Rogelio Guedea

PARACAÍDAS por Rogelio Guedea

 

La pandemia del Covid-19 nos cambió la vida de súbito. En nuestro caso, no hizo sino acelerar una espiral de caídas que ya veníamos padeciendo desde que empezó el gobierno de López Obrador y desde que, en las elecciones pasadas, se reorganizó en lo local nuestro mapa electoral, en donde resultó ganador Morena, muchos de cuyos miembros andan hoy sin brújula cierta. Los dos graves problemas que veníamos padeciendo eran, curiosamente, el estancamiento económico (que acarrea todo tipo de problemas en todo tipo de ámbitos de gobierno) y la violencia (que de igual modo genera miedo social e incertidumbre inversionista). Teníamos, pues, un país muy distinto al que el presidente López Obrador había prometido en campaña y, de pronto, como “anillo al dedo” nos vino a caer encima la pandemia del coronavirus, en el peor de nuestros momentos. La pandemia tomó por sorpresa nuestro colapsado sistema de salud, tomó por sorpresa la polarización política que había en el país (entre los chairos morenistas y los fifís neolibelaistas), tomó por sorpresa nuestra raquítica economía (con nulo crecimiento económico) y tomó por sorpresa nuestra inseguridad (recrudeciéndola). Por si todo esto no fuera poco, el precio del petróleo cayó por los suelos y las ayudas internacionales se limitaron pues, al tratarse de una pandemia mundial, cada país está luchando por salir a flote de su propia crisis. Si a esto añadimos los golpes que los programas sociales del gobierno lopezobradorista le han dado al sector productivo mexicano y el sensible daño perpetrado en contra de nuestro ciencia y tecnología, y de nuestra educación, sacrificadas en aras de responder al lema “primero los pobres”, la pandemia, oronda, encontró un caldo de cultivo optimísimo para instalarse y no moverse de entre nosotros en mucho tiempo, pues, además, hay millones de mexicanos que simplemente no pueden atender el “quédate en casa” puesto que o bien no tienen casa o bien si se quedan en casa se mueren de hambre. En medio de todo esto, lejos de que adversarios políticos depusieran las armas para actuar unidos frente a una seria y letal pandemia, el primero que levantó la bandera de la lucha fue el propio presidente López Obrador, arengando con insultos no sólo a sus contras partidistas sino incluso a los medios de comunicación, cuyo rol denigró. A nivel local, no parece que vivamos una situación distinta ni en lo político ni en el tema de la violencia, pues seguimos ocupando un primer lugar a nivel nacional en homicidios dolosos y vemos cómo la mayoría de los políticos están confrontados buscando (a estas alturas) ver cuál le saca mayor ventaja política a esta emergencia sanitaria. Por fortuna, el gobierno del estado se ha tomado en serio la pandemia y, al igual que algunos otros gobiernos municipales (como el de Colima o la Villa), han intentado mitigar el número de contagios, logrando, por lo menos hasta ahora, y con todas las carencias inimaginables, detener el número de muertes, aunque Manzanillo (gobierno morenista) se está convirtiendo en el foco rojo de nuestra entidad. En este complejo escenario, la sociedad, sin embargo, no ha logrado estar desafortunadamente a la altura. Pese a que ya he visto más conciencia en ella (un poco más de personas usando el cubrebocas o quedándose en casa), lo cierto es que todo en las calles no está muy lejano de la normalidad, y lo digo así porque si los comercios estuvieran abiertos estoy seguro que la población seguiría acudiendo a ellos pese al llamado de no hacerlo. Si ponemos todo junto en un gran envase de cristal (crítica situación económica, colapso de nuestro sistema de salud, violencia extrema, políticos ultrapolarizados, pobreza a raudales, sociedad con poca o nula conciencia, gobiernos rebasados por sus propias carencias, petróleo irredituable y un virus altamente contagioso y letal), el panorama futuro (por más optimistas que seamos) no se espera nada halagüeño, y eso es algo que debería preocuparnos a todos. Si no estamos unidos y somos sensibles a lo que está sucediendo, la situación se tornará realmente irrespirable. Tal como están las cosas, la pandemia en nuestro país no terminará hasta entonces aparezca la vacuna que la pueda contener, y para ello falta todavía un buen trecho.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.