Jesús CP

Cuando nos encontrábamos en medio de la elección ordinaria, allá en el 2015, ante el comentario de “¿Qué puede ser peor que Mario Anguiano?”, un amigo respondió: “Eso dijimos cuando Fernando… y llegó Silverio. Eso dijimos cuando Silverio… y llegó Mario. Siempre puede haber algo peor.”. Nacho demostró que mi amigo tenía razón.

Ha pasado un año de este infame gobierno, todavía nos faltan cinco, y la gente, parece que ya empieza a extrañar otras épocas: no mejores, pero sí menos malas. Ha sido un año en el que pareciera que el gobierno va en piloto automático, en el que los burócratas sacan la chamba para que esto siga funcionando, pero que lo hacen sin alguna dirección. Un gobierno acéfalo.

En la vida, es peor el desinterés que la ignorancia, pero es peor la ignorancia con desinterés, y así actúa este gobierno: sin saber y sin interesarle cómo sacar adelante al estado. Ya ha pasado un año y nos seguimos preguntando muchas personas, ¿por qué Nacho Peralta aceptó la candidatura si no le interesaba?

Lo más relevante del gobierno “peraltista” han sido casos que apestan a corrupción: la compra de su departamento por 7 millones de pesos, la compra de la campana por 170 millones de pesos, el primo incómodo que dicen se la pasaba en Casa de Gobierno y en la oficina del secretario de Planeación y Finanzas, la privatización del Parque Regional, sus viajes en aviones prestados para huir de Colima.

Si analizamos su gobierno por áreas, Nacho Peralta ha echado a perder un año de la vida de Colima:

Educación: Guiada por un secretario del que se ha rumorado su salida desde hace meses, y que se va a España cuando el ciclo escolar no está de vacaciones, se llevó a cabo una pésima aplicación de la reforma educativa, y con opacidad, la depuración de “aviadores” en la secretaría.

Salud: Una secretaría que sigue ahogada en problemas financieros, y que no conforme con eso, el gobernador provoca la salida de su secretario, no por mal trabajo, sino por berrinche.

Movilidad: Una ley que tardó un año en enviarse al congreso y que se aprobó al vapor. Ley que no dejó conforme a ningún sector.

Finanzas: venta de activos y pasivos que no se han traducido en obras o beneficios para el estado. Falsas promesas y creación de ilusiones de que ya hay un orden financiero. Retraso en pagos de pensiones y becas. Más deuda.

Turismo: un evento apócrifo de motonáutica y que fue un fracaso en cuestión de asistencia, el anuncio de la construcción de acuario en una propiedad municipal, y el anuncio del ceviche más grande del mundo. Lo que se ha hecho en turismo es de risa y de pena.

Fomento económico: Cero inversiones.

Seguridad: Ni hablar.

En administraciones anteriores se notaba dirección, a veces mala, pero había un rumbo. En cambio, esta administración navega al garete y con capitán ausente. Lo malo es que van a creer esa frase del Gato de Chesire que dice “si no sabes a dónde vas, no importa el camino que tomes”, y en una de esas nos va a ir peor, porque recordemos que siempre hay algo peor. Nacho lo ha comprobado.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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