TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

A pesar de que la misma noche del domingo 01/07/2018 los perdedores de la contienda por la presidencia de la República 2018/2024, con civilidad política y espíritu democrático, le reconocieron sin objeciones la victoria a Andrés Manuel López Obrador, éste nunca hizo lo propio con la de Martha Érika Alonso Hidalgo que le ganó en apretada lid la gubernatura de Puebla al candidato de Morena Luis Miguel Barbosa Huerta; al contrario, gritó a los cuatro vientos “Miguel Barbosa es el gobernador electo de Puebla”.

“Vamos a seguir todo el procedimiento para que se limpie la elección y se le dé el triunfo a Miguel Barbosa o se anule la elección… Vamos hasta el final, yo quiero que se vaya hasta el final esto. Vamos a esperar que se limpie el proceso electoral en Puebla… No vamos nosotros a negociar nada, nada de concertaciones, no lo hemos hecho nunca, y menos ahora, imagínense. Ahora sí que, ¿pero qué necesidad?, nunca, ni en los momentos más difíciles”, sentenció Andrés Manuel López Obrador.

Y vino la impugnación del triunfo de Martha Érika Alonso Hidalgo ante el Tribunal Electoral de la Federación, pero como la misma ratificó el resultado que arrojaron las urnas en la misma jornada electoral del domingo 01/07/2018, López Obrador se llenó de santa indignación yéndosele encima al máximo órgano de impartición de justicia en la materia. “Es equivocado y antidemocrático el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que validó el triunfo de la panista Martha Erika Alonso en Puebla. Fue una decisión equivocada, yo diría anti demócrata, pero se tiene que acatar porque ya hay Estado de Derecho, que no había en el país. Hay que acatar la decisión del Tribunal, aunque no dejo de expresar mi inconformidad como ciudadano porque no fue una elección limpia ni libre”, pero sus actitudes y comportamiento observados después del fallo contradijeron su acatamiento que resultó ser de dientes hacia afuera.

Martha Érika Alonso Hidalgo esperó pacientemente la llamada de reconocimiento de su victoria por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero ésta nunca llegó, ni llegará. Para colmo, el Señor no se dignó asistir a su toma de posesión como gobernadora de Puebla. Y como si todos los desplantes del tabasqueño no hubieran sido suficientes, excluyó de sus giras a la entidad, permitió que el perdedor Luis Miguel Barbosa Huerta se auto invistiera Gobernador Legítimo de Puebla alentado por la presidente nacional de MORENA ,quien llamó a los poblanos a la desobediencia civil y a las protestas en contra de la hora finada.

La trágica muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y de su esposo, el senador y coordinador de la fracción del PAN en la Cámara alta, Rafael Moreno Valle Rosas, acaecida el 24 de diciembre de 2018, llevó al presidente de la República a expresar que “En lo personal, mi más profundo pésame a los familiares del senador Rafael Moreno Valle y de su esposa, la gobernadora de Puebla Martha Érika Alonso. Como autoridad, asumo el compromiso de investigar las causas; decir la verdad sobre lo sucedido y actuar en consecuencia”.

Pésames y promesas aparte, acusaciones sin fundamento de unos y de otros, la injustificada rudeza que Andrés Manuel López Obrador, en su calidad de líder indiscutible de MORENA, ganador de las lecciones inmediatas anteriores, presidente electo y presidente de la República, ejerció sobre la persona de la ahora finada Martha Erika Alonso, quien tan sólo gobernó puebla diez días, no lo hace sospechoso de nada relacionado con el percance, por ello es inaceptable la andanada de incriminaciones que sus adversarios políticos (“mezquinos, nefastos, fascistas, conservadores , hipócritas, corruptos, canallas”) le hicieron en las redes sociales desde el primer momento que se conoció la tragedia.

También ridícula es la respuesta de los partidarios del tabasqueño ( gente buena, sabia, liberal, juarista, cardenista) que han llegado al grado de negar la muerte del matrimonio que dizque nunca abordó el helicóptero de la muerte cuya caída fue mero distractor urdido por ambos políticos para escaparse del largo brazo de la justicia que supuestamente a punto estaba de alcanzarlos por los miles de millones de pesos que le atribuyen a Rafael Moreno Valle Rosas haber desviado de las arcas públicas poblanas.

EL ACABO

Con la inesperada muerte de los exgobernadores de puebla Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Erika Alonso Hidalgo, el colimense Pedro Peralta “El más priista de los panistas” Peralta Rivas pierde una de sus dos grandes fuentes de financiamiento para sus grillas políticas. Lo malo es que en adelante todo su gasto en este rublo recaerá en los bolsillos de los colimenses a través del gobierno de su primo José Ignacio Peralta.

También la senadora porteña que porta los colores y emblema del Partido Verde Ecologista de México, Gabriela Benavides Cobos, con la muerte de quien fuera su compañero en la Cámara Alta, pierde el gran respaldo que de él recibía.

“No podrá gobernar Puebla”, fue la amenaza cumplida que el morenista Luis Miguel Barbosa Huerta le hizo a la panista Martha Erika Alonso Hidalgo.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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