Nuestro medio ambiente se ve cada día más amenazado por la agresividad con la que lo tratamos en nuestra vida diaria.

El excesivo consumismo inherente al capitalismo moderno ha repercutido significativamente en el que las empresas sean indiferentes al cuidado de nuestro medio ambiente en la elaboración de productos que arrojan severas consecuencias negativas a nuestra naturaleza.

Aunado a lo anterior, diversas formas de explotación del subsuelo como la minería, tan en boga en nuestro país y el estado, están recurrentemente en la agenda social de las organizaciones que pugnan por un mayor cuidado y respeto a la naturaleza.

La invasión de hábitats de especies en peligro de extinción y/o protegidas por la legislación suman otro componente de este entramado de actitudes perniciosas para nuestro estado. Estamos olvidando que si seguimos perjudicando a la tierra que nos vio nacer, sus recursos y su fauna, pronto nos acabaremos el paraíso que siempre ha sido Colima.

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