores morenistas de primera línea, la caterva de legisladores que llegaron a esta legislatura no han hecho sino mostrar el hambre insaciable de poder sin importarles poco la resolución de las problemáticas sociales, a las que anteponen sus intereses personales. Se han enredado tanto en sus conflictos internos (movidos precisamente por esta ansia de perpetuidad en el poder, oportunidad que les vino del cielo y antes nunca soñaron) que van de yerro tras yerro y, ya casi para finalizar su legislatura, no se han dado cuenta de que no han hecho nada trascendente, pues algunos (como el propio Vladimir Parra o Memo Toscano) han establecido alianzas siniestras que no hacen sino manchar el proyecto morenista. Como ahora ya es demasiado tarde para dar una vuelta de timón con la cual puedan engañar de nuevo a la sociedad, muchos de estos actores lo que seguramente están planeando es lo que están haciendo: saquear lo más posible el botín que tienen a mano para intentar que les dure el mayor tiempo posible, pues saben que en las próximas elecciones no correrán con la misma suerte. Lo que sí creo que debe hacer Morena (por lo menos en Colima) es empezar a depurar sus filas, sacando a todos aquellos advenedizos que, ya lo estamos viendo, están destruyendo un movimiento político que generó esperanzas en la población como no se había visto en décadas. Una última consideración: el hecho de que los diputados morenistas lo estén haciendo muy mal no quiere decir que los otros lo estén haciendo muy bien. En realidad, la labor del resto de los legisladores es ran pobre que da la impresión de que o están por ahí pero no se ven, o, de plano,  ni siquiera existen. 

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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