En sus recientes declaraciones hechas a un diario de circulación nacional, el candidato releccionista a presidente del panismo nacional, Gustavo Madero Muñoz, ha dejado pública constancia de que su partido, Acción Nacional, está más entregado que nunca a la voluntad presidencial ahora encarnada por el priista Enrique Peña Nieto, a quien le ha servido de tapete para sacar avante sus reformas constitucionales, “bombas de profundidad”, como las llama Maderito. Lejos están ya los años del salinismo cuando los líderes de las familias y clanes descendientes de Manuel Gómez Morín se quejaban de que el pelón Salinas les había robado su programa de gobierno. Por artes de magia, pasaron de robados a gobernar como pares con el mexiquense, gracias a lo cual, según el panista más priista del país entero, la agenta del PAN avanzó más en 12 meses peñanietistas que en 12 años foxistas y calderonistas. De este tamaño es el cinismo de quien nada quiere saber  ni de los principios ni de las convicciones que por décadas enarboló Acción Nacional.

A pesar de que el manto azul de la corrupción lo envuelve, el colaboracionismo con el tricolor lo caracteriza y las derrotas electorales lo han acompañado durante su gestión trianual como presidente del CEN del PAN, Madero Muñoz se asume ganador de la contienda del domingo 18 de mayo próximo en la que asegura obtendrá 125 mil de los 217 mil votos de igual número de militantes que pronostica acudirán a las urnas a lo largo y ancho del país, dejando a la vera del camino a su adversario Ernesto Cordero, a quien acusa de “andar jodido, meando fuera del hoyo”, por utilizar la síntesis de lo que dijeron los fundadores panistas.

Finalmente serán los electores panistas quienes decidan si su partido recupera personalidad e identidad perdidas,  diferenciándose  ante la ciudadanía como alternativa política seria y confiable, o continúa asimilado al PRI con la peregrina justificación de que con él cogobierna más que  nunca. Los militantes blanquiazules saben que Cordero lidera la reivindicación de su partido y Madero el continuismo de la entrega total a cambio de privilegios y prebendas para él y su cómplices.

El domingo 18 de mayo de 2014 los militantes panistas decidirán si quieren un partido permanentemente intervenido por el presidente de la República u otro que en verdad sea oposición y alternativa electoral en los comicios del domingo 7 de junio de 2015. Falta poco menos de un mes para saber de qué están hechos los panistas colimenses y mexicanos en general, si son como pregonan ciudadanos, personas libres y no borregos, guiadas por el afán de servir y no servirse, y por el interés general de la población, no por las ambiciones individuales y grupusculares.

También como nunca antes en la historia del panismo nacional que Maderito desdeña, el resultado de la elección nacional panista del domingo 18 de mayo de 2014 incidirá en el futuro en la próxima contienda en la que los colimenses habrán de elegir gobernador del estado, diputados federales y locales y alcaldes, tanto en las nominaciones de los candidatos y candidatas, como en el nivel de la contienda que puede ir desde altamente competida hasta ser un día de campo para el priismo, como la ve venir el pregonero del carro completo tricolor, el inteligente, culto y visionario Francisco Ánzar Herrera, guía político y moral, sobretodo moral, de todos los priistas de Colima.

EL ACABO

ü  El senador panista de consolación, Jorge Luís “la empericia” Preciado Rodríguez, frustrado porque la candidatura de su cómplice Gustavo Madero a la presidencia del CEN del PAN no ha prendido, ni prenderá, en el estado de Colima, el sábado anterior a la pasada semana santa tragó alcohol como cosaco en una fiesta privada celebrada en Manzanillo para envalentonarse y  emprenderla en contra de los coorderistas ahí reunidos, entre ellos el alcalde Virgilio Mendoza Amezcua.

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