“El comercio cambia el destino y el genio de las ciudades”

Thomas Gray.

Déjenme decirles que el de Manzanillo es el primero de los barcos de la flota del PVEM que empieza a hacer agua y amenaza con hundirse si no se toman medidas urgentes para remediarlo.

Lo de hundirse suena a exageración, pero ya son varios los avisos que llaman al abandono de buque antes que truene el ejote. O debo escribir, “hasta que truene el ayuntamiento”. Y es que la situación política de la comuna porteña no es sólo preocupante sino delicada por su falta de oficio político.

Manzanillo sí que pesa en el alma, y no es porque la alcaldesa sea una mala persona quien va “sacrificando” su incipiente carrera política echándola por la borda.

Está demostrado que ser alcalde (sa) del municipio más grande del estado es una labor difícil, por no decir complicada, y no cualquiera está llamado(a) a emprender esta hazaña. Todavía no queda claro qué motivó a esta santa señora a aventarse éste trompo a la uña.

Se busca panista perdida. Se busca a la Gaby Benavides que Manzanillo conoció y que fue vista por última vez sin pretensiones, política de principios, sin cosas raras, si alguien tiene información de su paradero, comuníquese con los ciudadanos porteños que la recuerdan como alguna vez fue: panista.

En su lugar está una funcionaría desconocida. Una persona a la que parece importarle más ser empleada del “asquitos” Nacho Peralta que servirle a los manzanillenses. Una figura a la que le preocupa más cómo se ve que cómo la ven. Una nueva militante del Partido Verde a la que parece importarle más su relación con el PRI corrupto que con la sociedad.

Doña Gabriela no sería objeto de cuestionamientos públicos si sólo fuera una persona privada, no lo es. Un personaje que parece preocuparle más ser represora que conciliadora, una mujer que no ha sabido sujetarse a las reglas políticas, allí su falla, pareciera que tiene el juicio desactivado.

Gaby Benavides no alcanza a comprenderlo pero va haciendo del puerto un martirio, se defiende pero no entiende, se envuelve en sí misma y resulta ser un paquete demasiado pequeño. Porque hay algo fundamental que la alcaldesa porteña no quiere ver, la proliferación de vendedores ambulantes, mismos que han inundado plazas públicas, calles y banquetas, aunque ella insista en no verlo de esa manera.

Como ningún otro alcalde (sa) Benavides Cobos ha otorgado una tolerancia desmedida a quienes al margen de la ley se han apoderado de plazas públicas, banquetas y calles para vender productos, muchos de los cuales provienen del contrabando, del robo y, en algunos casos de ciertos comercios establecidos que buscan alternativas para evitar el pago de impuestos.

Son en su mayoría políticos del PRI quienes operan (a cambio de votos)  innumerables comercios informales en las calles del puerto con las siglas priistas de la CNOP, CTM, CROM, CROC. La corrupción ligada al ambulantaje con la complicidad del Ayuntamiento Porteño.

Mucho se va criticando a la actual administración municipal por su incapacidad para resolver el problema del aumento del ambulantaje. Hay razones para hacerlo. En términos generales la comuna porteña no ha sido contundente para resolver ningún problema en la Ciudad, pero el meollo del ambulantaje está en otro lado.

Me queda claro que el comercio informal en Manzanillo para existir, requiere la complicidad de las autoridades porteñas. Son varios los funcionarios locales que hacen caso omiso a las órdenes de la alcaldesa Benavides permitiendo la privatización del espacio público. Sin este acto, el comercio informal es imposible.

Lo peor de todo es que la municipalidad manzanillense en lugar de enfrentar el fenómeno, lo fortalece sistemáticamente, condenando al puerto a vivir en la desigualdad, en una sociedad precaria, a lo mejor esto es exactamente lo que quieren.

Es la hora de que aparezca Gabriela Benavides Cobos y limpie plazas públicas, calles y banquetas, de hacerlo, se habrá anotado un gran punto, en virtud del anhelo de los manzanillenses de tener un centro histórico limpio, ordenado y transitable.

Ella tiene la palabra.

Ahí se ven.

ENLACITOS

 

NUNCA ES TARDE: Bien por el periodista José Ángel Brambila Leal quien puntualmente puso los puntos sobres las ies sobre la incertidumbre que deja ver el “asquitos” Nacho Peralta en la conducción de Colima.

AGARRÓN: Los enterados cuentan que nuevamente midieron fuerzas el que se dice gobernador José Ignacio Peralta Sánchez (a) el “asquitos” y el padrote tricolor Pico Zepeda cuando éste lo amenazó (nuevamente) con llevarle a Casa de Gobierno a su “gente” (incluidas sus güilas) para exigirle chamba para todos.

Según dicen que el “ascos” Peralta  metió mano a sus fierros y le contestó: “Primero les dices a los piquistas que hiciste con los 3 millones de pesos que te di para ellos y luego hablamos”. Un pleito más de comadres tricolores. Vaya nivel.

RECOMENDACIÓN: Sería bueno que la alcaldesa Gaby Benavides metiera al orden a su secretario del Ayuntamiento quien brilla por su ausencia a cada rato y quien paga el pato es el ciudadano que no puede arreglar sus asuntos en esa dependencia ¿Piloto aviador nos resultó el tal Harris?

 

CHAMBÓN: El Procurador General de Justicia del Estado (PGJE) Don Felipe de Jesús Muñoz Vázquez viene resultando toda una joya, pronto aprendió que “La industria de la declaración” lo mantendrán a flote, por lo pronto nos receta que: < Colima no ha sido rebasado, ni podrá ser rebasado nunca por la inseguridad >  Da la impresión que Don Jelipe de Jesús ya está utilizando sus 28 gramos… Ni modo, a seguir cavando el hoyo.

 

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