Rogelio Guedea

PARACAÍDAS-Rogelio Guedea

La guerra por parte del PRI (y sus aliados panistas, verdeecologistas, perredistas, etcétera) en contra del PAN está claramente declarada. La inhabilitación del presidente de Cuauhtémoc, Rafael Mendoza, es una muestra clara de ello, pero ya antes lo fue la cooptación de tres diputados que llegaron por el PAN al congreso: Nicolás Contreras, Javier Ceballos y Luis Ayala, más otros tres alineados a Pedro Peralta Rivas, primo del gobernador Nacho Peralta: Riult Rivera, Crispín Guerra y Julia Jiménez/José Santos Dolores, lo que ha ocasionado que los panistas-panistas perdieran la mayoría en el recinto legislativo. La lucha por la dirigencia del PAN, incluso, sigue en juego, y seguramente los panistas-priistas no descansarán hasta alcanzarla, como tampoco cesará la embestida en contra de otros alcaldes albiazules, todo con el objetivo de que el PRI pueda llegar lo más fuerte posible a las elecciones del 2018, donde aun contra la voluntad del pueblo, como lo está haciendo ahora, querrá retener los más y mejores cotos de poder posibles. Incluso la arremetida contra el ex gobernador Mario Anguiano y miembros de su ex gabinete por parte del grupo priista al que pertenece Nacho Peralta tiene más un cariz de persecución política que de ansias de verdadera justicia.  Lo más grave es, precisamente, eso: que la voluntad del pueblo se ve maniatada por lo que decía el insigne político dominicano Juan Bosch: la “ficción legal”, término que permea los regímenes despóticos como el que padecemos hoy por hoy en Colima. Grave que este despotismo se extienda a otros ámbitos del quehacer civil y ciudadano, como el de los medios de comunicación, hoy subyugados al poder del Ejecutivo estatal, con las lamentables consecuencias que esto conlleva: linchamiento público contra aquellos que piensan diferente. Los panistas-panistas, por tanto, tienen frente así a un Goliat que no parece darle tregua a su ambición insaciable de poder (aun cuando, como dije, pase por encima de la voluntad general colimense) y si ellos, cual Davides, no se sobreponen a ésta y las demás embestidas que vienen, los colimenses perderemos la posibilidad histórica de, algún día, poder ver cristalizada la alternancia política en nuestra entidad, tan necesaria para destrabar el estancamiento al que nos ha sometido un PRI que ya no puede ganar elecciones sino mediante fraudes y argucias legaloides, pues ya no cuenta más con el respaldo social. La sociedad civil tiene, por tanto, que seguir participando activamente aun con la represión del gobierno, y aquellos que tenemos a la palabra como defensa debemos hacer de ésta un arma eficaz que a la vez destruya la manipulación informativa (que también ha sido arrasada por el gobierno de Nacho Peralta) y a la vez abra nuevas rutas para ver con la mayor objetividad y claridad la realidad que se atisba a lo lejos.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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