TAREA POLÍTICA

El que tuvo que dar José Ignacio Peralta con el supuestamente incuestionable reemplacamiento que venía directo y a la cabeza de los cautivos automovilistas colimenses que ya no sienten lo duro sino lo tupido con tanta carga fiscal que el gobierno hace recaer sobre la propiedad y uso de vehículos de todo tipo. “No creo que debamos cuestionar si algo de la Ley se respeta o no. Nuestro deber como Ejecutivo es hacer lo que está en la Ley y establece que cada cuatro años se tienen que renovar las placas (…) No lo vamos a hacer en 2016, estamos planeando hacerlo en 2017 hasta que no queden bien ajustados los procedimientos para que sea fácil para el usuario”, había declarado con firmeza inaudita la titular de la Secretaría de Movilidad del Gobierno del Estado (Semov), Gisela Méndez, metiéndose en un baile recaudatorio que le correspondía a su compañero de gabinete Carlos Arturo Noriega García, Secretario de Planeación y Finanzas.

Cabezas duras, los promotores del reemplacamiento tardaron en comprender y aceptar que no es por la vía del cambio periódico de las matrículas de los automóviles como mejor se garantiza la seguridad del patrimonio familiar-vehicular  y la seguridad de la ciudadanía en general,  sino a través de la verificación y actualización de la documentación respectiva que brinde certeza sobre la procedencia de los vehículos en el estado de Colima que deben portar siempre las mismas placas mientras estas no sufran deterioro físico evidente. Sólo así se justifica su baja o cuando el vehículo cambie su domicilio a otra entidad de la República, pero nunca jamás por mero cambio de propietario local, nociva práctica que tiene el único propósito de esquilmarlo más.

Sin sospechar el reculón que venía en camino, el obtuso presidente totalmente Altozano del PRI en el estado, Rogelio Humberto Rueda Sánchez, salió conque “Necesitamos revisarlo con más cuidado, porque se plantea que todo mundo se oponga porque va a costar, pero no sabemos cuánto va a costar. Yo no he visto que esté publicado cuánto va a costar para saber de qué nos estamos quejando (…) y segundo la otra parte, de si efectivamente es algo conveniente en aspectos de control vehicular por razones de seguridad y otros aspectos positivos que puede tener el reemplacamiento aunque los opositores los desdeñen”,  entre ellos la dueña de la franquicia “100 por Colima” que entendió con claridad lo que él no,  el concepto de placa permanente: “Nuestra propuesta va en el sentido de que haya un sólo emplacamiento desde que das por primera de alta un vehículo desde su compra, hasta su desuso o hasta que cambie de dueño que se cambie de entidad”.

Bien por el Coordinador de los diputados del Partido Acción Nacional (PAN) en el Congreso del Estado, Luis Humberto Ladino Ochoa, al declarar que ante el reculón de José Ignacio su fracción seguirá impulsando la modificación a la Ley del Transporte y de la Seguridad Vial del Estado, misma que deberá establecer con meridiana claridad el concepto de placa permanente: “Nosotros tenemos una iniciativa  que presentó nuestra compañera Norma Padilla Velasco y comentarles que el compromiso que se hizo con la ciudadanía de Colima es impulsar esta iniciativa y la iniciativa es muy clara: no al reemplacamiento; ese es nuestro posicionamiento (…) Vamos a continuar con nuestra iniciativa, de no al reemplacamiento”, precisó Ladino Ochoa dejando de paso constancia de que a él y a sus compañeros de bancada les asistía la razón al haber propuesto la eliminación de tan costoso y pesado trámite para los vehículos en la entidad.

Si, como asegura la Secretaria de Movilidad del Gobierno del Estado, “en Colima circulan entre  3 mil y 5 mil vehículos que presentan irregularidades en su registro y de los cuales esta dependencia podría no contar con la información correcta del vehículo y los dueños por estas placas emitidas”, muy fácil, que siga el rastro de la corrupción que de seguro la llevará hasta sus antecesores en el cargo Fidel Alcaraz Checa y Armando González Mazo, par de aretes que hizo su agosto en los nefastos sexenios encabezados por sus jefes los ex gobernadores priistas Jesús Silverio Cavazos Ceballos y Mario Anguiano Moreno, respectivamente, y cuyas trapacerías no tienen por qué pagar los automovilistas colimenses vía el reemplacamiento. ¿O sí?

EL ACABO

  • Si los ojos son el espejo del alma, los de Enrique Peña reflejaron profundo dolor, inmensa pena y gran consternación, casi a punto del llanto, al dar a conocer el cese de su maestro Luis Videgaray como Secretario de Hacienda, autor de la imposición de José Ignacio como gobernador de Colima.
  • Hasta la misma prensa peraltista ha traído al todavía presidente Peña como perico a toallazos, sin reparar que los golpes al padrino también afectan al ahijado.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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