VISLUMBRES- Abelardo Ahumada

Este  lunes 25 se publicó una noticia científica que de algún modo resulta desalentadora y esperanzadora a la vez: Se trata de que un equipo de paleontólogos encontró, en el sur de Bolivia, una huella petrificada del dinosaurio carnívoro más grande que al parecer haya existido en nuestro continente, y al que, ignoro por qué motivos, dichos científicos bautizaron como “terópodo Abelisaurio”.

La noticia apareció ilustrada con la fotografía de uno de los paleontólogos que hicieron el hallazgo, como para comparar lo grande que es la huella; pues mide 1.15 metros de ancho. “Pisadita” que nos puede dar una idea del tamaño que tenía el monstruo que la dejó allí.

Pero digo que la noticia es alentadora porque si aun los gigantescos dinosaurios llegaron a extinguirse, es de suponer que la numerosísima fauna nociva, “depredadora y de dos patas”, que puebla nuestro país, algún día se extinguirá también. Aunque lo desesperanzador del dato es que, para que todo eso suceda se necesitará que haya una hecatombe similar a la que destruyó a los grandes saurios. Hecatombe, sin embargo, que acabaría con todo, y no nada más con los abundantes carroñeros que pululan tanto en el llamado “crimen organizado”, como en la política, donde, como bien se sabe, también abundan las mafias.

¿IGUANODONTE?

Y ya que hablamos de dinosaurios, la semana pasada cundió en todas las redes sociales que Martín Flores Castañeda (¿un iguanodonte coquimatlensis?), había resurgido de donde se creía que estaba fosilizado en vida, para ser reelecto como secretario general del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado.

Yo, la verdad, ni ganas tengo de gastar mi tiempo para dedicar unos renglones al caso; pero como Martín se atrevió a decir que el solo hecho de que 2 de cada tres burócratas de ese organismo hayan votado por él “contribuye a limpiar mi [su] honor”, me siento obligado a recordarle (y conste que no es “nada personal”) que nadie que haya perdido la honorabilidad, puede quitarse su mala fama ni sometiéndose a “una limpia” con brujos, o lavándose el rostro con Ajax y un estropajo rasposo.

PRIMEROS LUGARES.

Muy contrastantes fueron también un par de noticias que se publicaron en diferentes medios locales el fin de semana pasado: la buena es que durante los últimos 15 años se expandió tanto en Colima el cultivo de la papaya, que de haber producido sólo 10 mil 803 toneladas, en  535 hectáreas durante el año 2000; en el 2015 se cultivaron  2 mil 516 hectáreas y la producción se multiplicó por diez, alcanzando las 108 mil 996 toneladas. Hasta llevar a Colima a ocupar el tercer lugar nacional de producción en dicha fruta.

Pero la mala es – por contraste, decía- la de que aun cuando “las cifras de los asesinatos dolosos (y las ejecuciones entre ellos), han bajado de 46 a 42 de mayo a junio del año en curso”, esa supuesta disminución no sirve para quitarle a nuestra entidad el terrible primer lugar nacional que tiene precisamente “por el número de muertos por cada cien mil habitantes”. Triste, ¿no? Pero así es.

“QUIEBRA TÉCNICA”.

De unos días para acá se ha venido reconociendo, por parte de ciertos funcionarios del gobierno estatal, que las arcas públicas están bastante vacías, aunque matizan el dato diciendo que se trata de una “quiebra técnica”.

Motivo más que suficiente, según les ha parecido a los mismos, para vender en 2.5 millones de dólares, el famosísimo avión al que, ya “desde en denantes” las lenguas viperinas habían bautizado como “El Avión del Amor”. Una aeronave que, según informes oficiales, le estaba costando al pueblo colimense algo así como un millón con ochenta mil pesos (60 mil dólares) al mes en puro mantenimiento.

Podemos coincidir en la idea de que dicha venta “es congruente con la situación”, pero no deja de ser risible el dato de que, cuando Jorge Luis Preciado propuso esa venta (y la de la Casa de Gobierno) en tiempos de la campaña electoral, los mismos que hoy ven congruencia en el acto de JIPS, dijeron que la propuesta de candidato panista era incongruente y deschavetada. ¿Quién tuvo la razón al final?

¿VERDAD O MENTIRA?

Y a propósito de encuentros y desencuentros entre José Ignacio Peralta Sánchez y Jorge Luis Preciado Rodríguez, resulta que éste último acaba de afirmar que el primero se traslada “de jueves a domingo” a la Ciudad de México, “para resguardarse del crimen organizado”. Y, que cuando unos reporteros le preguntaron a Nacho sobre lo que declaró el senador; aquél  solamente puntualizó: “Yo vivo en Colima, soy el gobernador”, pero no fue categórico para desmentirlo. Dando así la impresión de que es ciertísimo lo que el panista dijo.

REBELDES CON CAUSA.

Para ningún lector cotidiano de Colima tendría que ser desconocido el dato de que hay, por ahí, algunos viejos políticos priístas, venidos a menos, que hoy andan dándoselas de analistas,  publicando sus rollos. Derecho que nadie les puede regatear por estar consagrado en la Constitución.

Pero el sólo hecho de que algunos de ellos se estén atreviendo a echar pestes acerca de varios integrantes del gabinete nachista, nos dice lo menos un par de cosas: o que están muy desilusionados de su ex candidato; o que, como implícitamente lo reconocen, ya están situados “más allá del bien y el mal” y pueden atreverse a decir lo que se les antoje.

NOVEDADES PARA EL TURISMO.

En su más reciente visita a Colima como secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, primo, por cierto del gobernador, dio a conocer algunos de los programas que, de común acuerdo con el presidente Peña Nieto y el secretario Videgaray, está impulsando el gobierno federal para fomentar el turismo, nacional e internacional, que en estos difíciles tiempos está, al parecer, decaído.

No abundaré sobre ellos, pero si me fijé en uno de los párrafos que pronunció el hijo del ex presidente Miguel de la Madrid: “Si pudiéramos apoyar concretamente con algunos proyectos en lo que nos resta a nosotros en la administración federal, pod[rí]amos colaborar con el gobierno del estado, con sus empresarios para darle un empujón a este sector que debe aportar mucho más a Colima”.

Frase que de antemano lo auto-exonera de un compromiso fijo, porque el “si pudiéramos”, está condicionado a que desde aquí mismo surjan proyectos. Pero ¿surgirán?

Yo desearía que sí. Y cruzo los dedos para que así sea, por bien de toda la gente que vive o se beneficia directa o indirectamente de la famosa “industria sin chimeneas”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.