Ante la ausencia de poder que represente legítimamente los intereses del pueblo, al menos con respecto al poder legislativo -“Congreso legislativo” y “diputados”- y el poder ejecutivo- “Gobernador del Estado”-, en Colima ya se manifestaron las primeras muestras del poder ciudadano.

Y así es, para propios y extraños, las aparentes acciones incipientes de una fulana de tal y  “unos cuantos” que no pasan de cuatro que encabezaron, el movimiento denominado #yonosoy200mil, entre propuestas ciudadanas y demanda de amparo – dicho sea de paso  que ésta sí fue admitida en el juzgado segundo del poder judicial de la federación, aclarando, por aquello de los ardidos ignorantes protagónicos titiriteros y que intentan señalar que el escándalo y el abuso mediático es la manera de conseguir logros de éste calibre- han dado sendas muestras de cómo los ciudadanos de a pie, que dan la cara al descubierto, con el poder que emana del uso de sus derechos lograron lo que parecía innecesario y un tanto inviable: provocar que se eliminara la partida de previsión social múltiple de la cual hacían uso los diputados de manera discrecional, sin rendición de cuentas y auto impuesta en la medida de sus propios intereses.

Se vuelve necesario comprender que la protesta y manifestación es sólo unas de las instancias que los ciudadanos tenemos para hacer valer y ganar derechos, pero las que tienen trascendencia son aquellas que tienen motivos genuinos en pro de un buen gobierno, que busquen la legalidad y el bien común de la gente.

Y como se dice en política la forma es el fondo, según palabras de Federico Reyes Heroles, de ahí que claramente, a leguas, se identifica que las acciones legales, demanda de amparo, y derecho de petición presentada ante el Congreso del Estado son las que  orillaron a los diputados y Congreso de Colima a tomar decisiones a favor de eliminar dicha partida que los ponía, a los diputados con un “súper sueldazo” -término coloquial para señalar el uso de dichos ingresos- antes de que se evidenciara su proceder ilegal ante una instancia de autoridad como lo es el Poder Judicial de la Federación.

Es importante aclarar que es esto lo que realmente provocó la eliminación de dicho rubro y no otra cosa, como la acción protagónica de algunos diputados chapulines o de  los de “doble moral”-pues a sabiendas de que era completamente ilegal la existencia de dicho rubro procedieron al incremento que se auto impusieron, los susodichos- y luego intentar justificar su uso para dar disque apoyo social apelando al chantaje mediático: “de que ya no van a tener ese dinerito para la gente necesitada”.

Dicho de otra manera, teniendo el sartén por el mango, buscan jamás quemarse y mucho menos mancharse con sus acciones viciadas de poder.

Lo verdaderamente importante es saber y reconocer que este es un logro de acciones ciudadanas, que pasaron de la indignación en redes sociales a la las calles y a los juzgados. Y mayormente, saber que no hay por qué amedrentarnos, que las acciones bien planificadas y sustentadas en la ley tienen efectos positivos como este gran logro en bien de muchos.

Entre las cosas mencionadas, este logro es  también una invitación expresa a la gente para participar organizadamente, así como nació la OCE (Organización Ciudadana Estatal), espontáneamente para empoderarnos como ciudadanos.

Así pues, como otras tantas amigas y amigos,  también me he unido a las diversas protestas y acciones de empoderamiento ciudadano. Ante tal hecho, me han preguntado sobre si conozco los riesgos y motivos de mí actuar.

Y explico: por 20 años he contribuido a mi país, México, en diversos campos desde diversas profesiones con una determinada vocación de servicio, empresarial, docencia y lo social. Y de alguna manera con ello justificaba el no involucrarme en lo político gubernamental.

También, bajo la sospecha de que la línea de corrupción mantenía como esclavos a partidos políticos y gobierno mismo, desestimaba cualquier propuesta o inquietud de hacerlo.

Sin embargo, la constante reflexión, análisis, auto crítica y el ver tanto abuso del poder político y de instancias de gobierno lastimando severamente a la población, en este caso ahora en Colima, es que llegué a la resolución de ser un ciudadano empoderado.

Así es, sabedor de que solamente siendo una ciudadanía que empoderada en sus obligaciones y derechos ciudadanos deja la comodidad de la zona del miedo y conquista su zona de valor, es que la gente puede dar el equilibrio a la manera decadente de hacer política y gobierno, tanto en Colima como en México.

El riesgo es grande, expresarme y manifestarme como soy, una persona de valor y en eso, coincidir con otros tantos miles que han dejado la indignación para volver a la acción.

La injusticia social, el cinismo, la pobreza, el rezago educativo y salud, la calidad de vida no son aspectos para ocuparnos desde un escritorio de la función pública o detrás de una computadora.

Hemos dejado irresponsablemente todo esto y la riqueza de nuestro país: su gente, en manos de grupos de políticos decadentes y de doble moral, que auspiciando la ignorancia de la población la han mantenido en la miseria y codependencia de trabajos gubernamentales, apoyos sociales y en el peor de los casos de despensas, tortas y frutsis en tiempos electorales con la esperanza de que el candidato representa la vida segura y más empleos, o con la amenaza de que todo lo perderán si votan en contra; y así siembran, cultivan y cosechan el miedo entre la gente de Colima y México.

Miedo que paraliza la aspiración a una vida digna. Y los subordina a la división social, a la miseria y vivir postrados generación tras generación.

Sé que en la mente y corazón de miles de colimenses está la semilla de un gran linaje. La semilla de mujeres y hombres que tienen valor pues no están dispuestos a seguir siendo pisoteados. Que no requieren de otros estímulos, más que su propia dignidad para ser actores y no sólo observadores para hacer su tierra florecer y vivir en libertad y sin miedo.

No se requiere estar en tiempos electorales para hacer valer el voto que nos pidieron bajo promesas. Ellos dijeron que si no cumplían, que el pueblo de Colima y de México se los demandáramos. Y para eso estamos aquí.

Te invito a manifestar la valía que tienes y te multipliques y juntos hagamos uso del poder ciudadano.

Guillermo Bueno

Licenciado en Administración de Empresas;  Licenciado en Educación; cuenta con dos especialidades en educación y un Posgrado en Pedagogía. Activista social.

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