Eric Ramírez

Luego de las desastrosas declaraciones que hizo el Gobernador José Ignacio Peralta, refiriendo sobre las distintas problemáticas y temas pendientes en el estado,  que no es el personaje ficticio Harry Potter “para arreglarlo todo con una varita mágica”, bien vale la pena hacer las siguientes reflexiones.

No creo que la población colimense demande de nuestro mandatario habilidades y capacidad superlativa, ni fórmulas mágicas para comenzar a corregir buena parte de problemáticas que aquejan a la sociedad colimense, entre las cuales destacan la inseguridad y la crisis económica por la que atraviesa la entidad. Simplemente se tiene la legitima expectativa de que Peralta cumpla cabalmente las promesas que hizo en dos campañas distintas, en las que a golpe de millones publicitó características sobresalientes para hacer creer que era un “hombre inteligente”, un “político capaz”, un sobresaliente estudiante con credenciales académicas nacionales e internacionales, que resolvería fácilmente los problemas de Colima, en gran parte apoyado por las cacareadas relaciones con el gabinete federal. El “¡vivirás felíz, y seguro!” no se olvida tan fácilmente de la memoria colectiva. Contrastando drásticamente con la realidad tan dura por la que se encuentra actualmente nuestro estado, posicionado como el de mayor cantidad de homicidios dolosos según las propias cuentas de los registros que lleva el Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública Nacional.

Por si lo anterior fuera poco, Nacho le haría creer doblemente a la gente sus dotes de economista capaz, y en los hechos ha demostrado que , o pasó de noche la Licenciatura en Economía en el ITAM y la Maestría en Essex, o ha permitido que a su sombra se hagan un sinfín de tropelías en contra, precisamente de la economía del estado. Ya que parece olvidar Nacho Peralta, que al haber vendido un predio en una cantidad superior a los 150 millones pesos, pagados por el Gobierno del Estado de Colima al dueño de “la campana” ( eso sin mencionar que el predio está en litigio) , sacó de la circulación esa cantidad de dinero de nuestro estado. Es decir: ¡Expulsó 150 millones pesos de la entidad, porque el dueño no es de aquí!

Siendo está decisión tan equívoca como dañina, pues  como están las cosas,  desde el más próspero empresario, hasta el más humilde comerciante o profesionista independiente, sabe que en la actualidad lo que falta es precisamente que haya dinero en circulación en el estado. “Las ventas no andan bien”, ya es vox populi, y esto sin duda pudo haber contribuido a empeorar tal situación. ¿Por qué no comprometió el dinero que le pagó al propietario a invertirlo en Colima?

Otra muestra de la falta de destreza y dominio de lo básico de la economía, es que recortó una buena cantidad de plazas de confianza de la burocracia estatal, siendo que Colima es uno de los estados con mayor población vinculada a la burocracia, ante la falta de industria local. Para algunos esto no está del todo mal, puesto que el adelgazamiento de la burocracia es percibido en algunos sectores como algo positivo, sin embargo, el hecho es que se sabría que despidió a colimenses, para ir trayendo a personas foráneas y así ir colmando los espacios que fue liberando con los famosos recortes. Poniendo en duda el que realmente haya sido por medidas de austeridad tantos despidos.

Y ya para acabarla, el reciente escándalo referente a la camioneta blindada de más de dos millones de pesos en la que se transporta, donde después se diría   que sí es blindada, pero no es comprada; que es rentada, pero que no se pueden dar mayores datos al respecto, en fin , un verdadero galimatías la explicación que en torno a dicha indignante ¿compra, arrendamiento? revelarían lo que ya todos especulan: que eso de la crisis es puro cuento, que las finanzas no andan tan mal del todo, pues si alcanza para darse es tipo de lujitos, algo no anda tan bien en las destrezas de nuestro Gobernador, porque o es muy mal economista, o está haciendo lodo con las arcas públicas estatales. O las dos.

A 6 meses de su toma de protesta como Gobernador, 3 aspectos siguen marcando la administración de Nacho Peralta: Insensibilidad, incapacidad y tufo a corrupción.

 

Eric Ramírez

*El autor es Licenciado en Derecho por la UNAM, Diplomado en Prevención del Delito por la Universidad de Chile; y Presidente de la Asociación Civil “Estrategia 20-21”.

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