Jesús CP

Por las implicaciones sociales que tiene el haber arrebatado este sano espacio de recreación a cientos o miles de personas, privatizar el Parque Regional resultó más insultante para la sociedad incluso que el desfalco de la compra de La Campana.

Hay que reconocer que el Parque Regional Metropolitano “Griselda Álvarez” tenía sus fallas, sin embargo, funcionaba. Ahora, ante la inexplicable pero ofensiva decisión del gobierno de Ignacio Peralta de privatizar un parque que era de todos, hoy, el Parque Regional (al que ridículamente han llamado “Ecoparc”) es un predio inhabitable, un espacio tan inútil como el gobierno del estado.

Desgraciadamente, el tradicional Parque Regional, se ha convertido en un fiel retrato del gobierno, no sólo porque refleja las malas decisiones que ha tomado esta administración, sino sobre todo, por la opacidad con la que se llevan las negociaciones para asignar proyectos en los que parecieran tener intereses económicos particulares el gobernador y su grupo. Es un buen retrato porque el Parque Regional, aparte de ser un negocio turbio, es la evidencia de la falta de tacto social de Nacho Peralta, en donde privilegió el beneficio económico de un particular, sobre el bienestar social de adultos mayores y familias que acudían regularmente al parque.

No han bastado las miles de firmas recabadas, la voz de los visitantes, el reclamo de los ecologistas, la indignación de la gente, para echar atrás dicho proyecto. Tampoco ha bastado el señalar que José Ernesto Zazueta, propietario de la empresa “Fiesta Safari”, a quien concesionaron el parque, tiene demandas ante PROFEPA por el abandono del Parque Ostimuri, en Sonora. Nada es suficiente. Nacho ni nos ve, ni nos oye. “El estado soy yo”, ha de decirse a diario.

A pesar de todo, es el Parque Regional, uno de los pocos casos en los que el gobernador pudiera reivindicarse con la sociedad echando abajo el proyecto. Su aprobación y su imagen lo necesitan. Regresar el Parque Regional a lo que era: un espacio abierto, de recreación y accesible para todos. Hasta Silverio Cavazos valoró en su justa dimensión este espacio y le invirtió 21 millones de pesos. Sin privatizarlo. Y nos quejábamos de Silverio.

Jesús CP.

"Hombre de costumbres."

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