Abelardo Ahumada

Vislumbres por Abelardo Ahumada.

Hace un par de semanas un grupo de abogados se manifestaron con tapabocas puestos para denunciar la emanación, desde hace meses, de feísimos olores en el anfiteatro, donde, según su decir, los cadáveres están amontonados, no hay refrigeración y tampoco tienen, a veces, ni siquiera aire acondicionado que les permita realizar los fúnebres trabajos de identificación en los que ocasionalmente deben de participar.

La semana pasada quienes se manifestaron fueron los directores de varias escuelas de tiempo completo para protestar por el hecho de que, sin previo aviso por parte de la SE, se tendría que prescindir, al menos en este primer semestre del ciclo-escolar 2017-2018, de los apoyos de poco más de 160 profesores de inglés.

Antes de que concluyera la misma semana anterior se manifestaron los médicos del Hospital Regional Universitario para reclamar por “la falta de seguridad e insumos” no sólo en ése hospital, sino también en los de Tecomán y Manzanillo.

Este lunes se manifestaron igual, algunos pasantes de medicina del IMSS, porque según eso las autoridades del instituto los quieren enviar a realizar su servicio social en otras entidades diferentes a Colima, y por último, este martes 22, se manifestaron otros médicos locales para solidarizarse con unos colegas suyos, acusados de negligencia médica y de provocar el fallecimiento de un joven paciente en Guadalajara, a los que los quieren, como vulgarmente se dice, “echar al bote”.

En el primero de los casos la protesta fue (al parecer) inmediatamente escuchada por las autoridades correspondientes, quienes dijeron que iban, con la misma celeridad, a ponerse a resolver la pestilencia, cuidándose al mismo tiempo de precisar que no es cierto que los espacios de los SEMEFOS estén saturados. Con lo que acabaron diciendo que tampoco es cierto que los asesinos sigan matando a tantos colegas de los otros cárteles, y que todavía caben más.

En cuanto la manifestación en apoyo de los profesores de inglés no recontratados se expandió como los ecos de un rayo en todas las redes sociales, el gobernador y compañía terminaron por asustarse y, sacando de donde supuestamente no había, felizmente anunciaron que acababan de gestionar 5 millones para recontratar a los profes por lo que resta del año. Pero no hay compromiso para el siguiente. Y advertidos están los profes que cuando su contrato concluya no nada más se irán de vacaciones. Así que deberían de ir comenzando a buscar otras chambas.

Pero a las quejas expuestas sobre la falta de insumos de los hospitales se han unido otras, mucho más explícitas, que no fueron publicadas por los medios muy “serios y formales”, que hablan, entre otras cosas, de que a causa de falta de cloro, pinol y otros desinfectantes, ya hay también un fuerte brote de piojos y pulgas en algunas áreas de dichos hospitales. Por lo que uno se pone a reflexionar que si eso es verdad, significa que ya las autoridades sanitarias están tocando el fondo de la sinvergüenzada, provocando focos de infección en donde debería estar limpísimo.

Los que parece que se ponen a llorar antes de que les peguen son aquellos mediquitos que no quieren ir a dar su servicio social fuera de la muy notoria comodidad que les da la posibilidad de hacerlo en Colima, y ponen de pretexto que en otras entidades matan, queriendo ocultar el dato de que aun las cifras oficiales dicen que donde más han estado asesinando a la gente, es en nuestro pequeño, muy verde y hermoso triángulo geográfico. De modo que sus argumentos no valen. E igual debe pasar con quienes protestan porque según afirman, algunos de los familiares de los pacientes que fallecen en los hospitales (y los jueces que se los creen), “están criminalizando el acto médico”. Cuando perfectamente sabemos todos que hay cantidad de enfermos que salen peor de los nosocomios a que ingresan, debido precisamente, a no pocos actos de descuido médico.

Narro.-

Y hablando de otro tipo de doctores, resulta que el doctor José Narro Robles, notable académico, ex rector de la UNAM, anda muy encarlangado queriendo ser el ungido del PRI para la contienda electoral de 2018, y ya se sueña en Los Pinos como sucesor de EPN.

El jueves o viernes se reunió con un gran grupo de mujeres de su partido y les anunció que (seguramente con él como candidato) el PRI ganará en dichas elecciones, tras proponer en todo el país “una nueva generación de reformas que tienen que ver con lo social”. Aunque no dijo cuáles serán.

No es nada difícil coincidir con este señor en el sentido de que hay que promover algunas profundas reformas que, como dice, tengan que ver “con lo social”. Pero nos queda bien claro que ninguna de las más urgentes, necesarias y fundamentales procederá, como no ha podido eliminarse aún la profunda desigualdad que hay, por ejemplo, entre las percepciones que reciben nuestros representantes populares y la jerarquía gubernamental, en comparación con las que reciben los médicos y profesores de los que hemos hablado hoy, por no mencionar la diferencia abismal que comparando los extremos existe respecto a las percepciones de campesinos, obreros y  jornaleros que cuando tienen la suerte de laborar lo hacen a cambio de un salario mínimo, y a veces por la simple comida, como si estuviéramos aún en el Porfiriato.

Anuncio o pitazo.-

El martes de la semana pasada el ciudadano gobernador parecía estar muy contento con la noticia de que el Secretario de la Defensa Nacional por fin escuchó sus ruegos y decidió mandar equis número de soldados de diferentes armas y batallones para que estuvieran algún tiempo en Colima combatiendo al crimen en donde se halle.

Hasta ahí todo iba más o menos bien en la conferencia de prensa, pero luego el gobernador se puso a dar pelos y señales acerca de dónde y cuándo habrían de iniciar los operativos que tenían preparados, con lo que, en vez de que los soldados llegaran de sopetón a donde se sospecha que los delincuentes tienen sus guaridas, como quien dice los avisó y puso alerta. Casi tal cual si hubiese sido un llamado a que su pusieran tranquilos y actuaran “de bajo perfil”. Eso no se vale, no se debe hacer.

Supremacía que mata.-

Muy pobre se vio el magnate Trump cuando, en su actual papel de presidente de los Estados Unidos, no se atrevió a criticar las rudas manifestaciones que unos promotores de la “supremacía blanca” realizaron en algunas ciudades del estado de Virginia, propiciando que sí, en cambio, el gobernador de allí mismo les dijo, en pocas palabras, aquí no nos vengan a exponer sus chingaderas.

Y no por menos en un editorial del influyente periódico The New York Times aseguraron que el gobierno de Trump es una farsa, caracterizada por la “incompetencia pura”. Una frase que al menos para mí habrá de quedar para la historia.

Por otro lado estos “supremacistas neonazis” están tan fuera de la realidad que no dudamos en que comiencen a emular a Hitler, pero promoviendo exterminios por su propia cuenta. Como el muchacho de apenas veinte años que les aventó su coche andando a unos manifestantes de visión contraria a la suya. O como los talibanes que aventaron el suyo contra turistas que se paseaban por La Rambla de Barcelona.

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