Exif_JPEG_420

*Andrea Figueroa Rodríguez, Refugio “Cuco” Figueroa y el Boticario Francisco Ventura Campos, fueron esenciales para seguir con vida tras el huracán que dejó cientos de fallecidos y cuantiosos daños materiales, afirma el Cabo de Infantería retirado Valente Virgen Nieves.

Reportero José Gilberto Ibáñez Anguiano.

Minatitlán, Col.- A 58 años del Ciclón que desbastó a Minatitlán, dejando centenares de fallecidos y cuantiosos daños materiales, registrado el 27 de Octubre de 1959, el Cabo retirado Valente Virgen Nieves, nos narró con nostalgia, melancolía y con sus ojos rasgados, lo lamentablemente ocurrido, ese suceso que aún sigue impregnado en su memoria y la forma en que logró sobrevivir.

En su relató, nos comentó que el huracán llegó desde Guadalajara hasta el Puerto de Manzanillo, pasando por Minatitlán, llegó al Cuartel un mensaje del Batallón de Infantería de la Ciudad de Colima que ya se estaba aproximando el fenómeno natural con bastante intensidad, fueron cinco días de intensas lluvias, fuertes ráfagas de viento y las calles estaban convertidas en viles ríos.

Cuando el reloj marcaba la 7:45 de la mañana del 27 de Octubre de 1959, tocó tierra el Ciclón en el municipio de Minatitlán, destrozó a su pasa una cantidad significativa de viviendas, los escombros sepultaron a un porcentaje de personas, algunas lograron sobrevivir.

Después de cinco días de abandono, hasta el día 31 de octubre llegó la ayuda, por instrucciones del Gobierno Federal, llegó un helicóptero al pueblo minatitlense, para trasladar a los heridos al Hospital Civil que estaba ubicado por la Avenida san Fernando de la capital del estado.

Tanto Doña Andrea Figueroa Rodríguez (recientemente fallecida) como Refugio Figueroa, fueron esenciales para que lograra sobrevivir, ya que la fuerte corriente de agua, lo arrastró y para su fortuna, se estrelló con un árbol, se subió a lo más alto del árbol, estuvo ahí por un buen lapso de tiempo, se bajó un poco del árbol, intentó trasladarse hacia otro punto pero no lo logro, optó por regresar y subirse nuevamente a ese árbol que aún estaba soportando los embates de los fuertes torrenciales.

Momentos después, llegó con una soga el señor Refugio “Cuco” Figueroa y se la aventó, logró sujetarla después de dos intentos, se amarró y poco a poco lo jalaron hacia un lugar que no se había afectado demasiado, de inmediato lo llevaron a la casa de la señora Andrea Figueroa Rodríguez, quien se encargó de atenderlo y como pudo, le sacó un trozo de raíz del árbol que se le había encajado en su pie derecho, le curó unas fuertes heridas que tenía en su rostro y en su cabeza. “Yo fui a salir a un ojo de agua que estaba a la salida de Manzanillo”.

De igual forma, la medicina otorgada por el entonces Boticario, Don Francisco Ventura Campos, hijo de Don Evaristo Ventura, le fue bastante fundamental para que lograra sanar lo más pronto posible.

Con tristeza y casi con lágrimas en los ojos, nos contó que sus compañeros, el Teniente Botello, el Sargento Ángel Villanueva y el Cabo Ezequiel murieron con toda y su familia, la impotencia lo invadió al no poder hacer ya nada por ellos.

Quienes lograron sobrevivir, de inmediato fueron trasladados en un helicóptero al Hospital Civil de la Ciudad de Colima, “yo fui de los últimos militares sobrevivientes y me trasladaron en una avioneta, para seguir recibiendo la atención médica correspondiente”.

“Estuvimos aproximadamente cinco días incomunicados, del 27 hasta como el 31 de octubre, había un Cabo de Transmisiones en la Partida Militar del Rancho de la Cruz, se dieron cuenta que estábamos incomunicados, las carreteras estaban destrozadas, los postes de los teléfonos estaban dañados y obviamente, la telefonía no funcionaba, no existía la carretera de Minatitlán a Colima, era pura terracería, tan sólo había la carretera de Minatitlán a Manzanillo”.

Asimismo, nos dio a conocer que llegó un mensaje más de la comunidad de Telcruz, ahí estaba otro Cabo de Transmisiones, la partida fue a revisar un cerro haya por el rumbo de Las Pesadas y el Cerro de Los Copales, allí vieron que Minatitlán ya era un vil playón, no era una alarma fallida, ya era un lamentable suceso.

Continúo diciendo que una vez que llegó la ayuda, vieron la pujadera de heridos, el Comandante de la Zona, les comentó que se fueran a un Campo de Aviación que habían habilitado para subirlos al aeronave para trasladarlos a Colima para su atención médica; de igual forma, a bordo de un camión, llegó la comida para los damnificados.

Recordó que cuando estaba en Minatitlán, llegó al Cuartel el señor José “Josito” Mancilla y les comentó que iba traer unos soldados y empezó a llegar la fuerte lluvia desde los cerros y se vino derecho por la calle principal del pueblo de Minatitlán.

“Cuando llegamos al Cuartel a armarnos, ya el agua nos empezó a llegar casi a la cintura, estaba una barda muy alta, por fortuna, se cayó pero no al lado donde estábamos nosotros si no, no les estuviera contando este lamentable suceso, estaba cerca del edificio del Ayuntamiento de Minatitlán y del juzgado, el juez en ese entonces era un señor de apellido Figueroa, no recuerdo el nombre”, precisó.

Mencionó que en ese entonces estaba como presidente municipal de Minatitlán, Juan Michel y como gobernador del Estado de Colima, Rodolfo Chávez Carrillo. “Los que vivimos esa tragedia, no nos quisiéramos acordar, cuando oigo que se aproxima un ciclón, recuerdo lo que viví el 27 de Octubre de 1959 en Minatitlán, son muy feos los ciclones, ni Dios lo quiera que las actuales o futuras generaciones minatitlenses, quiera ver un ciclón, estaba yo joven, tenía más o menos 22 o 23 años de edad”.

Cuando voy a Minaitlán, me da gustó saludar a los profesores Tomás Naranjo y Héctor Mancilla Figueroa, sobrevivientes de ese ciclón a Refugio “Cuco” Figueroa y otras personas que lograron soportar los embates del fuerte huracán.

Nos platicó que tras retirarse de esa vida de Militar que aún añora, trabajó como albañil con el señor Francisco “Pancho” Mancilla en Peña Colorada, ganaba poco más de medio millón de los viejos pesos, vivía en casita que estaba rentando.

“Yo tenía mi licencia del Ejército Mexicano del escuadrón de Caballería, yo llegué a Cabo, fui a la Ciudad de México a participar en un desfile en el año de 1968 a bordo de un caballo, después en Morelia el 30 de septiembre en otro desfile Militar en el que festejan a Don Miguel Hidalgo y Costilla, en Sacupo montamos toda la caballada en camiones, ahí tengo mi tarjeta militar, antes de 6 meses que regresara al Batallón, ya tenía como 45 años de edad”.

Finalmente, el Cabo retirado de Infantería, Valente Virgen Nieves hizo un llamado a la reflexión a las actuales y futuras generaciones así como, a las actuales autoridades municipales minatitlense, para que se vean como una verdadera familia y que valoren más a todos esos sobrevivientes del Ciclón del 27 de Octubre de 1959 que dio una gran lección y muestra de solidaridad para que Minatitlán siga de pie.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.