José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

 

Cien millones de pesos es la cifra mágica redondeada que dispara en automático la furia del sicario sindical Audelino Flores Jurado, en contra de la Administración Municipal de Tecomán, presida quien la presida, pero con más furor si se trata de una como la 2015-2018 con los colores azul y blanco del Partido Acción Nacional. Es la misma historia de los trienios 2003-2006 y 2009-2012 que parece ya olvidaron los ahora aliados políticos de José Ignacio Peralta, ex alcaldes Elías Martínez Delgadillo y Saúl Magaña Madrigal, respectivamente.

La voluntad política que José Ignacio Peralta dice que debe existir para resolver la problemática existente entre el Ayuntamiento de Tecomán y el sindicato de burócratas de esa localidad, habrá de ser de tal envergadura y alcance que vaya a las causas estructurales de la misma: Los sueldos y salarios, prestaciones y demás yerbas, que desde siempre y cada revisión contractual más, han estado estratosféricamente por encima de las prevalecientes en el sector privado de la muy deteriorada economía municipal. Urge desde hace años ya un nuevo acuerdo laboral que establezca derechos y obligaciones compatibles con los prevalecientes en las empresas que contribuyen a las finanzas municipales que siempre serán insuficientes para satisfacer la voracidad de Audelino y sus huestes.

No se trata de que cada vez que Audelino y sus compinches de otros municipios como Colima o Villa de Álvarez, por ejemplo, les acumulen a los ciudadanos montos de cien millones de pesos, lleguen al rescate ni el Gobierno del Estado ni el Gobierno Federal, sea con dinero a fondo perdido o vía el endeudamiento. Si de verdad a José Ignacio le interesa que “a Tecomán le vaya bien y que sus habitantes estén debidamente atendidos y que la autoridad municipal haga su trabajo de acuerdo a las obligaciones que tienen claramente marcados en el artículo 115 Constitucional”, que deje de alcahuetear a sus aliados caciquillos sindicales con los que desde el inicio de su decepcionante mandato se confabuló para golpear a las administraciones municipales panistas de Colima, Coquimatlán, Cuauhtémoc, Tecomán y Villa de Álvarez.

Los funcionarios y empleados de confianza de la administración municipal de Tecomán están haciendo su trabajo, pero los trabajadores sindicalizados ni atienden a los ciudadanos ni permiten que aquellos lo hagan. En lugar de prestarle a la comunidad los servicios a que por Ley están obligados, los grillos floristas concentrados están en el edificio principal de la Presidencia agrediendo verbal y físicamente a sus jefes a quienes odian con odio jarocho. La furia e irracionalidad sindical es tal de que el mismo hijo del dueño de la franquicia, Alejandro Flores López, ha emprendido feroz campaña para que sus camaradas se alejen de los negocios cuyos propietarios no les aplaudan sus trapacerías.

Da en el blanco José Ignacio Peralta cuando declara aspirar a que se reestablezcan a la voz de ya los servicios públicos municipales, “ya que la población no es responsable de ese problema, además que pagan sus impuestos, merecen un municipio limpio y bien atendido”, por lo que al menos deben  corresponder en parte lo mucho que les cuesta mantener la excesiva y muy onerosa planta laboral sindicalizada, habría que precisar.

EL ACABO

El principal compromiso que se debe asumir  en la mesa de diálogo entre la parte patronal y la sindical que propone llevar a cabo José Ignacio Peralta, es revisar a fondo y en serio, de manera integral, la insostenible carga de sueldos y prestaciones prevaleciente en la administración  municipal de Tecomán. Un nuevo acuerdo laboral es impostergable.

*Columnista #G8 Independiente.

 

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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