Alex Berber
Comm Politics – Alex Berber
Mensajes de presencia y discurso
 
En la elección de la nueva planilla que dirigirá el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado (STSGE), “Unidad Sindical” de Martín Flores Castañeda se impuso de manera enfática en un proceso democrático con voto secreto, por el doble de electores que los postulantes de “Unidad y Cambio”. En esos términos, el mensaje del gremio de los trabajadores fue directo para con la administración de Nacho Peralta; quieren y necesitan a un líder con la mayor experiencia en menesteres sindicales.
La situación pudiera resumirse en un dato que surgió del discurso del secretario general saliente, Víctor Vázquez Cerda: “siete secretarios del gabinete estatal actual no han entrevistado a los aspirantes sindicalizados que buscaban un puesto de confianza”, lo que da a entender que está mermada la comunicación entre los trabajadores, al menos con la mitad de los funcionarios de primer nivel.
Sin embargo, el mensaje más claro fue el de la administración de Nacho Peralta. Aunque fue positivo que el gobernador no metiera las manos en la elección, tal y como lo anunció varias veces durante los días previos, fue desconcertante el mensaje implícito de enviar a dicho evento al secretario del Trabajo y Previsión Social, Vicente Reyna Pérez, uno de los secretarios más grises de su administración –no por falta de conocimiento o falta de injerencia en el tema laboral, sino primordialmente por su poca estatura política–, quien además tuvo la osadía de presentarse ante ellos con un discurso totalmente olvidable.
Los propios sindicalizados, en los primeros meses de la administración de Peralta, se han dado cuenta qué funcionarios de primer nivel son aliados y quiénes profesan otra ideología.
            Pase de salida…
 
Entre comunicadores hay que protegernos y también defender nuestras posiciones naturales. No me parecería lógico, ni ético, que un profesional en esta materia quiera ocupar cargos de abogacía o contabilidad. Por tal motivo, a distancia resulta incomprensible el movimiento que realizó el alcalde capitalino Héctor Insúa el pasado lunes, cambiando al periodista David Campos de la dirección de Comunicación Social y enviándolo al área de Transparencia, para poner en su lugar al ex delegado federal de la Secretaría del Trabajo en Colima, Daniel Rodríguez. Por otro lado, a sazón de que el equipo de Insúa estaba realizando una muy buena labor comunicativa, que incluso tenía a varios detractores nada más a la expectativa de qué publicaba, habría que cuestionarse si tal movimiento no fue sugerido por “fuego amigo”, en afán de debilitarlo.        
Pase de salida 2…
 
 En el engranaje social y cultural de nuestros días, tal vez no hay mejor “aplausómetro” público que la llegada de un político a un estadio de futbol. Hace muchos años, recuerdo vítores (que para quien escribe resultaban inexplicables) cada vez que Gustavo Vázquez llegaba al Estadio Colima para ver a los Huracanes de la extinta Primera A. En su tiempo fueron muestras de que la percepción social que tenía el acaecido gobernador era positiva. Tal es el enfado del pueblo colimense por la inseguridad y el debilitamiento económico de nuestra entidad, que la llegada de Ignacio Peralta al Estadio Olímpico de Colima, donde juegan los Loros de la Universidad, fue recibida por el público de un manera muy (muy, muy) distinta a la del fallecido Gustavo.
           
            Pase de salida 3…
 
La “caja china” del tema del sueldo de $200 mil pesos de los diputados locales funcionó unos cuantos días, hasta que hubo nuevamente aumentos significativos en el tema de inseguridad. La gente volvió a darse cuenta que los diputados ganaban, ganan y eternamente ganarán más plata de la que desquitan, mientras que la inseguridad era un tema por el que anteriormente los colimenses no se preocupaban.

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