“Restringir la exposición a las radiaciones solares y ondas electromagnéticas, es otro pilar de la prevención.”

Por Dr. Ricardo Ramírez Ramírez.

Siempre he sostenido que cuando nuestra comunidad celular recibe suficientes nutrientes, agua y oxígeno de calidad y elimina adecuadamente sus excretas, las células hacen el resto para que estemos sanos. Pero no debemos olvidar que éstas, son vulnerables a situaciones adversas, cuando se repiten y multiplican. Ancestralmente el ser humano ha aceptado radiaciones del universo sin menoscabo para su integridad, gracias a los buenos hábitos y, a su capacidad de adaptación. Muchos ejemplos fortalecen lo que digo: desde siempre, el sol, nos ha enviado rayos ultravioleta a, b y ocasionalmente c , la tierra el radón, al que llaman asesino silencioso por ser causante de buen porcentaje del cáncer pulmonar ,es producto de la desintegración del uranio y radio, lo inhalamos insensiblemente en muchas partes, incluso dentro de nuestros hogares. También recibimos radiaciones durante las tormentas eléctricas y las auroras boreales, los cables de alta tensión, los aparatos de rayos x , mediante estudios radiológicos, tomografías y resonancias magnéticas y sin embargo estamos. La principal preocupación debe ser nuestra propia conducta, pues en aras de la comodidad, los humanos estamos utilizando ondas electromagnéticas artificiales, que deterioran gradualmente, no sólo a nuestra especie, sino a todo organismo viviente de la tierra. Empezamos con las ondas de baja frecuencia cuando el Premio Nobel Guillermo Marconi con patentes del ” genio olvidado” Nikola Tesla, inventó la radio, luego apareció la telefonía alámbrica , después vino el móvil 1G que sólo servía para hablar, seguido de aparatos de frecuencias más altas como los 5G que casi piensan y hablan por nosotros, utilizando antenas WIfi y generando millonarias cantidades de fotones, responsables de las ondas y campos electromagnéticos. También invadimos nuestras casas con hornos de microondas quienes igual que las antenas, tienen una frecuencia de dos y medio millones de ciclos por segundo con velocidades en el vacío de 300,000. Kilómetros por la misma unidad de tiempo. Por si esto no fuera suficiente, tenemos ordenadores y tabletas electrónicas que duermen y trabajan con nosotros y al utilizar las antenas referidas, nos irradian desde todos los puntos cardinales, hasta cuando estamos dormidos.
Lo crítico de la situación, es que las autoridades sólo consideran lesivas para el humano las radiaciones ionizantes, defendiendo a las nuevas tecnologías bajo el argumento de que los átomos no pierden electrones por ellas, les llaman no ionizantes y dicen sólo produce efectos térmicos que se quedan en la piel, sin afectar tejidos profundos. Como podemos ver dejan a los usuarios en franca indefensión, exigiéndole pruebas científicas de daño orgánico atribuible a las ondas no ionizantes, cuando en realidad la pruebas de inocuidad las deben aportar las empresas multimillonarias que han invadido al mundo entero. En este tenor los que deseamos estar sanos debemos conocer la opinión de los científicos imparciales y de las asociaciones que trabajan por un mundo sin WiFi, ambos grupos, tienen evidencias del daño que generan los campos electromagnéticos y nosotros la necesidad de saberlo.

El Dr. Richard Gauthier experto en la materia nos dice; Los campos electromagnéticos actúan sobre la membrana de la célula y sobre el ión calcio. A corto plazo nos dan problemas con la cognición, generan depresión, ansiedad, cefalea, insomnio y trastornos de conducta; A largo plazo tumores cerebrales, leucemia y enfermedades neurodegenerativas.
Lennar Hardel Oncólogo y profesor universitario de la Universidad de Orebro en Orebro, Suecia, asegura que los teléfonos celulares aumentan el riesgo de tumores cerebrales.

En el año 2018 el programa nacional de toxicología del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos publicó un estudio de 10 años que muestra aumento de Glioma y Schwanoma maligno en ratas irradiadas con radiofrecuencia, hallazgos que respaldan los estudios epidemiológicos en humanos, sobre el riesgo de tumores cerebrales y establecen la relación entre la radiación de radiofrecuencia y el cáncer. También se ha demostrado que las hormonas tiroideas, la del sueño o melatonina y el cortisol se afectan, siendo mayor en niños porque todavía no desarrollan sus potencialidades. Otros estudios hacen referencia a esterilidad especialmente de niñas por su permanencia prolongada en las escuelas que tienen antenas y la gran vulnerabilidad de las células germinales.
El español Calvente estudió 123 niños de 10 años que estuvieron expuestos a radiaciones de torres de telefonía, en cantidades menores a las permitidas por la norma y encontró: transtornos en la expresión, y comprensión, además de ansiedad y depresión.

Muchos otros estudios avalan el daño biológico y no sólo térmico de las ondas radioeléctricas: EL Informe Steward, el estudio Europeo Reflex ,el Informe Boiniativite, el Estudio Interphone y la Asociación Avaate en las participaron cientos de científicos famosos, mediante miles de estudios, lo confirman y no obstante eso la Organización Mundial de la Salud no hace nada. El Parlamento Europeo ha establecido que cada ciudadano sólo puede recibir 1 milivatio de radiación por metro cuadrado para no enfermar. Estas recomendaciones las adoptaron ya Nueva Zelanda y Australia, Rusia tiene 24 todavía, Suiza 40 ,China 66 y no por eso tienen menos calidad de comunicación que España que conserva 4500, en México no sabemos porque las autoridades nos desinforman.
Ante este escenario gobernantes y gobernados debemos apelar al sentido común: para quien no lo sepa les comento que todas nuestras células : están acostumbradas a recibir información mediante frecuencias bajas utilizando los microtúbulos de su membrana, cuando reciben altas frecuencias con voz, texto e imágenes, las interpretan como una amenaza desconocida, en consecuencia cierran su membrana impidiendo la penetración de nutrientes, la salida de sus desechos y la comunicación vital entre ellas se rompe, esto origina, pérdida de energía, acumulación de radicales libres u oxidantes, generadores de envejecimiento, enfermedades crónico-degenerativas, y canceres. Por lo anterior y en tanto la Organización Mundial de la Salud y otras autoridades , recuperan la cordura, y empiezan a proteger a los ciudadanos y no a la industria de la radiofrecuencia, les recomiendo:
1.- No trasportar el celular en la bolsa del pantalón , dormir con él alejado de la cama y en modo avión.
2.- Al límite de lo posible volver a la telefonía guiada o por cable.
3.- Retirar ordenadores, tabletas y WiFi de las habitaciones.
4.- No trabajar con computadoras sobre nuestros muslos.
5. Minimizar el uso del horno de microondas, no pegar el cuerpo o cara, alejándose a un metro de ellos.
6.- Gestionar escuelas sin WiFi porque los niños son más suceptibles y duran horas dentro del campo magnético.
7.-Comer abundantes antioxidantes, se encuentran en frutas, verduras semillas y leguminosas. El equilibrio alimentario, es otro pilar de la prevención.
8.- Gestionar la existencia de áreas blancas: parques y jardines sin antenas
9.- No vivir debajo o cerca de cables de alta tensión.
10.-Exposicion mínima a radiaciones solares, hacerlo en horas adecuadas y utilizando protectores solares de preferencia derivados de la avena.

Dr.Ricardo Ramírez Ramírez
Octubre del 2019.

 

Dr. Ricardo Ramírez Ramírez

Médico Pediatra (UNAM); Presidente de la Asociación Colimense de Consumidores ; activista social.

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