TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

A los flamantes coordinadores del próximo gobierno federal en las entidades de la República, connotados analistas políticos ya los equipararon a procónsules romanos, comisarios soviéticos o  jefes políticos porfiristas, dado el enorme poder decisorio, sin límites ni controles, del que han sido graciosamente investidos por el amoroso presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

El tiempo dorado en que, últimos tres sexenios, los gobernadores recibieron a manos llenas dinero de la Federación para usarlo a discreción, se ha ido para no regresar jamás. “No fue advertencia, les informé que era la prioridad de mi Gobierno. No se va a tolerar la corrupción de nadie, cero corrupciones, trátese de quien se trate. Nadie por encima de la ley, ni familiares. Cero corrupción, cero impunidad”, les espetó en sus caras López Obrador en la primera reunión que con ellos tuvo para leerles la cartilla.

No se va a tolerar, ya se toleró, pero a ningún gobernador subirá AMLO a la báscula para recuperar de lo que robaron lo que aparezca, ya chingaron, pueden estar tranquilos. Como todos sin excepción, incluido el de Colima, José Ignacio Peralta, tienen larguísimas colas que les pisen, y sobre aviso no hay engaño, aceptaron sin hacer gestos, blanditos y cooperando, el anuncio de la restauración del presidencialismo centralista y omnipotente que gobernará el país sin la intermediación de los muy mermados poderes locales, a través de sus procónsules, comisarios o jefes políticos, como lo hace ya en Colima Indira Vizcaíno Silva, quien para empezar a hacer buche le está armando el gobierno municipal a la porteña Griselda Martínez auxiliada por Rogelio Humberto Rueda Sánchez.

Encantado porque le tocó en suerte de que su buena amiga Indira fuera la nombrada por el Señor para cogobernar con él los próximos tres años, José Ignacio cerró sus ojos ante el desplazamiento brutal decretado por AMLO desde su trono celestial de los gobiernos locales legítimamente elegidos en las urnas en forma tan democrática como lo fueron el nuevo presidente de la República, los senadores y diputados federales.

 

José Ignacio regresó de la reunión que la Conferencia Nacional de Gobernadores tuvo con el Andrés Manuel, como el jibarito: loco de contento. Para él, “fue una reunión respetuosa, positiva y de respeto a las instituciones en el marco republicano y federalista, tuvimos respuestas muy positivas, fue una reunión muy respetuosa, que destaca el republicanismo y una visión federalista de quien será Presidente de la República a partir del 1º de diciembre de este año”, cuando todo mundo entendió que se las va a dejar Cayetano sin misericordia ni miramientos, tal como se los anunció, así Nachito no quiera darse por enterado.

Según José Ignacio, en el encuentro en el que no les soltó el micrófono AMLO, dizque “se establecieron mensajes claros de respeto a la soberanía de los estados, de trabajo en colaboración y en equipo. Donde no va a haber situaciones negativas, no represalias ni persecuciones”, sino borrón y cuenta nueva, habría que agregarle para que se tranquilice y vuela a dormir a pierna suelta los próximos tres años amancebado con su Secretario de Planeación y Finanzas, Carlos Noriega García, quien por cierto ya siente pasos en la azotea por haber desviado muchos millones de pesos para impulsar candidaturas a diputados locales, deshonesto e ilegal empeña que le salió contraproducente.

Para bien o para mal, el dinero y los programas federales a partir del 01/12/2018 ya no pasarán por las incompetentes y deshonestas manos de José Ignacio y sus concuño Carlos, pues en adelante serán etiquetados y ejercidos directamente por la Coordinadora Federal Indira Vizcaíno Silva, quien a lo mejor trata con cariño a su ex jefe y a Carlitos temerosos ya de que AMLO lo pase a la báscula para convencer a la ciudadanía de que su combate frontal a la corrupción va en serio.

EL ACABO

  • “Ningún trabajador de base o sindicalizado va a perder su empleo porque desaparezca su dependencia, sino que se van a hacer los ajustes jurídicos necesarios para que sus bases se pasen a la estructura de esta organización estatal. Todos los trabajadores pueden estar tranquilos”. ¿Acaso cabía esa posibilidad, Doña Indira?

 

  • Indira puesta y dispuesta está a gobernar Colima los próximos nueve años, los primero tres como procónsul, comisaria o jefa política, y los restantes seis como gobernadora constitucional.

 

  • Para uno de los sepultureros del perredismo colimense, Jaime Sotelo García, “el PRD deberá sumarse a la política de Andrés Manuel López Obrador si tiene un poco de vergüenza”. Más bien al revés volteado, si careciera totalmente de ella. ¿O NO?
José Luís Santana Ochoa

Analista político

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.