EL burladero por Fernando Herrera

“Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie.”

San Mateo 12:22-28

Con este pasaje bíblico Abraham Lincoln dio uno de sus más famosos discursos, sostenía que sobre todo debía permanecer la unión de los Estados Unidos y evitarse la secesión de los Estados esclavistas del sur del país. Obviamente el ex presidente Lincoln hablaba de una división a nivel nacional, pero se observa a simple vista los usos cotidianos que para los que se puede utilizar éste pasaje de las sagradas escrituras cristianas.

            Bien decían en el mundo clásico Divide et impera, para cualquier fuerza siempre le será más fácil someter a las demás fuerzas si estás están divididas, si estás se vuelven en varias unidades débiles en lugar de ser un solo y fuerte contingente capaz de aguantar por largos periodos los más persistentes ataques, estrategias como estás son bastantes comunes en geopolítica, en guerras y en la política local, basta ver los ejemplos de Alemania teniendo que dividir sus fuerzas debilitándose en el proceso durante la Segunda Guerra Mundial, la división del mundo árabe en posterior a la Gran Guerra lo cual logro dejar un montón de países con continuos conflictos (eso sin contar con el establecimiento del Estado de Israel que solo sirvió para avivar tensiones) y bastantes casos ideológicos y partidistas como se ha visto con el caso del PRD.

            La división no necesariamente debe ser causada por ente externo, disputas y discordias internas suelen estar presentes y usualmente alguien tiende a aprovechar la situación, hay que aceptar el hecho de que en ciertas ocasiones el humano simplemente se dispara  en el pie y ya otro lo tumba si no es que cae por su propia cuenta, así pasó en México por prácticamente más de la mitad del siglo XIX con las trifulcas entre centralistas y federalistas lo cual permitió una rápida pérdida de más de la mitad del territorio nacional, pero todos conocemos esa historia y no vale la pena repetirla si no que debemos centrarnos en el presente.

            El Estado de Colima ha sido históricamente un bastión del PRI, hasta la fecha uno de los únicos sin alternancia en el poder ejecutivo lo cual claramente no ha contribuido de forma sana al desarrollo de una vida democrática plena, no fue  hasta el primero de julio de 2018 que surgieron fuerzas políticas con realistas posibilidades de tumbar al otrora partido oficial de la investidura gubernamental y esto, hay que decirse, ya comenzó con el partido MORENA tomando control del congreso, o al menos un aparente control.

            Haciendo cuentas la ex coalición “Juntos haremos historia” tenía 16 legisladores el primer día de sesiones de la LIX Legislatura, muy clara era la mayoría absoluta con la que solo necesitaban de un voto para poder tomar decisiones con una mayoría calificada, números que cualquier partido solo podría soñar con tener. Esto parecía como un alivio para el Estado de Colima, habría un Congreso que no solo en sus ocasiones podría trabajar de forma conjunta con los demás poderes, también podría ser un efectivo contra peso de estos si es que alguno se trataba de pasar de listo, y aquí surgió el problema.

            Se va a cumplir un año de que la sociedad colimense dio su voto a corrientes partidistas distintas, algo nuevo que llegó a Colima, el problema es que también se cumplirá un año de una incesante crisis de gobernabilidad en el poder legislativo, crisis que después de un malogrado consenso para la votación que elegiría al responsable de la Comisión de Derechos Humanos del Estado, se ha visto marcada por un incesante golpeteo político entre ambas facciones que ha involucrado inclusivamente a actores federales. Normalmente el disenso es parte de la vida democrática sana de cualquier lugar, indica una contraposición de ideas por parte de los encargados de representar al pueblo y debería culminar en un punto intermedio (recalco el uso de la palabra “sana”), aunque cabe decir que estos debates sobre que o que no hacer se tienden a llevar entre facciones opuestas, contrincantes con diferente visión de ver las cosas, no entre aliados.

            Existe algo llamado Gobierno de Coalición, en el que distintas fuerzas políticas se unen para formar un gobierno estable, normalmente esto ocurre en sistemas parlamentarios sin una amplia mayoría y que recurren a la oposición a fin de brindar gobernabilidad para llevar al Estado de buena manera, ¿pero cómo se le llama cuando la mayoría se encuentra obstinada en evitar a toda costa la gobernabilidad?

            Podrían analizarse varias causas sobre quién o qué ha estado tras éste año legislativo de terror, pero si una coalición inicio con 16 diputados y actualmente tiene 13 los cuales se encuentran en un abierto y constante conflicto campal solo muestra una gran falta de visión política, no confundir con ambición, hablamos de la visón de ese Hombre de Estado que debe velar por que los engranes de la gran maquinaria de la cual sostiene junto con otros el timón funcionen de la mejor manera, que estén siempre al uso del bienestar público y no al uso de la batalla demagógica por el manejo personal del poder, todas las facciones que se encuentran juntos en el agotador esfuerzo que es llevar a Colima por un camino de eficacia deben de saber llegar al acuerdo de que es lo mejor para el Estado, deben saber que tanto la lucha por ver quien se reelige y el trabajo político nunca terminan, pero la gran diferencia es que la lucha desgasta y el trabajo político resuelve.

            El zoon politikón, siempre se comportará mientras viva en sociedad como un ser político, la diferencia se encontrará en la calidad de político del ser, y es más que claro la falta de esta en los seres que actualmente ocupan la denominación de clase política, una familia dividida contra sí misma no se mantendrá de pie, caerá por si sola o alguien la tumbará, en la guerra siempre hay bajas inocentes y actualmente el pueblo de colima se encuentra atrapado en el fuego cruzado de una guerra política que se está dando por varios frentes.

 

 

Fernando Herrera

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Guadalajara y Secretario de la Peña Libre “Tomás Abaroa”.

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