Se aproxima ya el final de este año, y con él se acerca la fecha en que los representantes populares y políticos rinden informe sobre sus respectivos cargos públicos, algunos por mandato constitucional, otros por mero acaparamiento de reflector,  y una minoría por su convicción democrática de rendir cuentas a la población que se deben.

Los presidentes y presidentas municipales informarán el estado actual que guardan sus administraciones, las obras y programas de gobierno realizados en el lapso del presente año. Así como los legisladores y legisladoras, darán cuenta de su  productividad legislativa,  gestiones en favor de sus representados y cualquier otro tipo de actividad que haya traído un beneficio a su entidad.

Ante este tipo de ejercicios eminentemente democráticos, en ocasiones se pierde la noción y esencia original que dieron vida a los mismos para degenerar en eventos multitudinarios tediosos con la finalidad de enaltecer y promocionar al informante, es decir al político que rinde informe, cuando a quien hay que poner en primera prioridad es al ciudadano, a quien se le rinde informe y merece estar al tanto del trabajo que nuestros representantes han realizado.

Mely Romero en su reciente informe puso una singular muestra de cómo puede revolucionarse no sólo  el ejercicio de los informes legislativos, sino el de la práctica política misma. La Senadora con su pasado informe de actividades ha puesto el ejemplo a más de uno sobre diversos aspectos que puntualizo:

  • Horizontalidad: Al sentarse entre ciudadanos y permitirles su participación ratifica su convicción de equidad, pero sobre todo su sencillez al no escudarse desde la frialdad de un pódium a aventar una retahíla de enunciados prefabricados.
  • Innovación: El formato en sí es una muestra de la capacidad de innovación de la joven senadora, cualidad que le hace falta a tanto representante popular que más allá de buscar encontrar nuevas formas del ejercicio político devienen expertos y profesionales de las arcaicas practicas tan arraigadas en nuestro sistema.
  • Dialogo y debate: al permitir que la ciudadanía le dirigiera sus preguntas sobre su actuar y éstas fueran resueltas por Mely. Además del hecho de invitar como monitor/moderador a un connotado periodista joven de tendencias izquierdistas, como lo es Nacho Lozano, y no a un moderador a modo o de su equipo.

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En general Mely se sacó un 10 con su informe, y esperamos que muchos y muchas le sigan el ejemplo a la joven senadora.

Por Eric Ramírez

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