Abelardo Ahumada

Periscopio del 5 de junio de 2021.

Abelardo Ahumada

Por el solo hecho de que la ciudad de Colima es la cabecera del municipio y la capital del estado, un buen número de sus alcaldes se han convertido en candidatos “naturales” a la gubernatura, aunque no todos han llegado a serlo. 

En ese mismo tenor, y dado que en las últimas décadas la cabecera municipal de Manzanillo ha estado creciendo en términos poblacionales y económicos de manera muy acelerada, ya son varios, también, los alcaldes del municipio porteño que no sólo han aspirado a ser los gobernadores de la entidad, sino que han llegado a ser candidatos de diversos partidos para disputar dicho cargo y, en algunos casos, se han convertido en durísimos contrincantes de los ganadores.

Y como ejemplos, haciendo un recuento rápido, tenemos al ingeniero arquitecto (así era su título) Rodolfo Chávez Carrillo, quien, luego de haber sido alcalde del 1 de enero de 1952 al 31 de diciembre de 1954, se convirtió en candidato, y luego en gobernador para el sexenio que fue de 1955 a 1961; el Profr. Ricardo Guzmán Nava, que sólo fue alcalde durante un año (1955), y que muchas veces fue considerado como fuerte prospecto al gobierno del estado, pero nunca le dieron la candidatura.

Para las elecciones estatales de 1961, el presidente de la república Adolfo López Mateos designó al senador, Lic. Francisco Velasco Curiel, originario de Cuauhtémoc, Col., como el candidato tricolor a la gubernatura. Y no habiendo tenido ningún contrincante de peso, gobernó desde ese año hasta 1967.

Otro gobernador que no fue alcalde, sino director de Educación Primaria de la SEP, fue el profesor Pablo Silva García. De quien se dice que vino ya jubilado a Colima, con el propósito de tener un domicilio que le pudiera servir para convertirse en candidato a gobernador. Y que para eso le dieron, o él consiguió, según parece, la concesión de la Lotería Nacional en la capital del estado.

Este candidato compitió contra uno de los primeros que postuló el PAN en nuestra entidad: el filósofo Jorge Portillo del Toro, en las elecciones de 1967. Candidato opositor al que sin ninguna necesidad los priistas le hicieron fraude, asignándole al primero poquito más de 41 mil votos, y al segundo sólo la décima parte.

A don Pablo lo habría de suceder el Profr. Antonio Barbosa Heldt, quien siendo ya gobernador constitucional electo, y según la versión oficial que corrió, “se suicidó” unos pocos días antes de asumir el cargo. Versión, por cierto, que nunca pudo acabar con el rumor de que “lo mataron”.

En ese contexto, los diputados eligieron como gobernador interino por un mes (diciembre de 1973) a un exalcalde municipal de Colima, cuyo irregular período en la alcaldía transcurrió 1 de enero de 1968 al 1 de abril de 1970. Y me refiero al Dr. Leonel Ramírez García.

Como resultado de ese mismo deceso, el Lic. Arturo Noriega Pizano, presidente municipal de Colima, electo para cubrir el período de 1971 a 1973, brincó también desde dicha alcaldía a la gubernatura, para completar el periodo que le tocaba al muerto, y que transcurrió del 1 de enero de 1974 al 31 de octubre de 1979. 

En ese mismo período la maestra Griselda Álvarez Ponce de León fue electa como la segunda senadora de Colima, en paralelo con Antonio Salazar Salazar. La disputa entre ambos por la candidatura parecía ganada por el segundo, pero como doña Griselda contaba, entre otros apoyos, con el de Margarita López Portillo, hermana del presidente de la república de los mismos apellidos, a la maestra se le permitió la posibilidad de convertirse (como un verdadero experimento político) en la primera mujer que gobernara en alguna entidad. Y cumplió bastante bien con el encargo, del 1 de noviembre de 1979 hasta el 31 de octubre de 1985.

Durante los últimos tres años de doña Griselda, el Ing. Carlos Vázquez Oldenbourg se desempeñó (por el PRI) como presidente municipal de Colima. Y eso le valió para que se le mencionara como un fuerte prospecto para la gubernatura, pero su partido se la entregó a otro oriundo de Cuauhtémoc, Col.

Y si mencioné que Carlos Vázquez fue presidente municipal por el PRI, fue porque luego volvió a serlo, por el PRD, del 1997 a 2000. Siendo algo que vale la pena mencionar que varias veces fue precandidato a gobernador, y hasta fundó un partido estatal con ese propósito, pero hasta ahí llegó.

Y el otro oriundo de Cuauhtémoc, fue Elías Zamora Verduzco, quien con el apoyo de don Ciro Hurtado Ramos, fue primero designado por el presidente de la república Miguel de la Madrid Hurtado (sobrino de don Ciro), como candidato a la alcaldía manzanillense, y luego como sucesor de doña Griselda Álvarez Ponce de León a la gubernatura.

Desde que el Lic. Carlos de la Madrid Virgen se convirtió en alcalde capitalino (1989 a 1991) se convirtió en un “candidato natural” a la gubernatura. Tanto porque había sido secretario general de gobierno en el sexenio de la Profesora Griselda Álvarez; como porque era primo hermano del presidente Miguel de la Madrid, como por ser un ciudadano honorable. A él le tocó enfrentar (con la ayuda de Roberto Ánzar y Carlos Vázquez Oldenbourg), a “la candidata del centro”, Socorro Díaz Palacios, a la que derrotó en elecciones internas. Y luego se convirtió en el primer mandatario para el sexenio 1991-1997.

Durante la contienda interna de finales de 1990 se vio sumamente claro que en el antiguo y monolítico PRI había iniciado un resquebrajamiento que luego cobró mayor fuerza, porque en las elecciones de 1997, Gonzalo Castañeda Bazavilvazo, cuñado de Carlos de la Madrid Virgen, aceptó la candidatura del PRD para competir por el gobierno estatal, y Carlos Vázquez Oldenbourg, la municipal. Cosa que no se había visto jamás.

En ese mismo 1997, el panismo local ya había crecido también; se le veía más maduro, fuerte y competitivo que nunca, y sus dirigentes y sus militantes traían “hartas ganas de pelear por la gubernatura estatal”, que desde 1948 se les había escapado. Y en este contexto sucedió algo en sentido inverso; pues el paisano que fue su candidato a gobernador, tres años después se convirtió en presidente municipal de Colima. Y el proceso, en ese caso, se llevó a cabo más o menos así:

Desde los últimos meses de 1996 (o primeros de 1997) algunos rumores empezaron a correr en el sentido de que la dirigencia estatal panista había estado en pláticas con el muy próspero y famoso empresario Felipe Michel Ruiz, pero que éste les dijo muy claramente que él, aun ganando las elecciones perdería en sus negocios, y que, mejor le propusieran la candidatura a su hermano Enrique, líder Estatal de la Asociación de Productores de Hortalizas.

Las malas lenguas dijeron entonces que, viendo las cosas con interés pragmático, la dirigencia panista envió unos representantes al Billar Henry, donde el precitado Enrique solía pasar unos buenos ratos, para presentarle la propuesta. Y dicen también que el billarista y productor de melón, aunque ignoraba todo lo relacionado con la política-política, les dijo que sí. Siendo tal vez por eso que, cuando un día vino Porfirio Muñoz Ledo al registro de la candidatura de Chalo Castañeda, dijo que Enrique “era un invento del PAN”. Pero hasta eso que Michel Ruiz desempeñó un buen papel en las elecciones, e hizo sudar Fernando Moreno Peña, el candidato priista. Al que sus opositores acusaron de haber hecho campaña por la candidatura de su partido con los recursos que de la universidad sacó durante seguro periodo rectoral. El caso es que sólo con trampas le ganó a Enrique Michel, y gobernó, subido casi siempre sobre el ring, de 1997 a 2003.

Retrocediendo un poco (para volver después al 2003) cabe mencionar que otro de esos alcaldes capitalinos con aspiraciones a la gubernatura fue Jesús Orozco Alfaro, quien habiendo sido electo como presidente municipal para cubrir el período de 1992 a 1994, luego se convirtió en legislador federal. Puesto en donde ya en 2002 se sintió muy capaz de brincar a la gubernatura estatal, con el apoyo, entre otros colaboradores suyos, de Mario Anguiano Moreno, Rogelio Rueda Sánchez y Armando González Manzo.

La idea de ellos era que primero “Chucho” se convirtiera en gobernador, y luego lo harían algunos de los demás; pero Moreno Peña dejó entrever la posibilidad de que todo se resolviera en el PRI mediante la realización de una pasarela de candidatos, en la que desfilaron, si mi memoria no revuelve los datos, Graciela Larios; Socorro Díaz, Humberto Silva, Jesús Orozco, Rogelio Rueda y Gustavo Vázquez Montes, un profesor que no daba clases, pero que seguía cobrando su plaza, y había sido alcalde de Tecomán y era, por entonces, presidente estatal del PRI.

La pasarela fue una vacilada de FMP, puesto que, como tenía varios años entrenando (o haciendo a su modo a varios prospectos para sucederlo) declaró ganador a Gustavo Vázquez Montes. Provocando la furia y la insurrección de “Chucho” y de “La Cocorito”; a los que para pronto se les acercaron los directivos que comandaban el PRD, para invitarlos a “sumarse a las (presuntas) luchas de la izquierda”. Ofreciéndole a Jesús Orozco la candidatura para gobernador. Y éste, que andaba ganoso de no rendirse tan fácil ante el malévolo chaparrito, les aceptó la propuesta. Propiciando que varios de los colaboradores y amigos de Chucho Orozco, esperanzados de que ganara, se fueran con él, a participar “en la oposición de izquierda”.

En ese contexto creo que el presidente estatal del PRI era un valecito de Cuauhtémoc, que después se convirtió en notario, y que decía tener mucha “autoridad moral”. Y lo menciono porque cuando un reportero le preguntó su opinión sobre la diáspora (o dispersión) de militantes que habían protagonizado Chucho y su grupo, en vez de mostrar su preocupación, dio a entender que ni falta hacían.

Pero, aunque algunos de los seguidores y simpatizantes de Chucho se retiraron para siempre del partido tricolor, otros se pusieron listos, pues, aunque lo apoyaron “cueveadamente” en la campaña, no renunciaron a su militancia, y en cuanto aquél perdió, rápido y con disimulo se reincorporaron a su viejo redil. 

Y otra que también se puso muy lista esa vez, fue la coquimatlense Socorro Díaz Palacios, quien también se cambió al PRD, pero vendiendo caro su amor, porque para pronto dijo: “Sí me voy, pero si me aseguran una diputación federal plurinominal”. Y ¡se la dieron!

En ese mismo lapso (1997-2000) fue cuando el PRI aparentemente perdió por primera vez la presidencia municipal de Colima, pues fue cuando, como ya se dijo, la ganó el ex priista Carlos Vázquez por el PRD. Al mismo tiempo que Martha Leticia Sosa Govea, del PAN, se convirtió también en la primera persona que derrotó al PRI en el municipio porteño y se convirtió en la primera mujer en ser presidenta municipal de allá.

Al arrancar el siglo XX, Enrique Michel Ruiz volvió a las andadas electorales , y habiendo conservado una buena parte de su capital político, se convirtió en el primer alcalde panista en la historia municipal de Colima (2000-2003). Puesto desde el cual se catapultó para disputar las elecciones para la gubernatura en 2003, estando a “un pelito” de ganarle a Gustavo Vázquez Montes.

Gustavo había sido presidente municipal de Tecomán, era presidente estatal del PRI y “le gustaban los tacos”, según decían algunos de los anuncios espectaculares de su campaña. La creencia fue que Fernando Moreno Peña, como gobernador, metió manos, pies y cabeza para hacerlo ganar, y en consecuencia, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó anular la elección. Pero, aunque se convocaron a elecciones extraordinarias, ya con otro candidato del PAN (creo que Antonio Morales de la Peña), Gustavo volvió a ganar, pero la muerte se le interpuso muy pronto y tuvo que haber terceras elecciones, quedando como ganador Jesús Silverio Cavazos Ceballos en alianza con el PVEM y el PT, frente a Leoncio Morán Sánchez, segundo alcalde panista (2003-2006).

“Locho”, como le dicen, es actualmente, alcalde con licencia de Movimiento Ciudadano, y está disputando ¡por cuarta vez!, la mencionada gubernatura. 

Mario Anguiano Moreno, del PRI, recuperó para el PRI la alcaldía de Colima para el periodo 2006-2009, y desde ahí saltó también a la gubernatura estatal.

En la presidencia lo sucedió Ignacio Peralta Sánchez, también del PRI, quien ahora es el gobernador saliente.

Hace 9 años el profesor Federico Rangel Lozano se convirtió asimismo en presidente municipal de Colima, y hace 6 aspiró a la gubernatura y fue desplazado por la dirigencia nacional para darle “la oportunidad” a Peralta Sánchez. Pero, desilusionado del PRI, ahorita anda nuevamente en campaña (ahora por Movimiento Ciudadano) para volver a la presidencia municipal

Martha Leticia Sosa Govea ha sido varias veces contemplada como candidata para la gubernatura. Nabor Ochoa, dos veces alcalde de Manzanillo (una por el PRI, otra por el PAN), y también prospecto a la gubernatura.

Virgilio Amezcua Mendoza, hijo político, dicen, de Nabor, ha sido dos veces alcalde también, e igual por el PRI y el PAN. Y hoy mismo está peleando la gubernatura por el Partido Verde, que va, según dice la mayoría de las encuestas como en cuarto lugar.

Así, pues, siendo los dos municipios dominantes en términos políticos y económicos, no es ninguna novedad que los alcaldes de Colima y Manzanillo puedan ser considerados como “candidatos naturales” a la gubernatura. Pero, sin olvidar que doña Gris, Pancho Velasco y Elías Zamora han sido nativos de Cuauhtémoc, Col.

Y frente a este último dato, una gran novedad en esta contienda inédita del 2021, la constituye el hecho de que las dos principales alianzas políticas estén llevando como sus candidatas a dos jóvenes e inteligentes mujeres, nacidas ambas en dicha cabecera municipal. Y de las cuales, este domingo 6 de junio (mañana), una de las dos resultará electa como la segunda gobernadora del Estado de Colima. Aunque según lo que la mayoría de las encuestas indican, la ganadora podría ser la que acostumbra llevar blusas de color guinda en su indumentaria.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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