TAREA POLÍTCA por José Luís Santana Ochoa

 

El asesinato de Alfonso Isaac Gamboa Lozano, ex titular de la Unidad Política y Control Presupuestal de la Secretaría de Hacienda federal en el sexenio de Enrique Peña Nieto, ocurrido hace unos días en el fraccionamiento Brisas de Temixco, estado de Morelos, revivió la investigación sobre transferencias multimillonarias provenientes del Ramo 23 realizadas en el año 2016 desde la SHCP a por lo menos seis entidades federativas , Colima incluida, para luego rediccionarlas hacia el exsecretario general adjunto del PRI, Alejandro Gutiérrez Gutiérrez.

Hay que recordar que, según los documentó “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad” (MCCI), fueron 650 millones de pesos los recursos transferidos al Partido Revolucionario Institucional (PRI) a través de las secretarias de Finanzas de varios gobiernos estatales tricolores como la que en Colima encabeza el papayero rey de los moches Carlos Arturo Noriega García, pero solamente la Fiscalía General de Chihuahua ejerció acción penal por los 250 millones de pesos que dizque para el “Fortalecimiento Financiero” del gobierno de César Duarte Jáquez (2010/2016) le abonó a esa entidad el ahora difunto Alfonso Isaac Gamboa Lozano.

Muerto el corrupto ex funcionario de Hacienda, no se acaba la investigación, por más datos que se haya llevado a la tumba, pues todavía queda vivo ex Secretario General adjunto del PRI, Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, siniestro personaje que se amparó para que el caso fuera transferido del ámbito estatal al federal, arrebatándole así la investigación a Chihuahua cuya Fiscalía General sigue peleano para recuperarla. Pero aún si no logra re-atraerla, la Justicia Federal de la IV Trasformación tan comprometida a luchar sin tregua ni cuartel en contra de los corruptos neoliberales, conservas, más temprano que tarde, éstos “terminarán en el bote” porque “situación cambió, cero corrupción, cero impunidad”, como lo ha sentenciado el presidente de la República en su reciente telegrama.

La violenta muerte de la cabeza más visible de la Operación Zafiro, Alfonso Isaac Gamboa Lozano, ex titular de la Unidad Política y Control Presupuestal de la Secretaría de Hacienda, no libera de su presunta culpabilidad al Secretario de Planeación y Finanzas del Gobierno del Estado, Carlos Arturo Noriega García, quien entre los años 2016 y 2017 depositó más de 13 millones de pesos a empresas fantasmas con el propósito de apoyar las campañas del PRI.

Los datos duros son del dominio público: El 26 de mayo de 2016 Noriega García realizó dos transferencias por 3 millones 163 mil 896 pesos a la cuenta 413881595 de Banorte a nombre de la a empresa de mentiritas SINNAX. Ese mismo día abonó 2 millones 174 mil pesos a la cuenta 413881607 del mismo banco pero a otra fachada denominada de SISAS. El transparente concuño de José Ignacio Peralta en el mes de marzo de 2016 también hizo cuatro transferencias a la cuenta 413881577 de Banorte, a nombre de Novanight S.A. de C.V., por 9 millones 803 mil pesos. En todas aparecen malandrines morleneses.

El silencio sepulcral ha sido la actitud asumida por el cómplice colimeño de la Operación Zafiro, Carlos Arturo Noriega García, muy curtido ya en otras jugosas operaciones como la compra venta de los terrenos que ocupan las nuevas instalaciones de la XII Zona Militar, la compra a precio alzado del predio La Campana de la que se reservó unas quince hectáreas de terreno con frente hacia el Tercer Anillo Periférico, la adquisición de inmuebles de lujo en Colima, Guadalajara, Ciudad de México y hasta en el extranjero, los grandes muches sobre obras públicas como el estrangulamiento del tramo norte de la Calzada Galván, y los “retornos” sobre todo tipo de contratos que impliquen “cash” de por medio.

EL ACABO

ü Ojalá que la promesa presidencial de que barrerá de arriba hacia abajo para “terminar de desterrar la corrupción en lo que corresponde al Gobierno Federal, los gobiernos estatales y municipales”, se materialice en el Zafiro Secretario de Planeación y Finanzas del Gobierno del Estado, Carlos Arturo Noriega García, pues si no, “continuará la percepción de que domina la corrupción en México”, Colima incluido, como el propio presidente López Obrador lo ha advertido.

ü Si aún le resta al sexenio para olvidar de José Ignacio Peralta año y medio, y Colima ya contabiliza más de tres mil asesinatos, al menos otros mil cristianos morderán el polvo en el tramo final de su gobierno.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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