José Luis Santana Ochoa

 TAREA POLÍTICA

El diputado federal y empresario de la construcción, Enrique Rojas Orozco, es el primer priista en declarar su disposición a vivir el próximo sexenio en el paraíso en la tierra que es el Senado de la República: “Kike Rojas, si hace política, es siempre de donde estoy para adelante (…) Es muy temprano, yo puedo querer ser muchas cosas, entre otras senador, pero muchas cosas puedo ser (…) es muy temprano, ahorita lo importante es qué dice la gente cuando se esté acabando el 2017”.

El ex diputado local, ex presidente municipal de Villa de Álvarez y diputado federal en funciones y empresario de la construcción, Enrique Rojas Orozco, no necesita esperar a “cuando se esté acabando 2017” para saber lo que de él dice la gente sobre su desempeño público como alcalde en el trienio 2012-2015,  periodo  en el que floreció el negocio de los fraccionamientos y la vivienda, y el centro histórico de la ciudad fue adoquinado con el muy costoso pórfido que dejó endeudada hasta el copete a la comuna villalvarence.  Escribir de la quiebra financiera y el colapso operativo en que aseguran sus detractores dejó la administración municipal que estuvo a su cargo ameritaría otra entrega.

“Kike Rojas, si hace política, es siempre de donde estoy para adelante (…) Es muy temprano, yo puedo querer ser muchas cosas, entre otras senador, pero muchas cosas puedo ser (…) es muy temprano, ahorita lo importante es qué dice la gente cuando se esté acabando el 2017”, declaró muy ufano él  convencido de que “pa’tras ni pa’ agarrar vuelo”, pero también de que al que madruga el PRI le ayuda, por lo que desde que ganó la curul federal el domingo 07/06/2015  le comunicó a su equipo liderado por Rogelio Salazar Borjas y Alfredo Chávez González,  que en 2018 quiere llegar al paraíso en la tierra que es el Senado de la República, igual que otros priistas de mayor peso que aunque no han declarado querer ser senadores abrigan el mismo anhelo como el Director del Instituto Mexicano de la Juventud, José Manuel Romero Coello; el ex gobernador Fernando Moreno Peña; el todavía Secretario General de Gobierno, Arnoldo Ochoa González; y el presidente estatal de lo que aún queda del PRI en Colima, Rogelio Humberto Rueda Sánchez.

La vinculación a proceso por delitos contra la salud ( tráfico de cocaína) de su principal amigo y  aliado político, Rogelio Salazar Borjas, así diga que  “No me puedo meter en ese tema ni para bien ni para mal, que las autoridades hagan su trabajo (…) no puedo juzgar, nada más que decir que es mi amigo, no puedo ni quiero negar mi amistad”, no le ayuda mucho en la concreción de sus aspiraciones sino todo a quien, Enrique Rojas Orozco, quiere seguir  sacrificándose por el pueblo desde otro puesto de elección popular “que no haya ocupado anteriormente” como el de senador de la Republica ¡No, pos ‘sí!, su boca es medida.

Precisamente porque “todavía falta mucho para que se tomen las definiciones”, hay suficiente tiempo para evaluar el desempeño de Enrique Rojas Orozco como diputado local, alcalde de Villa de Álvarez y diputado federal, cargo éste que combina con el negocio de la construcción de obra pública, igual que el historial de sus protegidos Rogelio Salazar Borjas y Alfredo Chávez González. El primero internado en el CERESO-Colima y el segundo flamante Director Administrativo del Centro Estatal de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C4), cueva de Ali Babá en la que siempre ha imperado la opacidad y la corrupción. A ver si cuando se lo corran a escobazos también sale con que no se puede meter en el tema “ni para bien ni para mal”.

El diputado federal que ambiciona ser senador presume que presentó nada novedosas ni originales iniciativas en la Cámara Baja del Congreso de la Unión para “incentivar el uso de la bicicleta como medio de transporte alternativo (hay que recordar  su experiencia en el tema con su costoso fallido proyecto bicicletero en Villa de Álvarez cuyos veen el que se llevó un buen moche en la compra de bicis que fueron a parar a la bodega de chatarra del municipio), combatir la obesidad desde el área escolar y visibilizar a las empleadas domésticas”, todo lo cual desde hace rato ya se supone que son políticas públicas en vigor. ¿O no?

EL ACABO

  • Para que se placee con todas las de la ley en el bastión electoral de Manzanillo, Enrique Rojas Orozco logró que su amigo Rogelio Huberto Rueda Sánchez lo nombrara su delegado en ese municipio dizque  para “empezar a tejer sólidas relaciones con el priismo (en extinción) de la costa”.
  • José Ignacio Peralta debiera asesorarse con su colega de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, para recuperar una buena parte de los miles de millones de pesos que ex gobernadores de Colima y sus gavillas les robaron a los colimenses.  El mandatario jarocho en apenas una semana lleva más de mil doscientos millones de pesos recuperados simplemente haciéndoles manita de puerco a los exfuncionarios, socios y prestanombres res de César Duarte De Ochoa.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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