Jesús CP

Por Jesús Cuevas.

Ignacio Peralta, de gobernador, sólo tiene el nombramiento constitucional; en la práctica, no hace más allá que ser ornamental en los organigramas de la administración, haciendo apariciones en eventos intrascendentes y en aeropuertos varios. No ve. No escucha. No siente. No comprende. Un mueble.

Los ciudadanos le exigimos seguridad y culpa a los criminales, le exigimos rendición de cuentas, y culpa a otras instancias, le exigimos finanzas sanas y culpa a Mario Anguiano, le exigimos obras, y culpa a las finanzas, le exigimos que no venda el patrimonio público, y ahí sí, no culpa, ignora.

No existe gobernante que no haya arrastrado lastres de sus predecesores, pero es su tarea resolver problemas anteriores y culminar tareas inconclusas. Culpar a administraciones anteriores es el pretexto más soso en el que se puede respaldar un gobernante.

El mayor logro que ha tenido esta administración ha sido el pago de la deuda heredada con la Universidad de Colima, deuda que se resolvió no por un buen manejo financiero, sino por un favor político. Un engaño. La verdad es que no se avanza en ningún rubro, y por el contrario, hemos retrocedido en varios.

Llevará años desatascar a Colima del bache en el que nos dejará Ignacio Peralta en todos los ámbitos. Eso pasa cuando intentas manejar al gobierno como una empresa privada. Eso pasa cuando dejas operar a tu familia políticamente. Eso pasa cuando crees que estudiar en el ITAM, la Ibero o en el Tec (y que conste que yo estudié en esta última) tiene más mérito que la experiencia que pudieran tener personas en diversas áreas de la administración pública.

Nacho logró obtener su título de gobernador no por interés hacia el estado, sino por un interés personal: la vanidad. Aparecerá en los libros de historia de Colima, enriquecerá y fortalecerá la influencia familiar. Logros obtenidos. Ahora debería dejar el puesto a quien pueda, pero sobre todo, quiera trabajar por los que nacimos y vivimos aquí. Antes de que hunda más al estado, antes de que lo deje sin activos. Que se lleve a sus secretarios corruptos Ochoa y Noriega, a su secretario alcahuete Meiners, a su secretario elitista Dominguez y a su secretario virtual Villaseñor. Que ya no hagan más daño al estado.

No se da cuenta que su falta de gobierno no paraliza al estado, lo atrasa y lo deteriora. Su inacción lo convierte en lo dicho: en un mueble. Uno caro.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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