Alex Berber
Comm Politics
 
 
En Colima, de los muchos temas que en los últimos tres meses han venido al alza, como la inseguridad, y que han venido a la baja, como la economía estatal, ninguno es menos importante que la estimada percepción mensual de los diputados locales, y solo por el último mencionado se ha montado una telenovela digna de las épocas en las que el pan y el agua de la televisión mexicana las repartía el verdadero “Tigre” Azcárraga.
Dicho melodrama de agudeza tragicómica a niveles de “Rosa Salvaje”, se cimbró con el sorpresivo ingreso de personajes encapuchados que sacaron de la zona de confort a la cautiva audiencia, colimenses acostumbrados a las protestas pacíficas, sin pasamontañas y “props” concernientes a los bajos mundos.
Así que el distractor de lo verdaderamente importante se perturbó por un elemento inesperado, la polarización social de un reclamo ciudadano justo, como el hecho de creer que los diputados ganan demasiado por lo poco que hacen –y por la escasa preparación que algunos tienen­–, pero cuyo legítimo reclamo fue violado por la politización que los desgastados partidos hicieron sobre una queja aparentemente ciudadana.
En el esquema de las actuaciones, los diputados (principales aludidos por los primeros actores de este montaje), nunca encontraron la forma correcta de hacernos ver que los casi 70 mil pesos mensuales destinados a la partida de previsión social múltiple, serían ampliamente benéficos si nos mostraran un mecanismo para transparentar las entregas de estos apoyos sociales en dinero o en especie, mismo que siempre se han otorgado y seguramente se seguirán dando sin revisión ni control por parte de los diputados.
Sinceramente, en México y Colima siempre hay problemas sociales por los cuales estar insatisfecho. Por tal motivo, acompaño a los encapuchados en su dolor; aunque mi protesta va en contra del alza a la gasolina, que la última vez que osé surtir combustible para mi vehículo, el desembolso me generó una sincera y sentida mentada de madre a los culpables de dicha agresión a mi bolsillo.
 
            Pase de salida…
 
El presidente del PRI estatal, Rogelio Rueda, le endilgó una bofetada sublime pero certera al presidente del Partido Verde en Colima, Mariano Trillo, al hacerle ver que los compromisos pactados antes de la última alianza electoral pro Ignacio Peralta, están muy bien resguardados en el lugar donde se habrán pactado: en lo inalcanzablemente oscurito. Sin embargo, el regidor manzanillense puede estar tranquilo; también hay muchos priistas, petistas y nueva aliancistas activos en la campaña de Nacho, que siguen esperando el hueso prometido. Ahora, si el argumento de Trillo es que gracias a la “chiquillada” el PRI le ganó al PAN de Jorge Luis Preciado, lastimosamente lo mismo dicen los de Nueva Alianza y los del Partido del Trabajo. ¿A quién debemos creerle?
Alex Berber

Autor del libro "El hacedor de goles ha muerto"

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