“Haiga sido” como todo mundo sabe que fue, José Ignacio Peralta instalado está ya en Palacio de Gobierno, Casa de Gobierno y Complejo Administrativo, desde donde tomará las decisiones necesarias para cumplir su compromiso públicamente asumido de hacer felices a todos los colimenses. De entrada, ya hizo a quienes conforman su gabinete, aunque al mismo tiempo fastidió a los que dejó fuera del presupuesto. En adelante y hasta el 31 de octubre de 2021, la felicidad, seguridad, tranquilidad y todo lo que termine en dad, del pueblo de Colima, es su responsabilidad. Por todas las virtudes académicas, políticas y administrativas que le atribuyen sus creyentes, más el respaldo del presidente Peña y del Secretario de Hacienda Videgaray, de seguro que en Colima durante su mandato florecerán el bienestar, la armonía social, la equidad de oportunidades para todos, el pleno empleo, la paz y el desarrollo humano integral. ¡La pura felicidad pues!

Atrás y para siempre quedarán la corrupción, la incompetencia y la impunidad que marcaron a los gobiernos estatales priistas que en los últimos dos sexenios alcanzaron su máxima expresión. Por decreto, no hay funcionarios corruptos ni incompetentes en el gobierno peraltista; al contrario, pura gente capaz, transparente y verdaderamente comprometida con la sociedad colimense que ya pude dormir tranquila y despertar con el arranque de las grandes obras estratégicas, la creación de los primeros empleos de calidad de la cuenta de sesenta mil del sexenio, el mejoramiento de la calidad de los servicios educativos, de salud y de protección a la vida y el patrimonio.

Sólo para ver de qué tamaño es el costal de los compromisos con los colimenses que José Ignacio se echó a su espalda, hay que enlistar el encarcelamiento de Mario Anguiano Moreno y su pandilla y la recuperación de los miles de millones de pesos que se les robaron a los colimenses; la construcción de la carretera libre de cuatro carriles Colima –Manzanillo; la terminación del túnel ferroviario del Puerto; lo mismo con la avenida Elías Zamora Verduzco; cientos de pequeñas y medianas obras sanitarias para el servicio de agua potable y alcantarillado en igual número de comunidades; entrega puntual de los subsidios a la Universidad de Colima; construcción de centros de salud, escuelas, canchas techadas, etc., etc. y etc., compromisos todos firmados por José Ignacio candidato.

El nuevo gobernador tendrá los dos primeros años de su gestión que coinciden con los dos últimos de la peña- nietista para traducir sus compromisos de campaña en hechos y resultados concretos. Del respaldo que tengan a bien darle sus amigos el presidente Peña y el Secretario de Hacienda Videgaray, dependerá su suerte y la de los colimenses a quienes hizo alentar grandes expectativas. En dos años regresará de nuevo la efervescencia político-electoral y Peralta andará más ocupado en subirse al próximo tren sexenal que en atender el changarro de la gubernatura. Al tiempo.

Peralta ha dado a conocer a los integrantes de su primer equipo de funcionarios en el que destaca Arnoldo Ochoa González que continúa en la Secretaría General de Gobierno, cargo que ocupa por aclamación de la prensa peraltista y el respaldo moral del saliente gobernador interino Ramón Pérez Díaz. Por mucho, es el hombre fuerte del gabinete peraltista. Continúan en sus mismas posiciones Carlos Noriega García, Secretaría de Finanzas; Kristian Meiners Tovar, Secretaría de Administración y Gestión Pública; Héctor Gerardo Munguía García, Secretaría de la Juventud; Eduardo Villa Valenzuela, Secretaría de Seguridad Pública; Carlos Ramírez Vuelvas, Secretaría de Cultura; Fernando Cruz García, Coordinación General de Comunicación Social. El magisterio adherido a las secciones VI y XXXIX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pero sobretodo el PANAL, feliz con el nombramiento de uno de los suyos como Secretario de Educación, Óscar Javier Hernández Rosas.

El líder del Otro PRI que retirado está de la política y no asesora a José Ignacio colocó en la Secretaría de Salud a su muy cercano Carlos Salazar Silva. La alianza chicharronera devino en el nombramiento de la colaboracionista Indira Vizcaíno Silva como Secretaría de Desarrollo Social, logró que tiene muy contento a los Sotelo-Vizcaíno y a su corriente que hundió a lo que restaba sano del perredismo colimense. A la vera del camino quedaron, entre otros, Fernando Martínez Pacheco cuyo nombre veía ya inscrito a la entrada de la puerta de la oficina principal de la Secretaría de Desarrollo Rural. También como trompos chilladores quedaron los fallidos secretarios de Turismo, Sergio Marcelino Bravo Sandoval; Desarrollo Urbano, Pedro Villa Godínez; Educación, Alfredo Hernández Ramos; Cultura, Salvador Silva Padilla, etc., etc., y etc.

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