VISLUMBRES por Abelardo Ahumada.

OTRO CANDIDATO CIUDADANO.-
Aunque la dirigencia estatal del PRI afirme que tiene muchísima gente de donde escoger, y exista, por otra parte, un montón de paisanos tricolores que gustosos se sacrificarían para quedarse al menos con una regiduría, no tuvo ese partido hoy, en el caso del municipio capitalino, la facilidad que tuvo otros años para postular un candidato realmente competitivo, que pudiese confrontar al alcalde Héctor Insúa, quien, como bien se sabe, va por la reelección.

Se supo, en primera instancia, que iría a dicha posición el muchacho Romero Coello. Igualmente se habló de que, si no fuera aquél, el profesor Federico Rangel Lozano pudiera serlo por segunda ocasión, y hasta se mencionó a su controvertido cuñado, Nico, como un posible relevo. Dando siempre a entender que Antonio Carrillo, el único priísta que se había apuntado para esa candidatura, no sería tomado en cuenta.

Más allá de la novedad que implica el hecho de que El Güero Romero no haya querido ser candidato a la presidencia de Colima, o de que Fede también se haya negado a lo mismo, la novedad más novedosa es la de que, por una decisión del gobernador, la candidatura para la presidencia municipal de la coalición Todos por Colima (PRI-Verde), llevará por candidato a Walter Oldenbourg Ochoa, otro joven empresario que por el momento funge Presidente de la CANACO-SERVITUR, pero que no tiene militancia partidaria y carece de experiencia política. Datos que le pudieran servir para caerle bien al electorado como candidato “ciudadano”. Aunque tal vez no para contrarrestar el estigma de ser muy amigo de JIPS, cuya fama como gobernador no es muy buena entre los electores colimotes.

OTRA DE LOCHO.-
Aunque a nivel personal Locho me caiga muy bien, no dejo de reconocer que es un valecito muy arrebiatado, según solían calificar nuestros abuelos a los individuos que toman decisiones súbitas, inesperadas, casi como quien dice a lo loco.

Ya habíamos visto a Leoncio bajarse alguna vez de una campaña para la gubernatura estatal, y otra, creo recordar, por una senaduría. Ya no habíamos visto, también, largarse de improviso del PAN para postularse como gobernador por el partido Movimiento Ciudadano. Y ya lo habíamos visto, por último, salirse otra vez (¿o lo sacaron?) de una senaduría que le había caído del cielo hace apenas dos meses, para dejársela a la regidora Ma. Elena Abaroa de Romero. Pero ahora resulta que no sólo cambió otra vez de opinión, sino que se salió (al parecer con todo y su equipo) de la alianza que su partido había conformado a nivel local con el PAN y con el PRD, para irse a pelear otra vez, como candidato, por la presidencia municipal de Colima. ¿Qué se le ocurrirá después? Y ¿qué ocurrirá también con la candidatura de la señora Abaroa?

Con base en las candidaturas de estos dos nuevos candidatos, los malquerientes de Insúa están de plácemes porque consideran que cualquiera de los dos (o ambos) podrían bajar del caballo al postulante panista. Pero si tomamos en cuenta que Walter Oldenbourg es el actual presidente de la CANACO y que alguna vez Leoncio Morán lo fue también, es de creerse que se disputarán el mismo segmento de votos. Aunque, por otro lado, no se les debe olvidar que Insúa ha tenido muy buenos tratos y acuerdos con los empresarios de ése y otros ramos, a los que les ha dado a ganar con la organización de los Festivales del Sabor y los Festivales Internacionales del Volcán.

DESLINDE TOTAL. –
Un día de la semana anterior, Gabriela Benavides (alcaldesa con licencia de Manzanillo y actual candidata al Senado por la coalición Todos por México), tuvo una reunión con un grupo de trabajadores de la misma presidencia municipal y, habiendo sido cuestionada en el sentido de que si bien hay gente que simpatiza con ella y con Virgilio Amezcua, su amigo y candidato a sucederla en la presidencia porteña, no ven bien que ambos apoyen al ciudadano Meade. Por lo que Gabriela, tal vez sin meditar en las implicaciones de lo que habría de externar, y no obstante ser ella candidata al Senado de la República, respondió tres frases muy claras:

1.- “[Ustedes no van] a votar por el PRI, [sino] por el [partido] Verde y por un nombre que tiene apellido y es Virgilio, [y además] vota[rán] por mí”.

2.- “Si el PRI ha hecho, deshecho, si no lo quieres […], ese es otro tema”.

3.- “A mí no me interesa el país, me interesa ganar Manzanillo, demostrar que no se equivocaron en la alianza y que el Verde representa en Manzanillo 30 mil votos. Esa es mi meta”.

Hubo, desde luego, reacciones inmediatas ante tan claro deslinde de la candidata respecto al mayor de los partidos que la postula. Y quedó claro a quienes la escucharon, que su corazón tampoco está con el candidato de la coalición PRI-Verde-Panal. ¿Cuál será entonces su candidato presidencial si tampoco comulga con El Peje?

Y como un dato lleva a pensar en otros, ¿qué sucederá cuando, por ejemplo, ella y su compañero de fórmula, Fernando Moreno Peña, totalmente priísta, salgan a hacer campaña juntos? ¿O irá cada caul por su cuenta?

A propósito de tal deslinde, el viernes pasado me tocó conversar con otro candidato de la coalición Todos por México (cuyo nombre debo reservarme), y le pregunté: “¿A poco tú vas a hacer campaña por Meade?” Y de repente se quedó como entre paréntesis. Titubeó al responder, y trató de irse por la tangente, insinuando algo parecido a lo expresado por Gabriela Benavides: que a él (y a otros y otras como él) lo que les interesa es ganar su distrito o su presidencia, y que Meade se rasque con sus uñas. Pobre hombre, a ver si le ajusta para quitarse la comezón.

OTRAS DE JELIPE Y JELIPILLO .-
Se afirma que Felipe Calderón no asistió al INE en el momento en que doña Margarita Zavala, su mujer, acudió a dichas oficinas a formalizar su registro como candidata independiente para la presidencia de la república.

Tomando en cuenta el “chimoltrufismo” que hoy caracteriza a los medios que publican argüendes para incrementar sus ventas, uno ya no sabe bien si creer o no creer en notas como la que comento. Pero si Jelipe no acudió al registro de su ex primera dama, pudo haberlo hecho para que no le echaran a ella el lodo que a él le arrojan sus enemigos, o porque sintió celos de su esposa, que como quiera que sea estará en varios titulares de aquí a julio, mientras que él deberá guardar discreto silencio.

Si fue por el primer motivo, Jelipe está demostrando ser un caballero. Si fue por lo segundo, estaría demostrando ser un desagradecido, porque cuando a él le tocó participar en eventos similares, doña Margarita siempre estuvo a su lado, haciéndolo fuerte.

Y si eso podemos decir hoy de Jelipe Calderón, hay otra novedad novedosa que se acaba de saber de Jelipillo Cruz, mi paisano villalvarense: que se pasó a las filas de Locho Morán, y que, en vez de irse de candidato a la presidencia de Villa de Álvarez con la gente del Panal, como se había llegado a murmurar, se irá ahora con el Movimiento Ciudadano, desafiando, obviamente, a su antigua compañera de partido, la presidenta Yulenny, quien como Insúa en Colima, va también por la reelección. No le cabe una calilla a Jelipillo.

 

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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