TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa

Si de verdad el nuevo dirigente estatal del PRI, José Manuel Romero Coello, quiere saber a dónde fueron a parar “18 millones de pesos que había para la construcción del nuevo edificio de la Calzada Galván”, según información dada a conocer hace meses por uno de sus antecesores en el cargo, Martín Flores Castañeda, basta y sobra conque les pregunte al primer priista del estado, José Ignacio Peralta; a su Secretario de Planeación y Finanzas, Carlos Arturo Noriega García; y a Rogelio Humberto Rueda Sánchez, ex alcalde de Manzanillo, ex diputado federal, ex senador de la República, ex dirigente del priismo colimense y líder los diputados tricolores en el Congreso del Estado. La respuesta que el impetuoso Romero Coello recibirá del trío será una y la misma: “No le buigas”.

“El PRI debe sancionar a Rogelio Rueda y fincarle responsabilidad penal por las irregularidades en el nuevo edificio del partido, por la Calzada Galván. Si tuviera dignidad, ya habría renunciado al PRI”, sentenció inapelable en su oportunidad el supremo juez de la tremenda corte tricolor, Martín Flores Castañeda, pero como el aludido deslizó que diría la verdad y sólo la verdad, la neta del planeta, si le seguían cargando el desfalco, los gritos destemplados de Martín Tilín fueron sepultados por el olvido.
“No le buigas”, no vale la pena que te ocupes de investigar dónde quedó la bolita que fue a dar a la misma canasta de los “moches, entres, comisiones, retornos” y demás corruptelas peraltistas-norieguistas, José Manuel, mejor avócate de ya a concretar el proyecto del nuevo edificio sede de las oficinas del PRI. Los millones de pesos que se necesitan para “destrabar la obra para que se pueda concluir” te los puede aportar cualquiera de las decenas de ricos salidas del horno de las administraciones zamorista, fernandista, silverista, anguianista y peraltista. Sufres porque quieres.
El “abandono y descuido del terreno donde se edificaban las nuevas oficinas estatales del tricolor” detectado por el presidente del CDE del PRI y el Delegado del CEN del PRI en Colima, Antonio Lugo Morales, son fiel reflejo de la misma situación en la que tienen a ese partido y a sus militantes quienes se enriquecieron hasta el hartazgo al amparo de sus colores y siglas. ¿O no?
No se duda que, como afirma José Manuel Romero Coello, “es un tema (la chatarra oxidada del esqueleto férreo del frustrado edificio priista) que nosotros queremos resolver y ver de qué manera podemos dar una buena casa a los priistas; la próxima semana tendremos una reunión con la empresa que había ejecutado los trabajos”; tampoco, de que él y su equipo vengan a “hacer bien la tarea, transparentar los recursos del partido, que le interesa a la militancia, pero también le interesa a la sociedad colimense”.
Tras cuatro años de suspensión de la obra de la discordia, del descrédito y del daño a la imagen del PRI-Colima, Romero Coello tendría no más de seis meses para que los priistas colimeños tengan un edificio digno que les de “orgullo, identidad y fuerza”, empresa difícil pero no imposible de lograr si de verdad se aplica en serio y a fondo a concretarla. Es válido y plausible el objetivo de los priistas de tener su propia casa para dejar de pagar renta, pero para lograrlo necesitarán mucho más que “voluntad, meterse al trabajo y hacer bien las cosas”: Un poco de gracia y oras cositas como suficiente cash, unos 30 o 40 millones de pesos.

EL ACABO
 En tanto la dirigencia estatal del partido tricolor “destraba la obra para que se pueda concluir”, hace bien en desecar encharcamientos y limpiar el terreno para que “por lo menos que se pueda transitar y no sea un foco de infección”.

Tres meses le llevó al gobernador José Ignacio Peralta darse cuenta de que en Manzanillo miles de porteños lo tiran a Lucas con sus recomendaciones de Susana Distancia, uso de cubre bocas y Quédate en tu Casa. Entre ellos, Mariano Trillo Quiroz que en repetidas ocasiones expuso a riesgo de contacto a decenas de solicitantes de apoyo económico a la alcaldesa Griselda Martínez a ciencia y paciencia de las autoridades sanitarias y policiacas.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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