Vislumbres – Abelardo Ahumada

Rigor contra el enemigo.-

A falta de mejores temas y más notables eventos, gran revuelo ha causado la defenestración pendiente sobre Rafael Mendoza, por haberse atrevido (siendo presidente municipal en acto), a dar su inocultable apoyo a Jorge Luis Preciado Rodríguez, durante las elecciones extraordinarias para gobernador a principios de 2016.

Todos sabemos que Rafael apoyó a quien resultó ser, finalmente, el candidato perdedor, pero ¿qué tal que hubiese apoyado al que resultó triunfante? ¿Lo defenestrarían también? ¡Por supuesto que no! “El rigor de la ley sólo aplica con los enemigos”.

Prueba de ello es que, habiendo otros políticos por ahí, con manos y famas sucias, nada se ha hecho aún en su contra, porque, como ha sucedido desde que el Partido Tricolor ascendió al poder, los correligionarios se tapan con la misma cobija y, obvio, dejan descobijados a los que se rebelan.

Castigos ejemplares.-

La historia de la política es sumamente repetitiva para demostrar que cuando el que lucha se atreve a contradecir o a reclamar a los poderosos en turno, o acaba en el hospital, o termina arruinado, o se va al destierro o finaliza en la fosa. Y eso es lo que le está sucediendo, por un lado, al alcalde opositor y, por otro, al ex gobernador que no quiso guardar la compostura desde que se vio forzado a dejar vacante la casona de la Calzada Galván. O ¿qué ya, con lo de Rafa, se olvidaron de que el “Gran Señor del Trapiche”, se fue a Chihuahua a un baile?

Guardando las proporciones, uno y otro caso son lo que podría llamarse “castigos ejemplares”. Sólo que al más débil lo defenestran y lo pretenden inhabilitar políticamente por haberse opuesto al candidato que resultó ganador, y al otro, que fue más fuerte, lo mandan a desempeñar una comisión al estado más grande del país, y uno de los más remotos, con la consigna, o la aviesa intención, de que ya no estorbe.

Los verdugos.-

Lo más triste en el primer caso es que los acusadores y los verdugos del alcalde panista fueron algunos de los diputados que según se llegó a creer eran de su propio partido, y que, siendo incapaces de mirar más lejos, nunca se dieron cuenta de que estaban siendo utilizados por otros más listos que ellos para darle en la torre a uno que se atrevió a soñar con la posibilidad de que un panista fuera el gobernador. Por lo que los acusadores y verdugos acabaron convertidos en verdaderos “compañeros de viaje” de los priístas que iniciaron la legislatura siendo minoría. ¡Qué poca malicia de los diputaditos!

“A Chihuahua, a un baile”.-

En el caso de FMP, vale la pena recordar que hace muchísimos años, cuando el ex presidente Plutarco Elías Calles, decidió fundar el PNR (Partido Nacional Revolucionario, abuelito del PRI), lo hizo para, de ser posible, seguir él mandando tras bambalinas, y lo logró en parte, con los tres primeros sucesores que tuvo: Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez, estableciendo lo que popularmente se denominó “El Máximato”. Porque a Plutarco alguien había tenido la lacayuna ocurrencia de bautizarlo como “El Jefe Máximo de la Revolución”. “Maximato” que llegó a su fin cuando, tras asumir la Presidencia de la República, don Lázaro Cárdenas sacó a Plutarco de su casa literalmente en pijama, y lo hizo abordar un avión para que “por salud de la República”, se fuera a gozar de su pensión en una bella casa ¡de California!

Guardadas, dije, las proporciones, a FMP se le ocurrió también que podría seguir gobernando nuestra entidad (aunque no necesariamente tras bambalinas, sino con cierto descaro), y puso para eso, como candidato a sucederlo, a un joven profesor que para todo le había obedecido siendo presidente del PRI estatal. Joven elemento que quiso, pero no pudo, gobernar por su cuenta, no sólo porque la sombra del también ex rector estaba siempre allí, sino porque la muerte se interpuso violentamente en su vuelo.

Después de aquel triste episodio, muchísimos colimenses saben también que FMP quiso ser el factótum para designar al gobernador suplente, pero algunos diputados le tomaron la delantera en la decisión, colocando al frente de la campaña electoral (con Arnoldo Ochoa González como gobernador interino), a otro joven que, quizás por simple orgullo, o por un bien escondido sentimiento de venganza respecto a su amigo muerto, no le dio el gusto al ex gobernador, de seguir mandando.

Vino otra nueva sucesión, y el ex rector que jamás aprendió a ser ex gobernador, quiso imponer a “su gente” de nuevo, pero el segundo muchacho de Tecomán no lo dejó hacer, y puso (o le dio su apoyo franco) a otro relativamente joven elemento, nacido en Tinajas, Col., contra quien, convertido en furibundo articulista, el ex gobernador que no quería ser ex, lanzó pestes desde que MAM se convirtió en candidato.

Más recientemente, cuando JIPS logró, finalmente, la candidatura por la que tantos pelean, FMP creyó que había vuelto a encontrar la posibilidad de realizar su “mini-maximato” local, y no sólo él lo creyó, sino que así lo creímos muchos, porque lo vimos regodearse con la satisfacción de que él, de algún modo, seguía mandando en Colima.

Hoy, sin embargo, como se mencionó arriba, parece que finalmente se fue “a Chihuahua a un baile”. Y quién sabe qué tanto lo dejen bailar allá.

La polvareda.-

Y ya que hablamos de MAM, de antología fue la polvareda que levantó con sólo participar en la primera cabalgata nocturna de los festejos charrotaurinos de Villa de Álvarez, cuando, por hacerlo, le llovieron por un lado epítetos nada positivos y, por otro, saludos, cariño y aplausos del público que lo vio pasar.

Unos días después, cansado seguramente, de que sus acusadores de robo y malversación de fondos públicos, le dijeran “cínico y desvergonzado” por haberse atrevido a cabalgar como a él le gusta (y olvidándose de que en otros años lo había hecho precisamente junto con JIPS), MAM acudió a una estación de radio, desde donde, palabras más, palabras menos, dijo: “Mientras que ninguna autoridad competente demuestre que soy culpable de lo que se me acusa, tengo mis derechos a salvo y puedo salir a cabalgar y a hacer cualquier cosa que a mí me guste, aunque no les guste a otros”. Y tiene razón con lo que afirma.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.