Econócrata por: Luis Enrique Cruz García.

En su obra La República, Platón explica la naturaleza humana respecto a la educación o falta de ella, a través de una alegoría conocida popularmente como el “mito de la caverna”. En dicho relato, Platón Imagina una especie de caverna donde se encuentran atados unos hombres por piernas y cuello, de manera que sea imposible moverse, por lo que lo único que pueden hacer es mirar al frente. Atrás de ellos se encuentra una entrada y un fuego que arde lejos, por lo que, al acercarse otros hombres al mismo, los prisioneros solo pueden contemplar las sombras reflejadas por el fuego en la pared cavernosa que tienen de frente.

En ese contexto, los cautivos creen que las sombras representan la realidad y que el eco reflejo de la voz de los transeúntes fuera de la caverna son las sombras mismas las que hablan. Este es el conocimiento con el que cuentan, es su realidad. Un día, uno de los prisioneros es liberado y obligado a salir, ocasionando que la luz le provocará dolor y un periodo de adaptación a ese nuevo contexto. Lo que se le presenta de forma brutal es una serie de objetos, colores y formas antes desconocidas, lo que hará que niegue esa realidad en una primera instancia. Una vez que se ha habituado, aceptará la misma, se sentirá dichoso y sentirá pena por aquellos que siguen cautivos contemplando las sombras y creyendo que es la realidad. Si el excautivo decide ir de nuevo a la caverna para hacer participes de la realidad a los aún prisioneros, tendrá como bienvenida una oscuridad de la que ya se había desafanado, por lo que tropezará y caminará con dificultad. Su relato, por otra parte, posiblemente cause risas y burlas para, posteriormente, intentar matarlo por contar historias que no corresponde a su realidad e intentar liberarlos. El haber salido lo volvió loco sería el argumento de mayor consenso. Platón buscaba explicar cómo podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (que es materia de puro conocimiento, sin intervención de los sentidos).

Pues bien, amable lector, una parte de la sociedad mexicana se encuentra en esa caverna. El populismo nos ha vendido sombras y ecos, una realidad que solo requiere un primer acercamiento. La plazuela, la arenga, la dicotomía pueblo y los otros, los pañuelos blancos, el dinero “regalado”, entre otros reflejos de la fogata; han bastado para crear una realidad que no pide más profundidad.

Por otro lado, los que han salido, hablan de datos, revelan inconsistencias en políticas públicas, critican la incongruencia del actuar de los políticos. ¿Qué reciben a cambio? Desprecio materializado en golpeteo a instituciones autónomas, radicalización de la ciencia y la técnica y, por supuesto, ataques envueltos en disfraces de intelectuales y por medio de una ola de defensores en redes sociales.

Las proyecciones económicas de organismos, instituciones y académicos serios y reconocidos deben estar mal por ser “neoliberales”. El exterior los ha vuelto locos y provocan que digan tonterías, por lo que hay que evitar que nos liberen. El índice de confianza del consumidor (subjetivo) aumenta, aunque el consumo (objetivo) caiga; la felicidad (subjetivo) aumenta, aunque nuestro bienestar (objetivo) decaiga. Sí, amable lector, el mito (alegoría) de la caverna puede aplicarse a nuestro país, ya que aún preferimos seguir viendo sombras.

Mis redes

Mi twitter @enricrux

Mi blog https://cognozblog.wordpress.com

Mi podcast https://n9.cl/thxo

 

Luis Enrique Cruz García

• Maestro en Alta Dirección y Licenciado en
Economía
• Actualmente estudiando Doctorado en Ciencias
Sociales
• Catedrático desde 2004 en universidades privadas
• Columnista del periódico Ecos de la Costa y Revista
Enfoques
• Asesor a empresas en temas de tecnología y
productividad
• Trabajó por 11 años en el Servicio de
Administración Tributaria como Jefe de
Departamento de Análisis
• Miembro de Students For Liberty (SFL) México

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