Rogelio Guedea

PARACAÍDAS

El PAN es la primera fuerza política de nuestra entidad, de eso ya no queda duda y lo comprueba la reciente asignación de recursos por parte del Instituto Electoral del Estado, donde el partido que recibió mayor número de votos (en este caso el PAN) recibió más recursos. ¿Por qué, entonces, pareciera que el PAN se sostiene apenas como una segunda fuerza? Por una sola razón: por el uso que está haciendo el PRI de los recursos (humanos y materiales) de gobierno del Estado para controlar, cooptar, doblegar, dividir, etcétera, todo coto de poder que el PAN se ganó legítimamente en las elecciones. ¿Qué han hecho los priistas para conseguir su objetivo? Entre otras muchas cosas, éstas: 1. Comprar a la fracción independiente en el Congreso, para con ello conseguir la mayoría necesaria a fin de beneficiar sus propios intereses 2. Culpar a los panistas y a los anguianistas de todo los yerros de la actual administración (incluido que sigamos siendo el primer lugar en violencia a nivel nacional y hayamos caído del primer al tercer lugar en el Doing Business), 3. Echar del Osafig al intachable panista Enrique Michel Ruiz, usando un motivo legaloide, o al menos ínfimo si se le compara con las arbitrariedades cometidas por los priistas en la elección pasada de gobernador, 4. Secuestrar los medios de comunicación (entre ellos Ecos de la Costa, su más reciente adquisición) para convertirlos en sus lisonjeros, 5. Trocar panistas en priistas que sirvan a la causa del gobierno estatal y boicoteen la elección interna del PAN, próxima a llevarse a cabo, 6. Desacreditar a los alcaldes panistas, sobre todo a los mejor posicionados: Héctor Insúa, Yulenny Cortés, Lupillo García y Rafael Mendoza, con el objetivo de que lleguen debilitados a las elecciones del 2018, 7. Silenciar o desacreditar todas las voces disidentes utilizando infundios o reprimendas morales, 8. Generar campañas de odio contra toda presencia que signifique una amenaza para la estabilidad del gobierno (ahí está el propio caso de Jorge Luis Preciado, Martín Flores, Mario Anguiano y sus colaboradores, etcétera), 9. Engrandecer o limpiar la imagen de políticos corruptos aliados al Ejecutivo estatal y ensuciar la de sus adversarios políticos, 10. Generar cortinas de humo de cualquier tipo para dar la impresión de que en Colima la violencia es ficticia y toda la vida transcurre en santa calma, tanta que hasta el gobernador tiene tiempo de grabarse un vídeo con su barbero (dicho sea esto en su doble sentido), 11. Etcétera. Como los colimenses no se pueden creer este embuste, es crucial que no se pierda la conciencia crítica social para impedir con ella que avance la ignominia. El PRI está tan obsesionado con parecer que es un buen partido que en su afán por pretender controlar la vida interna del PAN ha terminado por mostrar su propia perversidad. Mal harían los panistas verdaderos en permitirlo. No veo quién pueda darles, ya lo dije, más batalla a los priistas que se han colado como panistas al PAN que un aguerrido político como Jorge Luis Preciado, hoy por hoy el único liderazgo visible en esta guerra de dimensiones imperiales del PRI por dominarlo todo. Hay que detenerlos a como dé lugar, por el bien de Colima, de los colimenses del futuro y de quienes nos guardan incluso ya en su memoria.

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@rogelioguedea

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Rogelio Guedea

Poeta y académico

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