“RENOVARSE O CERRAR”

Las viejas glorias del priismo porteño que son como los buenos agricultores de temporal que vuelven a sembrar aunque les haya ido mal, que han perdido casi todas las contiendas electorales en las que han participado, se aprestan ya a volver a competir en las elecciones locales concurrentes con las federales a celebrase a mediados de 2018. Entre los ejemplares priistas  manzanillenses que no se desaniman aunque pierdan y vuelvan a perder, de viejo cuño, institucionales y leales hasta la ignominia, destacan Sergio Sánchez Ochoa, Rosario Yeme López, Armida Núñez García y el nayarita Martín Sánchez Valdivia, quienes la próxima vez cambiarán de distrito electoral local para no repetir donde los votantes les han pegado como a Bucho: duro, tupido y mucho, en anteriores elecciones.

Como Sánchez Ochoa ya perdió dos veces en el Distrito Electoral Local Doce y una en el Trece, ha cambiado su mira hacia el Once donde espera que la cuarta oportunidad sea la vencida. Yeme López, a quien Martha Leticia Sosa Govea la derrotó el domingo 07/06/2015 en el Distrito Electoral  Local Doce, irá por el voto de los ciudadanos del Trece, mientras que Núñez García, profesora de educación primaria y campesina, ve más posibilidades de ganar en el muy rural Distrito Electoral Local Catorce. Finalmente, Sánchez Valdivia, perdedor en el Once,  buscaría acomodo en el Doce. El cambio de distrito donde esperan vientos más favorables es el principal argumento de la cuarteta de viejos valores del priismo histórico de Manzanillo para convencer a los nuevos dueños de la franquicia tricolor en el estado de que ellos y nadie más son la alternativa ganadora en los venideros comicios.

Tarde o temprano, quizá más lo primero que lo segundo, como los venaderos que porfían, los cuatro tenaces de ocupación candidatos permanentes alcanzarán su objetivo de llegar al Congreso del Estado. Su terquedad es ejemplo a seguir por las juventudes priistas del Puerto y de todo el estado que ambicionan cargos de elección popular pero a las primeras de cambio, cuando no les salen sus cuentas, se desaniman y pierden el interés partidista, se alejan para no volver jamás, mientras que los viejos cuadros como Sergio, Rosario, Armida y Martín no rajan a pesar de saber lo que duelen las derrotas en las urnas.

Si, como aseguran los que saben, de las derrotas electorales se aprende más que de las victorias del mismo tipo, a estas alturas Sánchez Ochoa, Yeme López, Núñez García y Sánchez Valdivia acumulan una gran experiencia y sabiduría en la materia dignas de ser aprovechadas por las nuevas generaciones de priistas costeños que lleguen cuando ellos se hayan ido para no regresar jamás, más o menos en una media docena de elecciones más, por allá en el año 2035.  Dignos representantes de la tercera edad, los integrantes de cuarteto que no pierde la fe a pesar de tantas derrotas electorales a cuestas, continuarán en su brega de eternidad por la victoria en las urnas que sus incomprensivos y nada solidarios paisanos les han propinado al menos desde 2003.

En tanto llegan las fechas y los plazos de cumplen, la Comisión de Justicia Partidaria del PRI que gerencia su paisano Rogelio Humberto “El errores” Rueda Sánchez debe colgarles a sus cuatro porfiados compañeros de partido medallas al mérito partidista, entregarles enormes diplomas y hacerles menciones honoríficas por su perseverancia, pues no cualquiera resiste a pie firme tanta derrota electoral ni vuelve a buscar nuevas apaleadas en las urnas como ellos cuyos nombres deben escribirse en letras doradas en el muro de la ignominia priista local. Con militantes como Sergio Sánchez Ochoa, Rosario Yeme López, Armida Núñez García y el nayarita Martín Sánchez Valdivia, el PRI en Manzanillo, Colima y México tiene futuro, siempre y cuando los cuide para que no se le vayan a desbielar por tanto correrlos sin aceite.

Ya en serio, si el PRI manzanillense no jubila de una buena vez y para siempre a su vieja e inútil guardia dignamente representada por personajes como los mencionados, será mejor que cierre el changarro, que baje las cortinas y le dé a su sede municipal otro uso. Si de verdad los priistas se proponen, como afirma su dirigente nacional, “atender el llamado a asimilar los cambios en nuestra sociedad junto con el resto del mundo, pues resulta imprescindible que el PRI se adapte a estas transformaciones para evitar el rezago y mantener la capacidad de representación y condición del cambio social”, deberán buscar dirigentes cuyos perfiles les garanticen transitar con éxito del discurso a los hechos. La renovación de sus comités Directivo Estatal y municipales como Manzanillo es una buena oportunidad para que acrediten si de verdad le apuestan o no al tan cacareado cambio. En los sectores sociales y empresariales del Puerto el PRI tiene de donde echar mano, gente valiosa, con aceptación social y vocación de servicio  que si la invitan a participar  como debe ser, puede agarrarles la palabra.

EL ACABO

  • También al avión oficial debieran instalarle GPS para saber en las que andan sus tripulantes, no nada más a los vehículos.
  • El nuevo coordinador de la fracción panista en el Congreso del Estado, Luis Humberto Ladino Ochoa, en su desempeño como tal, deberá acreditar que reúne las cualidades que encierra su apellido paterno.

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