José Gilberto Ibáñez Anguiano

LA MANERA DE OPINAR DE… José Gilberto Ibáñez Anguiano  *Columnista #G8 Independiente

El nombre de “penicilinos” se lo aplicó con puntería apache la maestra Susana Ortiz Silva+ al grupúsculo de funcionarios civiles que el ex gobernador general Jesús González Lugo (1950/1955) acogió en su gobierno asignándoles cargos simultáneos a varios de ellos, todólogos que lo mismo servían para un roto que para un descosido. Porque servían para todas las tareas y funciones imaginables, el ingenio popular los vio igual que la entonces milagrosa penicilina que la inyectaban para todo mal, y todo bien también.

Un moderno penicilino porteño que se cree Carlos Monsiváis porque vive rodeado de gatos, libros y mancebos, muchos años ha cobrado  como Director de la Biblioteca Municipal, Director del Archivo Municipal y Cronista Municipal en Manzanillo, además de despotricar a placer en un programa de radio auspiciado por la propia APIMAN en contra de quien les dio chamba a él y a su jefe , el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, y de la alcaldesa morena de Manzanillo, Griselda Martínez, importándole un cacahuate que ella y el Director General de la empresa, Héctor Mora Gómez, hayan desde hace días ya fumado la pipa de la paz después de que aquella expresara abiertamente su rechazo al nombramiento de éste.

Recientemente ha perdido la chamba de Director del Archivo Municipal pero ganó la de responsable de la comunicación social de la Administración Municipal de Manzanillo, convirtiendo esa oficina en una jaula de argüendes y desfiguros, de ir y venir de la peor ralea dizque “periodística” del Puerto en busca de los consabidos sobres y tarjetas de débito, recursos que está recibiendo de los moches que el abogado de la APIMAN sigue recibiendo de los clientes y contratistas de ésta.

Con esos funcionarios como el penicilino porteño depredador de mancebos, no necesita enemigos Mora Gómez, quien porque todavía no se baja de la nube en que flota desde que su amigo Coordinador de Puertos lo favoreció con tan importante cargo, no se da cuenta del daño que a su propia imagen y la de la APIMAN le está causando el penicilino porteño miembro distinguido de los reporteros garroleros que son una plaga en Manzanillo y que con cierta frecuencia cruzan la Salada para venir a la capital del estado a chayotear.

El penicilino porteño tiene todo el respaldo de una pandilla de bandoleros cuyo líder cometió grave delito de abuso de confianza al pedirle y recibir de un lotero de autos de Manzanillo cinco unidades para la campaña política de su jefe José Ignacio Peralta Sánchez, dos de los cuales destruyó. Después de cuatro años de estar exigiéndole al presunto delincuente la devolución de los vehículos y la reparación del daño correspondiente, el empresario solamente ha podido recuperar uno de ellos que encontró estacionado fuera del Hospital Civil de Manzanillo.

En manos de esos cuatreros ha caído el capitán Héctor Mora Gómez que todavía no atina a dar pie con bola, no empieza a trabajar, el mes que lleva en el cargo se lo ha pasado en puros eventos etílicos, gastronómicos y musicales, en la fiesta pues, y nada de resultados, de todo lo cual están tomando nota en la Dirección General de Puertos de la SCT.

Pues vaya que a este personaje bien llamado “El Penicilino”, ya le andan cantando en el Puerto de Manzanillo la canción Fíjate de Los Bukys. Esos
que se presumen que son los reyes de la comunicación andan de casa en casa
cuentan las cosas y hasta le hechan su pilón. Pásela bien.

José Gilberto Ibáñez Anguiano

Representante de la Asociación Regional de Periodistas, Editores, Locutores y Cronistas Deportivos.

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