TAREA POLÍTICA

Y si hubiera no todo debiera ser para nómina y el pago de intereses generados por las enormes y desproporcionadas deudas contraídas por alcaldes irresponsables que hicieron pisa y corre dejando entrampados a quienes los suceden en los cargos trianuales, sino que buena parte de los ingresos a las arcas municipales deben ir al mejoramiento y a la ampliación de la infraestructura física, la modernización de la maquinaria y el equipo, la promoción de la cultura y del desarrollo económico y social de la comunidad.

En estos tiempos de la tan traída y llevada transparencia, es imperativo que los alcaldes, todos a una, den a conocer en forma puntual y detallada los sueldos y prestaciones de los trabajadores sindicalizados y de confianza, para que la sociedad pueda conocer lo que le cuestan comparados con los que reciben en puestos equiparables quienes prestan sus servicios personales en los sectores privado y social de la economía estatal. Quienes pagan impuestos y contribuciones (verdaderos patrones de los burócratas municipales) tienen pleno derecho a saber si están o no sobre recompensados sus empleados.

La carga laboral municipal es tan pesada que, unos más otros menos, las diez administraciones municipales sufren estreñimiento financiero, el gusto no les ajusta para los pesares. A duras penas la mayoría de ellas logra llegar a la cuesta de otoño, periodo en que las tensiones y el nerviosísimo terminan por cundir ante el siempre latente riesgo de no tener recursos económicos para cubrir sueldos y prestaciones de fin de año tales como los aguinaldos. “En el segundo semestre del año es cuando no se tienen recursos propios por la falta de recaudación de impuestos como el agua y predial”, ha declarado el alcalde de Coquimatlán Orlando Lino Castellanos, mal que “sucede en todos los municipios, pero muchas veces no le dicen por no tener problemas y por considerar que es políticamente incorrecto”, o lo que es igual, creen que calladitos se ven más bonitos, pero callar el problema ahuyenta la solución.

Pero correcto o no, generador de problemas o no, Lino Castellanos  pone el dedo en la llaga al proponer “analizar en conjunto con el Sindicato las soluciones a esta problemática y saber qué sí se puede pagar y qué  no, siempre priorizando los servicios a los ciudadanos. “No queremos un municipio con basura, ni baches, tampoco con mal servicio de agua potable porque todo el recurso se va para nómina”. Y es que del mismo cuero salen las correas. No se vale que los sindicalizados le jalen de más al zarape porque descobijan a la ciudadanía que es la que termina pagando las blanduras y entreguismo de autoridades municipales permisivas.

No se trata de emprender ninguna guerra non santa en contra de los sindicalizados a quienes Orlando considera “una gran fortaleza”, pero ha llegado ya el momento de ponerse serios y darle una solución integral y a fondo al problema del crecimiento de la nómina municipal que supera con creces al de la economía de los municipios en el estado. No es aceptable que, por ejemplo, Armería y Tecomán vivan desde hace décadas ya penurias en sus actividades productivas como la agricultura, al mismo tiempo que sus ayuntamientos prohijaron burocracias que no tienen llenadero. Los desesperados gritos el presidente municipal de Coquimatlán, Orlando Lino Castellanos, deben encontrar eco en los restantes nueve alcaldes del estado víctimas del mismo dolor. Tiempo y oportunidad habrá de comprobar si le entran al toro o si continúan nadando de muertito.

 

EL ACABO

  • Cada vez que empieza a lloviznar en la ciudad y puerto de Manzanillo, se prenden en automático los focos amarillos en la administración municipal que preside Gabriela Benavides Cobos, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Manzanillo (CAPDAM) a cargo de Daniel Cortés Carrillo, Protección Civil, Cruz Roja, Bomberos etc., y cunde la alarma entre los vecinos de fraccionamientos mal planeados y peor desarrollados como “Los Patos” que impiden el flujo natural del agua provocando inundaciones en calles y viviendas aledañas.
  • Si la llovizna se convierte en lluvia y ésta en tormenta, el color cambia a rojo y todo mundo sabe que viene lo peor. El temor al agua que viene del cielo que experimentan los vecinos que llevan años viendo convertidas sus calles en canales de Venecia es tal que prefieren los ciclones a las tormentas tropicales como la más reciente que les cayó en domingo.
  • La emergencia dominical puso a prueba el liderazgo, la capacidad de respuesta y la actitud solidaria con sus gobernados de la alcaldesa Benavides Cobos y de su primer equipo de trabajo, misma que superó con creces.
  • Durante la gran precipitación pluvial y las ráfagas de viento a ella asociadas, Gaby estuvo en todo al lado de la gente liderando los esfuerzos institucionales para capear la tormenta y salir todos lo mejor librados que fue posible de ella.

 

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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