Vislumbres

Luces y sombras del Guadalupanismo.-

Las muy grandes manifestaciones guadalupanas que acaban de concluir son una prueba evidente de que la fe religiosa se incrementa durante las crisis, siendo por ello que, no habiendo en la vida cotidiana suficientes estímulos para creer que todo va a mejorar por medios humanos, los devotos acuden a las fuerzas divinas para que algo les acomode su malestar.

Más allá del colorido y los demás rasgos folclóricos que estas festividades guadalupanas muestran, lo que se ve, en efecto, es la urgencia de rogar la Virgen de Guadalupe su intercesión ante Dios para que las familias recuperen la salud, encuentren la tranquilidad y mejoren su economía. Porque, desafortunadamente, muchas de ellas se ven afectadas en esos aspectos por la desidia y la incapacidad manifiesta de las autoridades municipales, estatales y federales. Que parecen hoy aquejadas por el mismo mal: el de la mediocridad y el de la ineficiencia.

Viendo estos fenómenos desde otra óptica, resulta que esa fe sencilla (que de manera tan colorida se expresa en nuestro país) continúa expandiéndose y no se le ven trazas de que vaya en corto plazo a disminuir, aunque se llega a tal extremo que se advierte la existencia de muchos mexicanos que, siendo “guadalupanos de corazón”, son completamente ajenos a la doctrina cristiana, como los narcos, los secuestradores, los rateros y hasta los “ladrones de cuello blanco”, que se encomiendan “a la virgencita” antes de ir a cometer sus delitos. Individuos enajenados y pervertidos que, torciendo todas las enseñanzas de Jesús, se encomiendan al Santo Niño de Atocha, al tal Jesús Malverde o “a la Morenita del Tepeyac” para que les vaya bien a ellos cuando hacen el mal a otros.

Coherencia e incoherencia.-

La coherencia no sólo puede definirse como una cualidad intelectual que consiste en que el discurso que emite cualquier individuo tenga una ilación perfecta de principio a fin, sino, también, como una cualidad del comportamiento humano que consiste en que los individuos actúen (o traten de actuar) muy de conformidad con los que piensan y expresan, sin importar lo que ganen o pierdan, o que los critique o sancione el resto de la sociedad.

En ese sentido (y para seguir muy a tono con lo comentado en los párrafos anteriores) uno de los mayores y mejores ejemplos del comportamiento coherente que se pueden referir, es el de los mártires cristianos que, al ser enfrentados a la disyuntiva de renegar de su fe, prefirieron morir para sostenerla; o el de individuos no creyentes, como Sócrates que, demostrando ser coherente entre su pensamiento y acción, aceptó beber una copa de veneno que las autoridades de su ciudad y época le brindaron en plan de injusto castigo, porque desde su perspectiva era preferible “padecer una injusticia que cometerla”.

Hoy, lamentablemente, vemos cómo es que casi todos los días muchos de nuestros paisanos (sobre todo los políticos) se contradicen y viven como solía actuar la famosa “Chimoltrufia”, a la que lo mismo le daba “decir una cosa que otra”. Demostrando, pues, ser incoherentes entre su decir, su pensar y su actuar, o prometiendo cosas, desde su campaña, que jamás tuvieron intención de cumplir.

Frente a tantas y tamañas contradicciones, los hombres y mujeres de valor se caracterizan por ser precisamente coherentes, alcanzando el más alto y noble de los comportamientos humanos, que consiste en seguir la máxima: “así lo pienso, así lo digo, así lo hago”, corriendo todos los riesgos y consecuencias que de ello se han de derivar.

Quitar la paja.-

En estos días que se han dedicado a los informes municipales, se habla de más en pro y en contra: por un lado las plumas serviles que dedican sus renglones a ensalzar a ciertos alcaldes, llegando a decir que no hay ni ha habido nadie  mejor que quien se está desempeñando como tal en equis municipio. Y por otro, los disconformes eternos, que no son capaces de reconocer los pocos o muchos aciertos de los alcaldes, a quienes por cierto les está tocando padecer uno de los trienios más difíciles de los últimos treinta o cuarenta años.

Si los articulistas y los lectores nos pusiéramos en los huaraches de cada uno de nuestros diez alcaldes, estoy casi seguro que la mayor parte de nosotros les perdonaríamos por lo que no han podido hacer, en la medida de que nos damos cuenta que no sólo heredaron muchas cuentas difíciles de saldar, sino que recibieron, como quien dice “en paquete”, una nómina hinchada en la que con poco rascar no tardó en salir pus, debido a que no hay una sola alcaldía en la que no pululen un montón de pseudo trabajadores que hacen en ellas las función de parásitos, ya sea porque realmente no se requieren sus servicios, o porque fingen que van allí a trabajar.

Yo he platicado con varios de los diez alcaldes, y casi todos coinciden en que la plantilla laboral heredada es un verdadero (y gran) lastre para sus administraciones. Puesto que dentro de ellas hay, por ejemplo, cuadrillas integradas por cuatro o cinco empleados de servicios públicos que no son capaces de tapar un bache en una mañana, o que no logran podar un prado de tamaño similar al que sí poda un solo jardinero particular en la misma jornada laboral. Ello a sabiendas de que sus supervisores no les pueden decir nada, o de que si se les reclama algo tienen al sindicato para que los defienda.

Dentro de ese contexto es perfectamente entendible que los alcaldes traten, en sus informes, de dulcificar la píldora de lo que han hecho (o han dejado de hacer) durante su primer año de gobierno. Pero lo más honesto (aunque no lo más fácil) sería quitar la paja del trigo para decir las cosas tal como son o fueron, de manera que la ciudadanía sepa realmente lo que es y no termine engañada o incrédula por lo que se publica. Nada les cuesta.

El futuro del PAN.-

¿Qué es lo que caracteriza a un partido político cuando no está en el poder? – Ser, evidentemente, de oposición. ¿Qué pasa cuando un partido de oposición no se opone racionalmente a los abusos y a los tejes y manejes de los gobernantes en turno? – Se corrompe y se convierte en cómplice o comparsa. ¿Qué es lo que actualmente sucede con los partidos llamados de oposición en Colima? Que hay dos que intentan serlo, que hay uno que finge serlo, que hay tres que están coludidos con el gobierno, y que hay uno que sí fue de oposición y hoy está a punto de dejar de serlo.

Si les ponemos nombres, los dos que  intentan ser realmente opositores son el PRD y Morena, aun que el exiguo número de militantes que tienen bajo sus siglas los haga pasar casi enteramente desapercibidos. El que finge serlo, ya lo sabemos, se llama Movimiento Ciudadano; perdido actualmente en su marasmo de no hacer sino lo que a Locho Morán se le ocurra. Los tres que están coludidos con el gobierno estatal son el Verde, el Panal y, obvio, el PRI, hoy en su nivel más bajo de participación política desde 1934 a la fecha. Y el que fue oposición pero puede próximamente dejar de serlo, es el también casi eterno Partido Acción Nacional, que comenzó el sexenio con mayoría casi absoluta en la Cámara de Diputados, pero que al poco tiempo, por la colusión de unos y la inexperiencia y falta de malicia de otros, acabó perdiéndola. Hoy está dividido y confrontado en dos corrientes: una, encabezada visiblemente por un primo del gobernador, que quiere uncir a lo que queda del PAN a la desvencijada carreta gubernamental, y otra, encabezada asimismo por un antiguo candidato opositor a la gubernatura, que pretende rescatar lo poco que queda del PAN original y la credibilidad que éste tenía. Los aspirantes para presidir el Comité Estatal del PAN en Colima se enfrentarán el próximo domingo 18: una diputada, Julia no-recuerdo-qué, va por la banda peraltista de AN, para enfrentarse con Enrique Michel Ruiz, que representa la única porción realmente opositora al gobierno nachista.

Si gana doña Julia, el partido albiazul comenzará a tener tintes tricolores; si gana Michel conservará una buena parte de su modo esencial de ser. ¿Hacia dónde se inclinarán los electores panistas? Ése es su dilema, y las consecuencias que de ello deriven serán de su más entera responsabilidad más.

Tres medallas.-

Aunque tal vez parezca presunción, hoy quiero compartir a nuestro público que hace unas cuatro semanas, durante la asamblea ordinaria correspondiente al mes de noviembre de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores, se mencionó mi nombre para ser uno de los tres socios que este diciembre recibirían la Medalla Hermanos Macedo, que en honor de don Juan, don Rafael y de don Gregorio Macedo López, dicha agrupación instituyó hace un año.

Esa ceremonia se realizó el sábado 10 de diciembre, poco antes de realizar la Posada Anual de la ACPE. Y los otros dos compañeros galardonados fueron Benjamín Velasco Briceño, poeta y declamador; Carlos Maldonado Villaverde, agudo periodista y reciente novelista.

En cuanto a mí concierne, la medalla paréceme haber sido otorgada no tanto por la publicación de cuarenta y tantos artículos en lo que va de 2016, sino por la publicación de la novela histórica Camino de Miraflores, y por la reseña, en forma de libro, que titulé Talpa, Un Camino de Poder. Condecoración que valoro y agradezco profundamente.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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