TAREA POLÍTICA

Más que probado está el rechazo de buena parte de los colimenses a la imposición de candidaturas a cargos de elección popular que vengan del centro político del país, de la presidencia de la República para ser precisos, de “Los Pinos” para ubicar el domicilio del mandamás en turno. Les salió por la culta la invocación que hasta el cansancio hicieron los porristas de José Ignacio Peralta de la cercanía de éste con el primer priista de la nación Enrique Peña. Llegaron al extremo de afirmar que prácticamente ‘ambos dos’ cohabitaban entre pinos, lo que explicaba el “aroma” a estos hermosos árboles que acompañaba al, “haiga sido como haiga sido”, ahora gobernador de Colima. Además de este argumento centralista, los columnistasnachoperalta@gmail.com utilizaron hasta el cansancio otros que igualmente le hicieron estragos como el de su pertenencia, de José Ignacio, a la “clase ilustrada de Colima”, ser el único candidato que se expresaba en inglés y graduado del Instituto Tecnológico Autónomo de México y de Essex University, no de la Universidad de Colima.

A pesar de que tal discurso promocional aisló del pueblo al dos veces candidato a la gubernatura del estado por todos los partidos menos por Acción Nacional, distanciándolo más de lo que ya estaba de los electores colimenses, todavía a estas alturas y de cara a las elecciones del 2018 hay peraltistas de ocasión, por conveniencia, como el Secretario de Educación, Óscar Javier Hernández Rosas, que continúan utilizándolo ahora para promover a su padrino político José Manuel Romero Coello, Director del Instituto Mexicano de la Juventud, tal como quedó evidenciado hace días con las líneas “periodísticas” que tiró por ahí para ensalzarlo, burda jugada que raya entre la candidez y la mala leche, pues como que no es de presumir que es bien visto en la Residencia Oficial de Los Pinos por el grupo en el poder del Presidente Enrique Peña Nieto y muy visto en la sede del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, cuando lo que necesita José Manuel es ser bien visto por los electores colimenses que pretende representar en el Senado de la República el sexenio 2018-2024 y muy visto por sus compañeros de partido en el estado.

Hernández Rosas filtró que Romero Coello y él “comparten el mismo ADN político”, identidad común que no favorece al ex diputado local de mayoría relativa, ex regidor capitalino y funcionario peñanietista, sino todo lo contrario, como tampoco el que difunda a los cuatro vientos que dizque tiene el respaldo de la cúpula clerical y gran y entrañable amistad con el gobernador Peralta que no las trae todas consigo. Si el secretario que sueña con hacer de Colima la Finlandia de América pretende una diputación local o federal el trineo 2018-2021, no va a lograr su propósito colgándole a quien le dio la chamba que ahora tiene, relaciones de poder que más temprano que tarde serán utilizadas por otros priistas que también desean ser senadores de la República para bajarlo del macho que le está espantando con sus apuntes “periodísticos” de triple filo.

Desde luego que no se trata de que el muy fuerte aspirante a candidato del PRI a senador de la República, José Romero Coello, reniegue del presidente de la República ni de otros amigos que tiene en el gabinete federal, en el CEN del PRI y en el alto clero, sino de que les trasmita a sus promotores en Colima como el Finlandés Hernández Rojas la importancia de ventilar los méritos personales que tiene para sustentar su legítima aspiración política, para que los colimenses conozcan su real valía. Repetir la misma cantaleta empleada en 2015-2016 para “posicionar” al aromatizado a pinos que tuvo resultados contraproducentes, terminará perjudicando a un cuadro con gran potencial político electoral que lo menos que debe decirle al simplón Óscar Javier Hernández Rosas es que no le ayude aunque sean compadres y que no ande cantando a los cuatro vientos su inamovilidad del cargo de Secretario de Educación mientras “José Manuel esté bien con José Ignacio”.

Alguien debe decirle al muy grillo funcionario peraltista Óscar Javier Hernández Rosas que más que presumir supuestas o reales poderosas amistades, lo que necesita José Romero Coello es revertir los negativos asociados a su aliado político José Ignacio Peralta y a su patrón Enrique Peña; también, a las siglas y colores de los partidos que lo abanderen; y convencer a los colimenses de que él se cuece aparte, de que reúne el perfil idóneo para merecer su confianza y su voto, de que tiene ideas claras y propuestas concretas y viables, que para nadar no necesita de las supuestas fortalezas que le atribuye el pelón Rosas y que a la hora de la verdad se convertirán debilidades si se le duerme el gallo. Avisados están.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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