TAREA POLÍTICA

Los diez ayuntamientos 2015-2018 del estado de Colima han transitado ya el primer año de su gestión trianual en el que su mayor mérito ha sido no haberse declarado en quiebra técnica por el deterioro financiero en que recibieron de sus antecesores, en la mayoría de los casos,  las arcas municipales. Digno de reconocer es que los presididos por panistas- panistas además han soportado a pie firme las andanadas mediáticas que desde bien identificadas oficinas del gobierno peraltista, con agenda de por medio, les han enderezado en su contra para bajarles los ánimos y no vayan a  rebasar al primer mandatario ni en recta, cuantimás en curva. Los clientes principales del golpeteo sistemático de la prensa al servicio de la causa nachista han sido los alcaldes de Colima, Héctor Insúa García; Tecomán, José Guadalupe García Negrete; y Villa de Álvarez, Yulenny Cortés León.

A diferencia de José Ignacio Peralta que se la ha pasado culpando a su villano favorito el ex gobernador Mario Anguiano Moreno de todos los males que aquejan a los colimenses, ninguno de los diez alcaldes ha recurrido a este recurso como excusa para no darle resultados a la gente que de ellos exige servicios públicos de calidad, atención y obras que mejoren su entorno vecinal y comunitario, mismas que ya están realizando a pesar de las litaciones impuestas por la difícil situación económica que han enfrentado durante los primeros 12 meses de gestión municipal. Mientras los alcaldes priistas, panistas y verde ecologistas enfrentan los problemas y responden con los recursos que tienen a su alcance, José Ignacio echa mano del pasado inmediato para justificar el incumplimiento de sus promesas de campaña como la de hacer felices a los colimenses.

Para ablandar a Héctor, José Guadalupe y Yullenny, e impedirles que  su trabajo luzca más que el de José Ignacio, los estrategas de éste también les han azuzado a las huestes sindicales para-priistas dirigidas por líderes vitalicios antidemocráticos a quienes sólo les importa mantener sus prebendas económicas y políticas a través del amago constante a la contraparte patronal y la manipulación de sus agremiados, nunca jamás servir a los ciudadanos que contribuyen a las finanzas municipales que ya no soportan el alto costo de una burocracia sindicalizada obesa, ineficiente y sin vocación de servicio.

Sometidos a dos fuegos, el de la prensa peraltista y el de los caciques sindicales, los alcaldes mencionados en el párrafo anterior y los también panistas de Coquimatlán, Orlando Lino Castellanos; y Cuauhtémoc, Rafael Mendosa Godínez, han encontrado la salida airosa en el acercamiento con la gente a la que se deben, en el contacto directo y personalizado con ella, en responderle con hechos y resultados que al final del día terminan por imponerse a la grilla palaciega de que son objeto. Así es como, junto a sus colegas de Armería, Ernesto Márquez Guerrero; Ixtlahuacán, Crispín Gutiérrez Moreno; Manzanillo, Gabriela Benavides Cobos; y Minatitlán, Horacio Mancilla González, le han respondido a los electores que en ellos confiaron depositando sus votos en las urnas el domingo 07/06/2015.

El sábado anterior los diez alcaldes colimenses cumplieron su primer año de vida institucional e iniciaron  el segundo que deberá ser de consolidación y proyección rumbo al año electoral 2018 en el que unos buscarán la reelección y otros un escaño en el Congreso del Estado, la Cámara de Diputados o el Senado de la República. El logro de la nominación, primero; y  la victoria en las urnas, después, dependerán en mucho de su desempeño en los próximos más o menos quince meses. Por primera vez en la historia política del estado los electores colimenses tendrán la oportunidad de premiar o castigar en las urnas a sus alcaldes que quieran repetir o emigrar a otros cargos por la misma vía. El primer domingo de junio de 2018 la lograda figura de la reelección inmediata estará a prueba. Al tiempo.

EL ACABO

  • “El atreverse a realizar las cosas distintas, dejar a un lado los colores de los partidos políticos y trabajar de la mano con la población” es la norma de conducta que plantea el presidente municipal de Colima, Héctor Insúa García, y que los colimenses quieren observar en todos sus funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno e igual número de poderes.
  • “Si hay unidad con el gobierno se podrán superar los retos de la comunidad, si hoy empezamos será Colima una ciudad segura, limpia y bonita con oportunidades para que vivamos mejor. Dejemos las diferencias partidistas y que los Comités de Participación no sean para beneficiar a ciertos grupos y así devolver a los ciudadanos el dinero que pagan con sus impuestos”, afirma y propone el alcalde capitalino.
  • Aunque las comparaciones les resulten odiosas a quienes por ellas son afectados, la percepción de los colimenses sobre el desempeño de sus representantes populares ubica mucho mejor calificados a sus alcaldes que al gobernador, senadores y diputados locales y federales. ¿O no?
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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