TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa

 

Se entiende que quien se ríe se lleva, y el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, siempre ha sido muy risueño, hasta se carcajea de sus travesuras y de todo mundo se pitorrea. Él ha sido muy llevado desde sus tiempos de borracho (opositor) hasta sus actuales de cantinero (gobierno), pero ahora en el poder ha adoptado actitudes y comportamientos francamente intolerantes en contra de los medios de comunicación, WhatsApp, Facebook, Twitter, YouTube e Instagram (“medios alternativos que han venido desplazando a los medios convencionales de comunicación para producir desinformación y alarma para afectar la convivencia social”),periodistas que critican su desempeño, artistas y Juan pueblo.

El turno del enojo presidencial le ha tocado ya a las redes sociales a las que antes celebraba calificándolas de benditas, y ahora sataniza porque a últimas fechas en ellas sus usuarios lo han traído como perico a toallazos en “una tormenta de cuestionamientos a su gobierno”, cuestionamientos que, desde su auto complaciente visión, “son artificiales, bots pagados que forman parte de una conspiración neoliberal contra la Cuarta Transformación”, no espontáneos como las granjas de bots que lo respaldaron hasta la ignominia como candidato presidencial pero que a últimas fechas han perdido eficacia ante la capacidad de respuesta y el activismo de la oposición a su gobierno.

“Son bots. Ése es un tema que vamos a tratar aquí, porque vamos a pedirle transparencia a Facebook y a Twitter, que informen sobre quiénes son sus clientes, quiénes les compran”, sentenció inquisidor un López Obrador incapaz de entender que el pueblo bueno y sabio de México empieza a aplicarle su propia medicina que le fue tan efectiva en campaña, a darle sopas de su mismo chocolate tabasqueño. Le cuesta entender que donde las toman las dan y donde las dan las toman, que le ha llegado el tiempo de recoger varas y debe aceptar su nueva realidad política como hombrecito, sin hacer gestos ni lloriquear como la zarzamora.

Cuando AMLO denuncia que “México es el país en donde más se trafica con lo de los bots”, hay que creerle porque habla desde su propia experiencia en tales malas artes gracias a las cuales pudo imponerse a sus adversarios políticos en las elecciones de 2018. Su problema es que cada día hay más traficantes de bots fuera de su IV Transformación; es decir, mayor competencia en las malditas redes sociales y más crítica ciudadana, así la minimice o de plano la descalifique el Señor Presidente.

La única explicación, no justificación, al enojo presidencial que la crítica le provoca, es que la cuarentena impuesta por la pandemia del Coronavirus (Covid-19) lo tiene fuera de sus casillas, desquiciado, más que nunca. El mismo Andrés Manuel López Obrador reconoce que lo que más padece de la situación sanitaria que tiene semi paralizado al país “es no poder tener contacto con la gente”, pero amenaza conque, “una vez pasando las restricciones sanitarias”, volverá a recorrer el país para “hablar directamente con la gente y pedir su apoyo, y de esta forma, se subentiende, darle la vuelta a los “bots pagados que forman parte de una conspiración neoliberal contra la Cuarta Transformación”.

“Lo que más padezco es que no puedo estar en comunicación con la gente de manera directa, pero ya vamos de nuevo a recorrer el país, a hablar con la gente, esa comunicación directa no la vamos a perder nunca. El llamado será a que nos sigan apoyando a qué empujen el elefante que ya se le está quitando la reuma y ya está caminando y ya va a correr”, confiesa quien seguro se dice de que “la población sabe de las acciones que su administración está llevando a cabo en materia de corrupción”, como las asignaciones directas de multimillonarios contratos a sus cuates, por ejemplo.

EL ACABO

ü Incongruente, el presidente López obrador le hace un llamado a la población a “no agitarse por las críticas a su gobierno en redes sociales que son orquestadas por intereses creados”, cuando el más agitado por las mismas es precisamente él.

ü Menos mal que AMLO ha prometido contestarles a sus

críticos con respeto porque “es también parte de la democracia, no alarmarnos, sólo utilizar nuestro derecho de manifestación y con respeto replicar”, que si no…

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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