VISLUMBRES por Abelardo Ahumada.

Está tan horriblemente contaminado y desdibujado el panorama político-electoral que aproximadamente la cuarta parte de los electores registrados no hallan para donde hacerse y hay muchos más que, ya teniendo un partido al que han preferido, tampoco están muy contentos porque, la verdad, no hay mucho de dónde escoger, pues quienes podrían parecer buenos candidatos andan revueltos con otros que son malísimos, ya sea porque en vez de discurrir rebuznan, ya porque tienen colas más largas que las ratas de alcantarilla.

Sin excluir a ninguna de las tres coaliciones en pugna, al espulgar las listas que están presentando para senadores y diputados plurinominales, hay quienes, conociéndolos, están para ser aventados directo al estercolero, por tan corruptos que son.

Lo que nos extraña en esta ocasión es que, si ésa fue una de las prácticas que solíamos criticar a las listas de los candidatos del antiguo partido oficial, hoy es un mal que parece haber invadido a todos los organismos políticos, e incluso a no pocos “ciudadanos sin partido” que se inscribieron como precandidatos, y cuyas promesas coinciden hacer lo que los políticos profesionales no han querido (o no han podido) hacer para cambiar y mejorar nuestro país.

Dentro de todos estos enjuagues ¿cómo puede uno entender, por ejemplo, que Miguel Mancera, el aparentemente honorable y muy eficiente gobernador del Distrito Federal, a donde lo llevó el PRD como “candidato ciudadano”, hoy aparezca en la lista del PAN como candidato a senador plurinominal? O ¿cómo explicar que Napoleón Gómez Urrutia, probado defraudador del Sindicato Minero, que tiene doce años exiliado en Canadá para que no lo pesque la policía mexicana, hoy aparezca como candidato pluri también, en la lista que indudablemente palomeó Andrés Manuel López Obrador?

Se nota, pues, que sólo es el pragmatismo lo que está moviendo a la mayoría de los políticos que andan deseosos y ansiosos por quedar tres o seis años más pegados a la ubre presupuestal. Y que, por lo mismo, por más que critiquen, reten y prometan que va a haber verdaderos cambios en favor del pueblo, sus peroratas no pasan de ser proclamas de merolicos.

PEJE A TODO. –

Peje a todo lo antes dicho, es claro que de entre toda esa morralla y moneda falsa que tenemos al frente, es de donde habrá que elegir a “los menos peores” de los que alcancemos a descubrir, por lo que, viendo las cosas en frío, una de las primeras acciones de debemos emprender es la de revisar los resultados que las encuestas publicadas nos dan respecto a lo que ocurrió durante los días que se llevaron a cabo las campañas disfrazadas de precampañas, para ir normando criterio en relación a las candidaturas presidenciales.

En este mismo sentido, todas las encuestas publicadas coinciden en varias cosas: a) que el puntero es, desde noviembre pasado, Andrés Manuel López Obrador; b) que el segundo lugar lo ocupa el peloncito Ricardo Anaya y c), que el tercer puesto, lo ocupó permanentemente el ex secretario de Hacienda José Antonio Meade. Pero no sólo eso, sino que, pese a las afirmaciones que los propios encuestadores habían externado antes, en el sentido de que AMLO había llegado a lo más alto de su “techo” de preferencias, el tabasqueño logró remontar dos puntos desde que comenzó su precampaña. Siendo notorio por otra parte que, habiendo iniciado su periplo con menos de veinte puntos, el “Cara de Niño” logró ascender entre cinco y siete, que no le dan, sin embargo (por el momento) posibilidad de alcanzar al Peje.    Y, en contraposición a estos dos, la novedad la constituyó la candidatura de Meade Kuribeña, que no sólo no subió ni un solo punto, sino que descendió dos o tres, como si la tercia estuviera lanzando los dados en un tablero de Serpientes y Escaleras, y en las jugadas de Mead le hubieran tocado puras culebras.

ENLACES Y DESENLACES. –

No deja de ser divertida la serie de cambios y de recambios que hemos venido observando con motivo de la designación, primero, de las candidaturas al Senado, y de los reacomodos, después, de las fórmulas que acabarán contendiendo por ellas. En el PRI se vino muchas semanas hablando de que un prospecto casi seguro para esa candidatura era José Manuel Romero Coello, el joven amigo del gobernador Peralta; pero resultó que otras gestiones tuvieron más peso y se la terminaron dando a Fernando Moreno Peña. En el Verde, a su vez, punteaba Virgilio Mendoza y acabó tocándole a Gabriela Benavides. Mientras que por el lado de los pejistas, la veían venir para Indira Vizcaíno y se la entregaron a Joel Padilla, enviando a la muchacha a la segunda posición. Todo esto al mismo tiempo que los líderes nacionales de Movimiento Ciudadano se la habían conseguido a Leoncio Morán, para quitársela y dársela, apenas antier, a María Elena Abaroa.

Como quiera que tan sorpresivos desenlaces se hayan venido dando, hoy ya tenemos, los ciudadanos, más tela de donde cortar, y más posibilidades para entrever los resultados de las próximas elecciones: en ese sentido, y respecto a las candidaturas al Senado, la fórmula VERDE-PRI parecería ser bastante competitiva, pero el ex gobernador arrastra muchos lastres consigo y no hay muchas posibilidades de que la alcaldesa de Manzanillo se logre conectar con el resto del electorado estatal, por lo que no hay buenos augurios para dicha fórmula. En el caso de PT-MORENA, lo que hubiese parecido más lógico es que la fórmula fuese invertida, pero aun quedando como quedó, muy bien podemos suponer que, puestos de tú a tú Fernando vs. Indira, ni los grandes rollos que el chaparrito pueda pronunciar le bastarán para apagar el carisma que la bella e inteligente candidata tiene, y que seguramente estará muy bien asesorada respecto a dónde habrá que pisar la larga cola del residente del Trapiche.

En el sorpresivo re-acomodo de la fórmula MC-PAN, María Elena Abaroa resulta ser una cara fresca que, por el sólo hecho de tener como experiencia política una única campaña electoral en 2015, tendrá que esforzarse mucho para dar la pelea, al parecer junto a Gretel Culin, en la única fórmula senatorial que irían dos mujeres en una sola mancuerna.

LAS FUERZAS ARMADAS SERÁN NEUTRALES. –

Según la Constitución lo establece, el Jefe Supremo de las fuerzas armadas (institucionales) en México es el Presidente de la República en turno. Pero como mucha gente ha visto que no hay, desde esas mismas fuerzas, ninguna crítica pública que se le haya hecho a EPN, una parte de la ciudadanía tiene motivos para creer que los oficiales del Ejército y la Armada apoyan, en consecuencia, al candidato que puso aquél.

Ubicado en esa creencia, el pasado día 16, estando el titular de la Secretaría de Marina y Armada de México realizando algunas actividades de su incumbencia en La Paz, B. C., hubo un reportero que “metiendo aguja para sacar hebra”, le preguntó qué pasaría si ganaba AMLO y, sin eludir la pregunta, el Almirante Soberón Sáenz le respondió: “Las fuerzas armadas están preparadas para el cambio de régimen y apoyarán al presidente que [el pueblo elija] sin importar el partido que lo postule”. Agregando a continuación: “No es la primera vez, ya hemos cambiado de un partido a otro y [eso pese a que] en su momento se dijo que eso no sería posible”.

No es muy preciso para hablar el hombre, pero dio a entender lo que quiso decir, y reflejó, por otra parte, que también ellos (los almirantes, los generales y demás oficiales de las fuerzas armadas) ya están vislumbrando la inminencia del cambio. Cosa que es bueno saber.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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