Por:Dr.Ricardo Ramírez.Ramírez.
Agosto del 2021.

Cuando  los esfuerzos de todos, son insuficientes para controlar al coronavirus,  hoy  enemigo número uno de  los humanos. Estamos obligados a mirar hacia adentro  con el ojo de la consciencia, a ese grupo  de órganos, células, fluidos y sustancias biológicas que en conjunto llamamos Sistema inmunológico, el gran olvidado que ha estado  defendiéndonos  siempre  desde antes del nacimiento. Ese genio  al que hemos descuidado,  necesita ayuda ahora, porque su debilidad es nuestra debilidad, su fortaleza, será la  nuestra y la vida de cada quien depende de él.

Muchos recordamos como nuestros antepasados recientes  del área rural, se dormían antes de las nueve de la noche en completa oscuridad, se levantaban al alba para caminar kilómetros a su parcela o  labor, durante la jornada laboral de hasta 12 horas comían alimentos  frescos, de la temporada y región, recibían aire puro, luz solar y al canto de los pájaros cantaban también. No disponían de aparatos electromagnéticos, de radio de bulbos, ni de reloj, el sol  era su cronómetro, el  miedo  y estrés  brillaban por su ausencia y al vibrar en sincronía con la naturaleza, se mantuvieron sanos.  Sin saberlo estaban cumpliendo con  los seis pilares de la prevención. Puro  sentido común.

Hoy en día  olvidamos  al más común de los sentidos, al consumir  alcohol, tabaco, y exagerar la ingesta de alimentos ricos en harinas y azucares refinados (refrescos-coca, panecillos, galletas etc.),  gluten, carnes rojas, lácteos,   productos  procesados, fritos,  enlatados, saborizados  y coloreados, que contienen sustancias  como: aspartamo, acrilamida, dioxinas, nitrosaminas,  monoglutamatos, derivados del teflón, grasas saturadas, aldehídos, ácido fosfórico, exceso de sal  y muchas otras sustancias  que  no nutren al organismo , por el contrario muchos de ellos actúan  como  “ antinutrientes” impidiendo la asimilación de  magnesio , zinc, selenio , hierro y calcio,  sin darse cuenta  que estos elementos  son importantes aliados de  nuestras defensas. En consecuencia si  queremos  tener un buen  ejército  defensivo, debemos evitarlos o minimizar su ingesta, al tiempo que consumimos agua  en dos litros al día, buenas  cantidades de: frutas, verduras ricas en vitaminas(a,b,c,d,e,k,), fibra y  antioxidantes , leguminosas que  tienen más proteínas que las carnes , algas marinas, zetas u hongos, tubérculos( jengibre, cúrcuma, ajo), semillas ricas en omegas, selenio , zinc y magnesio(almendras, nueces, de  calabaza, de chia, de lino o linaza,  girasol, ajonjolí y otras) hojas y flores de  té verde o camelia sinensis, de orégano, yerbabuena y muchas otras hojas verdes ricas en clorofila molécula prima hermana de la hemoglobina de la sangre(  cuatro átomos de nitrógeno  más uno de magnesio tiene la primera y cuatro nitrógenos más uno de hierro la segunda  de ahí el color verde y rojo respectivamente.) miel orgánica, alimentos fermentados como el yogur que repueblan  la  microbiota  intestinal, pescados azules del mar, carnes de aves y su producto los huevos orgánicos con su perfecto equilibrio entre los ácidos grasos poliinsaturados  que no produce el organismo y por eso llamamos esenciales, también llamados  omega 6 o ácido linoleico proinflamatorio y  omega 3 o ácido linolénico antiinflamatorio. Todos en conjunto  evitan el estrés oxidativo, logran  la homeostasis o equilibrio orgánico  y vigorizan  al héroe  de mil batallas.

También fortalecemos al sistema inmune, cuando nos  olvidarnos del miedo creador del “modo supervivencia” toda vez que el estrés crónico es  enemigo mortal del sistema que nos ocupa, debemos hacer lo necesario para estar en ”modo  crecimiento” lo que puede  conseguirse reduciendo   el   número y duración de nuestras actividades sobre todo laborales, trabajando preferentemente de acuerdo a nuestros dones y talentos, recordemos al filósofo Confucio “elige el trabajo que te guste y no tendrás que trabajas ni un solo día”, ejerciendo éstas con entusiasmo ,mediante atención plena simulando una especie de meditación, delegando responsabilidades, adelantándose a las obligaciones, armonizando con familiares y  compañeros de trabajo, sin descuidar  medidas sanitarias , practicando  ejercicios de relax como la técnica de respiraciones 4—7—8 del Dr. Harvariano Andrew Weil, y  otras técnicas milenarias  como  yoga y meditación. Con el mismo objetivo debemos incluir en la vida diaria recreación, hacer ejercicio físico para oxigenar al organismo, eliminar toxinas y producir las euforizantes serotonina, dopamina y las endorfinas o morfinas humanas, recordar siempre las vivencias positivas, escuchar música 432 hz o superior, ejercer el amor, la gratitud, el perdón, la bondad, el humanismo, la comprensión y otras emociones elevadas,  en grado universal, y sobre todo dormir bien y dentro de horario para permitir  la liberación de la melatonina y otras sustancias de la glándula pineal que generan infinidad de bondades entre ellas la autofagia celular y  reciclaje orgánico,  que se traducen en  robustez inmunitaria.

Finalmente creo que la inmunidad inespecífica con la que nacemos y  la específica generada por la introducción al organismo de elementos ajenos   a él, al ser buenas, nos protegen de infinidad  de gérmenes incluyendo al    villano de moda, a sus  disfraces  y  sus olas; dándonos al mismo tiempo capacidad de respuesta  a las vacunas que hoy con cepa de Wuhan , por desgracia  sólo el 26% de los mexicanos han recibido.
En el mismo sentido, en tanto no se produzcan vacunas con estrategia atómica y no molecular que  den seguridad   “supramutacional”  o contra todas las variantes, el  Sistema Inmunológico es el único aliado verdadero que tenemos, darle insumos suficientes y de calidad, descansos periódicos  mediante  el cumplimiento de las medidas sanitarias y la aplicación de cualquier vacuna de hoy, es la mejor opción para tener   anticuerpos  neutralizantes  y con un poco de suerte ayudamos a otros, luego de producir    superanticuerpos, como los encontrados  en el escritor  Norteamericano  John Hollis,  quien luego de padecer Covid-19  produjo tantos, que puede  sanar  a miles de enfermos sin debilitarse.

Dr. Ricardo Ramírez Ramírez

Médico Pediatra (UNAM); Presidente de la Asociación Colimense de Consumidores ; activista social.

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