Gritar hasta que el sonido se acabe. Llorar hasta que el rocío se agote.

Suspirar hasta que el corazón se detenga. Amar hasta que el cuerpo arda.

Dejar que las palabras fluyan hasta la garganta y broten como chorros sin control, cerrando los ojos, apretando las manos; suspirar hasta que el corazón se detenga.

Caminar lejos, muy lejos, más lejos, hasta que las penas se borren, hasta que la culpa quede en otros, hasta que se limpien las penas, al menos con los sollozos.

Llorar hasta que el rocío se agote, hasta que se forme un delgado velo de dulzura y melancolía. Nostalgia derramada en las paredes  que dice: llorar hasta que el rocío se agote.

Escribir palabras al azar, trazar una a una, palabras sin sentido, sin ritmo, sin coherencia,  gotear letras, palabras y frases, escribir, llorar ¿vivir?

Tomar aire, llenar el cuerpo, gritar hasta que el sonido se acabe, hasta deshacer el nudo en la garganta, hasta que el pulmón explote.

Amar. ¿Amar?  Sí, amar

Amar hasta que el corazón arda, la vista se nuble, el cuerpo lacerado muera, hasta exprimir la esperanza, hasta caer y ahogarse en un abismo, en la soledad tenebrosa de los miedos y la incertidumbre.

Amar. Pensar. Pensarte, gritarte hasta acabarte, llorarte hasta agotarte, respirarte y suspirarte hasta que los corazones se detengan, amarte hasta que el cuerpo arda, la vista se nuble, hasta suprimir la esperanza.

Amar. Pensar, pensarte.

 

Por Iver Celeste Guzmán Tafoya

 

En “Tu espacio cultural” puedes encontrar aportaciones literarias, culturales y de diversas índoles que nos hacen llegar lectores de Colima XXI, artistas,  escritores invitados, y colaboradores habituales de nuestra revista. Utiliza este espacio, tu espacio. Email: direcciongeneral@colimaxxi.com

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