Jesús CP

Es común que un político, cuando ostenta una administración gubernamental, vaya alejando (y acercando) a diversos personajes que rondan tanto su quehacer público, como su vida privada. Es decir, durante el ejercicio del poder, se da una rotación en las relaciones políticas y personales de los gobernantes que confirma y descubre a amigos y enemigos. La dinámica de estas relaciones tiene per se un impacto directo en la estrategia y el trabajo político gubernamental, razón por la cual, la estabilidad o inestabilidad en estas, se traducirán en estabilidad o inestabilidad en la ejecución del gobierno.

Cuando Nacho Peralta fue alcalde de la capital, uno de sus mayores problemas fue el descobijo con el que gobernó, tanto del gobierno estatal (en ese momento dirigido por Mario Anguiano) como del gobierno federal, presidido por Felipe Caldeón. Ese descobijo o distanciamiento, fue consecuencia de su pobre capacidad de negocición política, y fue causa de los pocos recursos que pudo “bajar” al municipio, que a su vez, se reflejaron en pésimos resultados. Nacho no sabía que un gobernante no puede gobernar solo.

Hoy, Nacho Peralta, ya como gobernador, parece que no recuerda la lección de hace más de 5 años, y todo indica que se está quedando solo nuevamente. Esto no es bueno para él, y tampoco lo es para el estado.

A pesar de llevar solo unos meses como gobernador, a Nacho Peralta se le ve perdido en medio de una lucha de poderes interna que no le da su lugar como gobernador. Dicen que el gobierno lo controlan Héctor Sánchez en lo político y  Brun en lo económico; el primero, a través de Arnoldo, y el segundo, a través de Meiners. A esto, habría que agregarle un claro distanciamiento con el PRI aún dirigido por Rogelo Rueda, y la pesadilla… el derrumbe de Luis Videgaray por la catástrofe política internacional que ocasionó con la visita de Trump a México. Como si no fuera suficiente, se suma el reciente distanciamiento personal con quien se consideraba uno sus principales aliados: José Manuel Romero. Distanciamiento que se venía murmurando desde hace semanas, pero que el propio gobernador, al no negarlo, ya confirmó durante una entrevista con el periodista Miguel Ángel Vargas de Ángel Guardián. No es cosa menor. Nacho intentó promover a Romero para alcalde de Colima, después lo promovió para dirigir el Instituto Mexicano de la Juventud y después lo hizo coordinador de su campaña.

Está densa la maraña en la que se encuentra el gobernador. Tiene un secretario general de gobierno de quien dicen usurpa sus funciones, y que, junto al secretario de salud, forma parte del “grupo universidad”, que a su vez, lidera Fernando Moreno, de quien no se ha podido quitar la sombra. Tiene a un secretario de educación (fácilmente removible) que fue promovido por su hoy alejado amigo José Manuel Romero. Tiene a un procurador que dicen es respetuoso de las jerarquías, pero que de quien muchos exigen su renuncia. Tiene un congreso que depende completamente de las decisiones de Nicolás Contreras, que aunque ahorita juegue de su lado, bien sabe que no se puede confiar en políticos como él. Tiene una relación lejana, limitada al respeto político, con el secretario de gobernación Osorio Chong, quien vendrá a Colima, de ahora en adelante, no para apoyar al estado sino a buscar su promoción política. Tiene a ocho presidentes municipales no priístas con los cuales negociar. Tiene a diversos mandos medios y altos que vienen desde la administración de Mario Anguiano, a quienes no podrá más que solapar o culpar de las acusaciones hechas hacia el periodo de dicho exgobernador.

El gobernador se está quedando solo. Así se le vio en el informe de gobierno. Que José Eduardo “Pepe” Calzada, secretario de la SAGARPA, haya sido el representante del presidente de la república, dice mucho. Que el secretario de gobernación haya enviado a un representante al informe, pero el secretario haya venido a Colima al otro día, dice mucho más. Que la persona más conocida de los visitantes haya sido el panista Rafael Moreno Valle, dice mucho, mucho más.

Lo malo de este aislamiento del gobernador, es que su periodo apenas va empezando. Lo malo también es que no tiene a mucha gente de quién echar mano, por eso no sorprende que haya jalado a Héctor Munguía de la Secretaría de la Juventud, a nombrarlo su secretario particular, porque es de las pocas personas cercanas limpias en quien puede confiar. Parecía que Nacho se encontraba en un clima favorable hace unos meses por ser el candidato impuesto por el presidente de la república, por ser cercano al secretario de hacienda, por haberle quitado el control del congreso al PAN, y ahora parece estar parado en una tormenta que no pinta para disiparse pronto.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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