José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA

Menos mal que urgía, que si no… Después de un año ya que llevan matándose los malandrines de baja estofa en el municipio de Tecomán al que convirtieron en el más violento de la estado, con las muertes colaterales de rigor de personas ajenas a la disputa de la plaza, consuela saber que los desesperados reclamos de auxilio hechos por al alcalde José Guadalupe García Negrete desde que inició la matanza encontraron eco en José Ignacio Peralta para que dizque gestionara la presencia del Batallón de la Policía Militar para  reforzar la seguridad en el municipio. “¡Gracias por su apoyo, señor gobernador! Ojalá que se mantenga la coordinación en éste y otros temas”, tuvo que declarar Lupillo para darle coba a quien más que probado está no puede ni con el paquete de la seguridad ni con otros como el de la economía, la transparencia y el combate a la corrupción.

Siguiendo la línea declarativa trazada por los comunicadores oficiales, García Negrete precisa  que  “Hicimos la petición al gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, y el mandatario estatal, con la buena relación que tiene con el Gobierno Federal, logró que haya más elementos de Seguridad en Tecomán para combatir la delincuencia”, pero los hechos dicen que pasó casi un año en el que fácilmente mordieron el polvo unos doscientos cristianos dados de baja por la delincuencia organizada para que sus llamados a “reforzar urgentemente la seguridad en Tecomán” fueran atendidos. Tal dilación se explica por el poco interés de José Ignacio en atender el problema o por la no tan buena sino todo lo contrario relación con el Gobierno Federal o por ambas razones juntas.

Se acepta sin conceder que fue gracias a los buenos oficios de Peralta que 500 policías militares se han sumado al trabajo que realizan los miembros de las diferentes corporaciones de Seguridad en el municipio iguanero, pero tan tardío auxilio llega cuando el valle de Tecomán está ya lleno de cruces, evidencia objetiva de que “el esquema en el que se ha venido trabajando en el marco del Programa de Operaciones Interinstitucionales para los 50 Municipios de Atención Prioritaria, dentro de los cuales se brinda atención especial a Tecomán, Manzanillo y Colima”,  ha servido para maldita sea la cosa, por no escribir otras palabras más altisonantes.

La presencia de los 500 policías militares en el municipio de Tecomán que sus paleros quieren presentar como logró de Peralta es claro indicador del fracaso de las distintas instituciones de seguridad pública en Tecomán y en el resto de la entidad que han sido incapaces a más no poder de bajar los índices de violencia y criminalidad que se dispararon desde que el 1 de noviembre de 2015 ahuecó el ala el ex gobernador Mario Anguiano Moreno a quien cada día que pasa más colimenses añoran.

Hay registros de los llamados en el desierto que desde que se desató la violencia en Tecomán, hace un año, había venido elevando el presidente municipal de Tecomán José Guadalupe García Negrete; también, de la agresiva campaña orquestada por los estrategas de Peralta para cargarle todos los muertitos. Nunca fue escuchado y siempre fue criticado por no resolver un problema que superaba no sólo su capacidad de respuesta sino también de la del gobierno estatal mismo. A pesar de tales agravios, Lupillo le ha pegado a José Ignacio con guante banco al agradecerle el haberlo finalmente escucharlo, el realizar la gestión correspondiente y el logro obtenido.

Lo que realmente obligó la intervención militar en Tecomán fue el alarmante número de muertes violentas, feminicidios incluidos,  habidas en el mes de enero anterior, y la convicción en la Secretaría de Gobernación de la inoperancia de las fuerzas policiacas municipales y estatales, con todo y el respaldo de soldados y marinos en los muy vistos pero poco eficaces operativos.

 

EL ACABO

  • El anuncio con fanfarrias del envío de los policías militares a Tecomán fue hecho con la antelación suficiente para que los jefes de la plaza pusieran pies en polvorosa.
  • Si no hubiera sido porque la periodista Jimena Duarte, programa “Imagen Noticias con Francisco Zea” exhibió la ignorancia constitucional de la diputada federal plurinominal perredista María Luisa Beltrán Reyes, esta desconocida mujer habría pasado totalmente desapercibida durante los tres años de su jugosa beca en la Cámara Baja del Congreso de la Unión. En la Universidad de Colima de donde es egresada se les cae la cara de vergüenza.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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