José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa*

En una  industria minera que en México no se ha distinguido precisamente por su respeto al medio ambiente, retribuciones justas y equitativas en salarios y prestaciones a sus trabajadores y empleados, y la seguridad de estos, mucho menos por el pago escrupuloso  de impuestos y derechos y la compensación debida por los impactos negativos al entorno por ella causados, complace saber que el  Consorcio Minero Peña Colorada, S.A. de C.V. que lleva más de cuarenta años explotando los yacimientos ferrosos del municipio de Minatitlán y el área vecina de Jalisco, según sus alegres voceros, siempre ha sido una empresa socialmente responsable, reputada, transparente en el manejo de recursos, cuidadosa del medio ambiente, con prácticas de negocios apegadas a estándares internacionales, siempre puesta y dispuesta a compensar a su entorno económico, ecológico y social por los impactos negativos que sus actividades extractivas le generan, etc. ,etc., y etc. ¿O no?

Ante tanta belleza descrita por los comunicadores al servicio de la minera modelo , las acusaciones que reiterada y consistentemente le ha venido haciendo el para ellos incómodo  alcalde minatlense Horacio Mancilla González  en el sentido de que  “Hace muchos destrozos en agua, el río Minatitlán está muerto, está haciendo destrozos en los bosques y eso es patrimonio de la colectividad no es de Peña Colorada; aunque ellos son dueños del terreno que compraron, pero los recursos naturales son de la colectividad y de la gente de Minatitlán”, se debiera colegir que son mentiras ,  infundios, calumnias y difamaciones para empeñar la inmaculada  imagen de la minera modelo.

Sin embargo, la historia de agresiones y daños al entorno ecológico y poblacional hechos por la minera que se ostenta como modelo de buena vecina,  registra que en el año 1995 se le reventó su presa de desechos “Las Guásimas”, mismos que a través del “Arrollo de las Mulas” y de éste al “Río Minatitlán”  terminaron en el mar contaminando arroyo, río y océano sin que hubiera sido tocada ni con el pétalo de una sanción por las autoridades alcahuetas de aquél tiempo que ahora son SEMARNAT y PROFEPA.

La contaminación provocada por la minera modelo a los arroyos de “Las Mulas” y al “Río Minatitlán” son pan de todos los días, igual que la que genera su nueva presa de desechos en 532 hectáreas ubicadas entre las comunidades “Arrayanal”  y “Paticajo” cuyas filtraciones  ya le dieron en la toda su madre a los arroyos “El Limoncito” y “Hermenegildo”, también afluentes del “Rio Minatitlán”. Las fugas de todas las presas de la minera modelo tienen envenenados  los cuerpos y manantiales de sus alrededores.

El pueblo de Mina todavía añora el manantial que hubo en “Las Guásimas” que le daba 800 litros por segundo de agua potable de primerísima calidad y que la minera modelo sepultó con sus desechos industriales. No contenta con tantos perjuicios que le ha causado a su entorno ecológico y poblacional, hace cinco años  la minera modelo se apropió al estilo Jalisco del camino de seis kilómetros de longitud que comunicaba a la comunidad del “Arrayanal” con la cabecera municipal para usarlo como un vertedero más de sus desechos, ofreciéndoles a los pobladores por ella así perjudicados otro alterno de diez kilómetros, cuatro más que el que reclaman les libere.

La promesa hecha por la minera modelo de que a partir del tercero de los quince años de su plan de minado iniciará la reforestación de 128 hectáreas afectadas más otras tantas por generosa que es, y su tierna historia de que desde hace 3 años atiende más de 1,200 hectáreas de suelos forestales en Minatitlán y Manzanillo, “financiando y participando directamente en la conservación de esta superficie mediante el programa de Pago por Servicios Ambientales por Fondos Concurrentes de la CONAFOR”, palidecen ante la magnitud de los bosques por ella destrozados.

En 42 años que la minera modelo lleva explotando la riqueza ferrosa de Minatitlán no ha dotado a la comunidad de una escuela,  hospital o clínica ni ambulancia. Tampoco financia programa alguno de becas para sus estudiantes, mucho menos prepara a los campesinos para que al término de la vida útil de los yacimientos tengan alternativas de ocupación productiva e ingresos.

Para los minatlitenses la empresa modelo tampoco ha sido el paraíso laboral que tanto les canta, pues prefiere a fuereños para los mejores puestos de trabajo, dejándoles  sólo los de menor nivel de salarios, por lo que cientos de pobladores del municipio tienen que buscar ocupación en otros lugares como Manzanillo (Tunny) , Colima (cultivos de cherry)  y Tolimán-Tuxcacuesco (invernaderos de hortalizas).

EL ACABO

  • En lugar de rasgarse sus albas vestiduras espantado por la combatividad del alcalde Mancilla González que sólo defiende los más caros derechos y aspiraciones de su gente, el disociado gobernador José Ignacio Peralta debiera hacer suya su lucha por ellos y la conservación del medio ambiente en las montañas minatilneses.
  • Lamentablemente, el disociado gobernador se hace de la vista gorda ante la complicidad de las secretarías de Hacienda y del Medio Ambiente y Recursos Naturales; la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y el Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable que, juntos y por separado, han valido para una pura y dos con queso. O lo que es lo mismo, para siete chingadas.

Columnista del #G8 Independiente

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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