Javier Montes Camarena

“La estupidez insiste siempre”

Albert Camus.

 

 

Déjenme decirles que “evidentemente” escasean los buenos políticos en Colima y no podemos esperar milagros, unos siguen de mafiosos, corruptos y ladrones, otros, “se desvanecen pero siguen luchando por él con buena imagen”, así que, si un chivo es chivo, seguirá siendo chivo.

La gubernatura de Colima ha sido una entidad donde los chivos pastan por los pasillos del poder, devorando todo lo que encuentran a su paso. Insaciables. Voraces. Glotones. Campantes.

Alimentándose del presupuesto y engordando día tras día gracias a lo que consumen de él. Rebaños rapaces porque no encuentran cercas que los acorralen, pastores que los controlen, castigos para el rumiante que coma de más.

Reflejo de una democracia sin rendición de cuentas, sintonía de una democracia de muy baja calidad donde hoy pasta, para desgracia de Colima José Ignacio Peralta Sánchez.

Entre los excesos de la propaganda, del “Vas a vivir feliz”, Colima se está hundiendo, está inmerso en un clima de fuertes turbulencias, hay una dura y severa sentencia que empaña el futuro colimense y que ilustra el desenlace que pueden tener algunas delicadas situaciones sociales por la incapacidad de un mandatario locuaz, hablantín, frívolo y farolón que deja de cumplir sus responsabilidades constitucionales.

Por eso asombra que, aun frente a la evidencia del desastre y con más de un diagnóstico de la situación, el chivo Peralta convoque al despilfarro, a la transa, a fiestas interminables, a corrupciones, a viajes, a trinquetes, es la indecisión original que hoy arrastra José Ignacio que no ha resuelto dónde apoyar a su administración, que no gobierno.

Ese dilema permanece irresuelto y, ahora hasta los chivos de ayer ven a José Ignacio  con desencanto, con abusos tras abusos, chivo rampante, desatado, alocado, con cuatro estómagos capaces de digerir lo que consume su obeso gobierno.

La “tajada” de los 50 millones de pesos de la tranza del predio “La Campana”, su lujoso departamento en Nueva York, los dos y medio millones de pesos de la camioneta blindada, los abundantes dólares en gastos del “avión del amor” para irse de luna de miel con su amorcito (JMRC), la inseguridad interminable, las TarjetasNacho que le van dejando 10 millones 500 mil pesos mensuales sin que los priistas reciban el dinero prometido, la lista creciente de “aviadores” y la manga de inútiles en su gabinete. Gobierno de chivos sin expiación.

Sostener a un Gobernador en su puesto supone un imprescindible: que haya Gobernador y en Colima no lo hay. De ahí que empeñarse en sostener a José Ignacio Peralta Sánchez es un absurdo que, conforme pasan los días, amenaza con convertirse en un ridículo. A los colimenses les va a salir más caro el velorio que el entierro político de un chivo que ya no trae la cabeza en su lugar.

No acababa de sentarse en el despacho de Palacio de Gobierno cuando José Ignacio mostró el cobre de su espíritu locuaz y despatarrado. No se interesó por cerrar las heridas de su elección, no supo sacudirse la sombra y la herencia criminal de su socio el exgobernador Mario Anguiano Moreno y, de paso lo confrontó.

Ha roto la comunicación con la clase política de su propio partido que, ahora, lo respalda poniéndole zancadillas. Y, en el colmo del absurdo, permite que su decrépita Tía la Gobernadora madre azuce a sus adversarios políticos en su contra. Eso es ser muy pende…jito.

Frente a la circunstancia colimense queda una duda: la disfuncionalidad de un gobierno que no funciona, que miente, que roba, que se “juye”, que se prostituye, deshonesto, nuevamente un gobierno de chivos jóvenes pastoreados por chivos viejos acostumbrados a la corrupción, el clientelismo, al favoritismo, al uso arbitrario del poder, al gasto de recursos públicos como si les pertenecieran.

Un listado mucho mayor al reseñado se podría elaborar quedando en la desfachatez del “asquitos” Nacho Peralta al echarle la culpa de la inseguridad a los jóvenes colimenses y a su padres con la estúpida declaración de que a: “las niñas no las secuestran se van con los novios (él se va con JMRC  y nadie le dice nada) o, que los matan porque “deben” mil o dos mil pesos por consumo de droga. Habrase visto tal desmesura de un gobernante con problemas mentales que habla por hablar.

En su diarrea verbal del pasado jueves 11 de agosto con los estudiantes de la U de C  el fallido Harry Potter (que no llega ni a Beto el Boticario) soltó la dominguera: Yo estoy con fuerza policiaca, con estrategia, con inversiones, con equipo, con armamento, con tecnología dando la batalla con músculo en la calle pero la gente sigue consumiendo droga.

Vaya desmesura, vaya estupidez de un tipo loco que no sabe ni lo que dice. Colima no se merece un gobernante orate.

En su novela La Fiesta del Chivo Mario Vargas Llosa: “Urania le reclama a su padre la podredumbre política que protagonizó, la forma en que perdió los escrúpulos, el menor asomo de rectitud. Igual como lo viene haciendo el inútil gobernador José Ignacio Peralta Sánchez.

Bien lo decía Andreas Schedler: “Esta clase de gobiernos son instrumentos demasiados débiles para garantizar políticos decentes, ecuánimes, respetuosos y honorables”.

Ahí se ven.

ENLACITOS

SIN COLOR: Negros son los nubarrones políticos que acechan al juvenil político en ciernes Rubén Álamo Navarro, Pareciera que su incursión en la política será como el “Baile de la Eleonora” por aquello de que: < empezó a las cinco y terminó a las cinco >

EVALUACIÓN A MODO: Con una módica lana de por medio este martes 16 de agosto el mamotreto llamado ¿Cómo vamos Colima?  Evaluará al gobernador Nacho Peralta, sin duda le pondrán “Estrellita” en la frente, ocho millones de pesos que les dará José Ignacio lo “certificarán”.

¿Y LA CLAUSURA? Sigue sin clausurarse el lupanar ubicado en el boulevard frente a la unidad deportiva Cinco de Mayo, donde hay bebidas adulteradas, sexo, drogas y prostitución de jovencitas, es la carta de presentación de este burdel.

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