Columna Enlace Manzanillo.

“Qui nescit dissimulare, nescit regnare”

< El que no sabe disimular no sabe gobernar >

Déjenme decirles que muy temprano la nueva administración estatal que dice dirigir José Ignacio Peralta Sánchez (a) el “asquitos” recurre a la manía de aislar los conflictos de inseguridad y presentarlos de modo inconexo, tratando de ocultar la plaza “Colima” donde el crimen gobierna mientras la política medra.
En esa pervertida lógica, la demagogia y el cinismo ganan terreno a la democracia y el civismo. Y es que el cinismo con que se conduce Arnoldo Ochoa González, jefe de la política interna lo llevan al desbarre apegándose a la industria de la declaración al afirmar que: “En Colima no han matado a ciudadanos honestos y los que han sido asesinados están ligados a la delincuencia”. (Sic)
Perdida la frontera entre crimen y política la declaración de Arnoldito nos quiere hacer ver como si el crimen estuviera fuera y no dentro de la política, tratando de pasada, echarle llave y candado por dentro a la pésima actuación del secretario de Seguridad Eduardo Villa Valenzuela.
Y es que un gobierno que no sabe de estrategias contra el crimen termina por lastimar más las libertades y los derechos de los ciudadanos. Si el secretario General de Gobierno insiste en negar y encubrir esa realidad, más honesto sería que en la secretaría de Seguridad estuviera un criminal y reduzcan el gasto oneroso de un Almirante de la Marina-Armada de México que nos cobra como si fuera Sherlock Holmes.
Hay innegable rabia y tristeza en la afirmación de un político como Arnoldito, que trata de lavar la ropa sucia en casa con la tranquilidad de que los columnistasnachoperalta@.com callaran sus bocas y cerraran los ojos porque no hallarán cómo dar la cara por un político cínico que es igualito a los del crimen organizado.
Arnoldito es un dictador de bolsillo que ni frotarse las manos puede, las trae llenas de sangre o de dinero. Y es que el impune elenco de políticos priistas vinculados a las mafias es de colección. En primera fila el “asquitos” Nacho Peralta Sánchez, entusiasta promotor de la espiral de la violencia; da la idea de que, bien acomodados, todos los ejecutados caben en una misma fosa, y de la consigna arnoldista de que más vale una víctima colateral asesinada, que un sospechoso vivo.
Lo peor es que la élite peraltista en el poder insiste en creer que lo suyo es hacer política de segundo piso, nada de tocar el suelo y mucho menos mezclarse con la gente. ¿Pues qué se cree ésta?
En su conjunto, este nuevo gobierno estatal se dedica a regalar despensas o andar de mandadero entregando las becas del Gobierno federal. Le fascina hacer pactos, acuerdos y transas, en la comodidad de Casa de Gobierno, volcado en atender sus propios intereses o los de sus patrocinadores, criminales o no. Complicidad disfrazada de solidaridad de clase.
Al secretario General de Gobierno poco le importa que más de una vez se les haya advertido del grado del malestar social, la denigración de la política, de la inutilidad de la secretaría de Seguridad sin modificar conductas…mientras la cuerda aguante, qué necesidad de aflojarla.
Ya se ha jugado a eso y el resultado es conocido: Colima sólo sube para resbalar de nuevo. ¿A qué se le apuesta con el “asquitos” como gobernador, si los dados y los atavismos son los mismos?
Por eso asombran las irresponsables y dictatoriales declaraciones de Arnoldo Ochoa González, como respuesta oficial. Es terrible decirlo pero, la política en sus manos ha perdido sentido, avanzar en esa ruta sólo depara un destino: pasar de la violencia criminal a la violencia social y, de ahí, a la violencia política que es tanto como cancelar la viabilidad de un gobierno que empezó muy mal su cruce por el desierto.
Ahí están los asesinatos del exgobernador Silverio Cavazos Ceballos, la del doctor Saúl Adame Barreto, la víctima colateral en el asesinato Cavazos, o que decir del intento de ajusticiamiento por el crimen organizado del exgobernador Fernando Moreno Peña, el asesinato del sobrino del exrector y exgobernador Moreno Peña a quienes el secretario General de Gobierno no considera gente “honesta”. Aquí la pregunta sería: ¿Volvió al trago el jefe de la política interna estatal Arnoldo Ochoa y se encuentra alejado de la realidad pero, agarrado de la botella?
Si el secretario General de Gobierno y el secretario de Seguridad no reconocen su fracaso y se ponen las pilas nunca obtendrán el éxito y su causa podría no ser una quimera, sino una pesadilla.
Por eso urge la mediación del “asquitos” Nacho Peralta Sánchez, a la sazón gobernador del estado para que analice la pésima actuación del Almirante Eduardo Villa Valenzuela, quien en los asuntos de seguridad es un invitado de piedra. De ahí la urgencia de pasar del reclamo a la actuación firme para enderezar la nave, la cual, muy pronto empezó a hacer agua por la línea de flotación.
¡No le den vueltas, es la ineficiencia del gobierno del “asquitos” en materia de seguridad! ¿O me equivoco Arnoldito, salud?
Ahí se ven.
ENLACITOS

AVÍSENLE: Por caridad que alguien le avise al brabucón presidente del PRI rogelio rueda que el combate electoral (que por cierto perdió) ya terminó y que sus filias y fobias en contra del Congreso del Estado y algunos alcaldes panistas en nada contribuyen a la normalidad política del estado.
Mientras Nachito Peralta Sánchez (a) el “asquitos” ha extendido su mano a los actores políticos, ruedita lo empina (en el buen sentido de la palabra, yo no ando de llevado)
¿Qué acaso no hay quien le jale la gamarra al hijo del Chato Rueda que anda en pleno desbarre?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.