*Cumple con la tendencia creciente en trabajos temporales, pero no reduce la tasa de desempleo; además, genera demandas y pérdidas económicas para las empresas, es decir, no está funcionando como se esperaba: Jorge Eduardo Mendoza Cota.

Si bien es cierto que las estadísticas de ocupación y empleo indican que hay una tendencia creciente de trabajos temporales en el país; es decir, que hay un mayor número de personas trabajando, “todavía no se observan beneficios directos para los trabajadores y las empresas como se esperaba”, comentó en entrevista el investigador del Departamento de Estudios Económicos del Colegio de la Frontera Norte en Tijuana, Jorge Eduardo Mendoza Cota, durante la visita que realizó hace días a la Facultad de Economía de la Universidad de Colima.

Mendoza Cota explicó que las modificaciones a la Ley General del Trabajo en 2012 flexibilizaron las reglas para poder contratar más trabajadores temporales, con la finalidad de bajar la tasa de desempleo; sin embargo, “no está saliendo como se buscaba en el espíritu de la ley, pues se esperaba que fuera más fácil contratar y despedir trabajadores”.

A través del estudio “La flexibilidad laboral y el desempleo en México: un análisis de cointegración de panel” realizado por el académico y sus colaboradores, observó que los cambios se pueden leer de dos formas: “tenemos una tendencia creciente de trabajos temporales, mayor que la de los de contratos permanentes; hay más trabajo temporal, pero en general todo el proceso de flexibilidad no está habilitándose para reducir la tasa de desempleo”.

“Por otra parte, las empresas siguen teniendo problemas porque la legislación permite que los trabajadores temporales presenten demandas, lo que es una contradicción; esto es, ¿por qué hacer una ley para trabajadores temporales, cuyo objetivo es que haya menos despidos, cuando puede haber demandas laborales? Las empresas tienen demandas todavía y no es claro su impacto positivo”, añadió.

El académico puntualizó que dicha Ley presenta incongruencias en su práctica, puesto que “el trabajador tienen menos seguridad de su empleo, menores prestaciones, y eso incide de manera negativa; además, existen litigios laborales que generan pérdidas para las empresas y para los propios trabajadores”.

Finalmente, Mendoza Cota dijo que hace falta estudiar si estos cambios “permiten que los trabajadores que están en el sector informal se adhieren al sector formal; esto sí sería una ventaja, y en este sentido hay que ver si dicha Ley está apoyando esto o no”.

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