José Gilberto Ibáñez Anguiano

LA MANERA DE OPINAR DE…José Gilberto Ibáñez Anguiano.

Si quien manda se equivoca en sus decisiones puede volver a mandar y no pasa nada. Por ello, si las cosas siguen igual o peor en la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado tras de que el desgobernador de Colima, José Ignacio Peralta Sánchez corrió a escobazos a su anterior titular, Carlos Salazar Silva, para poner en su lugar al forastero Ignacio Federico Villaseñor Ruiz, flamante ex director del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y lo Adolescencia (CENSIA).

Para desgracia de los colimenses llegó acompañado de José Julián Martínez Barrera colocándolo en la estratégica posición de Director Administrativo por recomendación del influyente hombre de negocios en grande al amparo del poder, el sionista Efraín Hendy Zaga, amigazo personal de Nachito. Pues a qué caray con “Biruta” y Capulina” y con estos Polivoces, Enrique Cuenca y Eduardo Manzano.

“Hay que aplaudirle a José Ignacio el haber tenido el coraje de mandar a freír espárragos a quien se sentía intocable por tener el respaldo hasta la ignominia del padrino de ‘El Trapiche’, pero el haber traído a Colima a un médico defeño es una mentada de madre para los médicos afincados en Colima a quienes el cevichero ve como Dios a los conejos. El mensaje que les envía es que prefirió a un cómplice y no a un honorable funcionario local. Hay que ver cómo responde el H. Cuerpo Médico de Colima al ninguneo y marginación de que ha sido objeto por parte del ceviches”, escribí hace cinco meses sobre el primer relevo de Salazar Silva por Villaseñor Ruiz.

Pues bien, el personal médico, de enfermería, técnico y administrativo de esa Secretaría está que truena por la falta de medicamentos, material de curación, deficiente funcionamiento del equipo, etc., provocados porque Villaseñor Ruiz y Martínez Barrera interesados solamente en joderse el dinero que debiera aplicarse religiosamente al mejoramiento de los servicios de salud y no a las cuentas personales de ambos funcionarios.

Al paso que van, ya no más falta que manden a botear a los galenos o a vender golosinas a los cruceros más concurridos de Colima, Villa de Álvarez, Manzanillo y Tecomán.

Para robar, los secretarios del gabinete peraltista deben estar coludidos con un hombre de negocios en grande al amparo del poder y un director administrativo que no deje huella de sus chuecuras.

Hay que recordar que Carlos Salazar Silva operó con el traficante de influencia niño verde Eduardo Aubry de Castro Palomino, teniendo a una contadora como fallada de su asesor Alfonso Ramírez Ochoa, pero no contaban con la astucia de Nacho que, sabedor de sus malos manejos, les clavó a un Director Administrativo de todas sus confianzas, provocando con ello que el ex rector de la Universidad y acaudalado fraccionador reventara como rata gorda y vieja.

Peralta está a tiempo de cortar por lo sano la red de corrupción tejida por su secretario de salud, Federico Villaseñor Ruiz; su amigo Efraín Hendy Zaga; y el recomendado de éste, José Julián Martínez Barrera, el primero al que debe correr a palos. A menos que hayan sido sólo palabras aquellas por el pronunciadas de que “como a todos los secretarios del gabinete estatal, le estaré exigiendo (a Villaseñor Ruiz) cuentas y el cumplimiento de metas y objetivos, pero sobre todo una honestidad intachable, que es un reclamo no solamente mío, sino de toda la sociedad porque no aceptamos más irregularidades o actos de corrupción en el Gobierno del Estado”.

De entrada, también fue puro rollo lo que dijo en su presentación Villaseñor Ruíz de que venía a Colima desde oficinas centrales “con todo el ánimo, la fuerza y la actitud adecuadas para continuar el reto de sacar adelante a la Secretaría de Salud”. Sin duda, anda como político en campaña, ¿oiga, pero para qué queremos puente si no tenemos río?, pues también le traigo el río, ya no más eso falta que diga este flamante funcionario estatal.
Pues a qué caray con Federico Villaseñor Ruiz, anda al más puro estilo de la Banda Carnaval. El mentiroso que te ofrece las estrellas aunque ninguna de ellas pueda bajar y que promete lo que sea para el pueblo colimense engañar. ¡Pásela bien!.

José Gilberto Ibáñez Anguiano

Representante de la Asociación Regional de Periodistas, Editores, Locutores y Cronistas Deportivos.

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